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Pasión por el chocolate: maestros artesanos en Canarias reivindican su lado más puro

Maestros del cacao nos cuentan algunas curiosidades de este fruto, cuyo precio se ha incrementado más del 50% en los últimos tres años y que hoy es su Día Internacional
Pasión por el chocolate: maestros artesanos en Canarias reivindican su lado más puro
Pasión por el chocolate: maestros artesanos en Canarias reivindican su lado más puro. DA

Alguien dijo que “el chocolate es el champán de los pobres”, una afirmación que ahora podemos poner en duda porque el precio del chocolate se ha incrementado notablemente en los últimos años, con cifras que superan el 25% en un año y más del 50% en los últimos tres años en España, según datos de finales de 2024 y principios de 2025.

Pese a todo, el chocolate seduce a todo el mundo, hasta el punto de que hoy se celebra el Día Internacional del Chocolate, una fecha que surgió en Francia en el año 1995, como homenaje al escritor británico Roald Dahl, autor de la magnífica y deliciosa historia ‘Charlie y la Fábrica de Chocolate’. La pasión por el cacao se evidencia en que el 7 de julio tenemos otra celebración: el Día Mundial del Chocolate, impulsada por la Organización Internacional de Productores de Cacao.

El 7 de julio de 1550 es la fecha que oficialmente marca la llegada del chocolate al viejo continente. Una delicia de la que los europeos disfrutaron con muchos siglos de retraso respecto a las civilizaciones americanas. Según los cálculos de los arqueólogos, el cacao se empezó a consumir en México y Sudamérica hasta trece siglos antes del nacimiento de Cristo. Y el origen de la palabra, aunque discutido, lo atribuye a la lengua náhuatl, donde el árbol era llamado cacahuacuahuitl y que luego se transformó en cacao.

Para entrar en materia es necesario citar a Frédéric Bau, uno de los mejores pasteleros chocolateros del mundo, que en una visita a Tenerife con motivo de los 25 años de la apertura de El Aderno, en Buenavista del Norte, dijo que “el chocolate es un ingrediente muy misterioso, necesita tanta técnica que podemos hacer todavía muchas cosas”.

Alejandra Hernández, jefa de partida del chocolate de El Aderno, afirma que la mayor dificultad es “atemperar el cacao para conseguir que el bombón sea brillante”, y puntualiza que “el mejor chocolate es el negro, cuanto más cacao tenga, mejor”. Hernández, a la que elogia Teobaldo Méndez, propietario de El Aderno, es desde hace años la responsable de los Bombones de Autor que elabora con los artistas que diseñan la colección.

Alfredo Marrero, director creativo y jefe de producción de Relieve, pone un tope a la proporción del cacao en el 70% “que detecta todos los sabores del chocolate y no provoca rechazo porque en Canarias tenemos un paladar muy goloso y aumentar ese porcentaje provocaría rechazo”. Y es muy crítico con el chocolate industrial que compramos en el supermercado: “No hay ningún chocolate industrial que lo haga bien” y no lo usa en su establecimiento, el primer local Bean to Bar de Canarias, la forma más pura y respetuosa de elaborar chocolate.

Carmen Capote, propietaria de 24 Onzas, descubrió su pasión por el chocolate desde pequeña, “cuando compartía la merienda volviendo a casa con mi padre”. En sus bombones “sobre todo busco intensidad de sabor y les doy un toque un poco más personal, donde Canarias está muy presente, por supuesto”.

Y si al principio decíamos que el chocolate es el champán de los pobres, recordemos que en 2018 el artesano chocolatero portugués Daniel Marcelino Gomes conquistó los paladares de las personas más ricas del mundo gracias a la creación de un bombón elaborado con oro de 23 quilates, que costaba 7.728 euros y que “es el más caro del mundo”.