El nivel del mar se ha elevado en Canarias hasta diez centímetros en los últimos 50 años y las previsiones más conservadoras apuntan a que a finales de este siglo la subida será de medio metro, si bien otras estimaciones predicen una aceleración de la subida del mar con un incremento de más de 90 centímetros dentro de 75 años, un dato recogido en la web de la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, en la que se advierte de que la variación en la línea de costas afectará más a las zonas de poca pendiente, donde se ubican las principales playas y zonas turísticas del Archipiélago.
El Informe de evaluación del riesgo frente al cambio climático, publicado en 2022 por la empresa pública cartográfica Grafcan, señala que antes del año 2100 los habitantes de las zonas de mayor riesgo en el Archipiélago habrán sido reubicados en otros puntos más al interior debido a las inundaciones y la erosión costera. Serán los primeros desplazados climáticos dentro de las Islas.
El análisis alerta sobre el grave riesgo que corren 140 kilómetros de costa (casi el 10% del litoral isleño) y señala 47 puntos de peligro en las ocho islas: 12 en Fuerteventura, 10 en Tenerife, 9 en Lanzarote, 7 en Gran Canaria, 5 en La Palma, 2 en La Gomera, uno en El Hierro y uno en La Graciosa. Entre ellos, se incluyen Garachico (municipio castigado históricamente por los temporales de mar), Maspalomas, en Gran Canaria, o la playa de Famara, en Lanzarote.
ESTUDIOS DE LA NASA
Las proyecciones de la NASA destacan la fragilidad de los territorios insulares como Canarias, expuestos a riesgos como la pérdida de áreas costeras, lo que alterará los ecosistemas naturales y las infraestructuras turísticas; también avisan sobre la erosión del litoral, ya que el aumento del nivel del mar supondrá oleaje y mareas más intensas sobre las playas. Y en tercer lugar, subrayan los impactos en la biodiversidad, con consecuencias irreversibles sobre los hábitats de especies endémicas a causa de las inundaciones salinas.
El informe Crisis a toda costa 2024 de Greenpeace alerta sobre la pérdida de playas en el Archipiélago en los próximos diez años y recuerda que el 4% de las viviendas en Canarias se encuentran en zonas inundables. El estudio sostiene que la subida del nivel del mar afectará a prácticamente la totalidad del litoral de las Islas y, en el caso de Tenerife, su impacto se percibirá más en la mitad norte y en puntos del sur, entre los que cita Adeje, Los Cristianos, Las Galletas y El Médano.
Pérdida de playas por la subida del mar
En el escenario menos desfavorable (una subida moderada del mar a finales de siglo), Greenpeace prevé una pérdida de la superficie de playas del 48%, porcentaje que eleva hasta el 80% en un escenario de aceleración del calentamiento global a causa de las altas emisiones contaminantes.
Además, el informe de la organización ecologista avisa sobre los efectos de la subida de las temperaturas en el océano -las olas de calor marinas se suceden en el último lustro, aunque el Instituto Español de Oceanografía anuncia que el calentamiento será “relativamente moderado” frente a otras zonas del planeta-, lo que provoca una disminución del oxígeno disuelto en agua, a lo que se suma la acidificación generada por la contaminación.
Estos factores, que ya provocan graves daños a la biodiversidad y los ecosistemas marinos, son un caldo de cultivo para la formación de gotas frías o DANAS, pero también de tormentas tropicales, ciclones y huracanes, ya que el agua caliente se evapora más y actúa de combustible para propiciar estos eventos atmosféricos.
“Las soluciones aplicadas hasta ahora, como las regeneraciones artificiales de playas y la reconstrucción de paseos marítimos, ya no sirven”, destaca Greenpeace, que reclama medidas municipales, insulares, autonómicas y estatales que minimicen los daños.
Entre las acciones que propone la ONG cita una planificación urbanística que incluya las previsiones sobre el cambio climático y “poner coto” al turismo masivo, “limitando vuelos y cruceros y estableciendo unas tasas que repercutan en los servicios públicos”.
Proyecto piloto
El pueblo de Las Galletas, uno de los puntos más golpeados por la acción de las mareas vivas en el sur tinerfeño, será el primero de Canarias en el que se aplicará el protocolo denominado Plan de Acción Climática (PAC), que permitirá agilizar las obras de defensa ante la subida del nivel del mar.
Un acuerdo a tres bandas entre el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Arona reducirá los trámites burocráticos -y por tanto los plazos- para acometer tres acciones consideradas claves: la eliminación de la vía costera (avenida del Atlántico), con la realización de un nuevo trazado por el interior; la creación de charcos mareales en el frente marítimo de la playa y la mejora de la resistencia de la zona urbana, con nuevas medidas de protección ante eventos marítimos extremos.







