Miles de personas, entre creyentes y no creyentes -algunos concejales se han atrevido aventurar que unas 100.000 y pueden que tengan razón- acompañaron desde primer a hora de la mañana a la Virgen de El Socorro en su tradicional peregrinación desde la parroquia de San Pedro Apóstol, en el casco de Güímar, hasta el caserío que lleva su nombre.
La presencia de políticos de todo signo no faltó antes, durante y después de la Bajada, en el regreso de la popular Carmen Luisa Castro como alcaldesa. Eso sí, en esta ocasión nacionalistas, sociales y populares trataron de evitarse, aunque la crispación a la que es adicta Güímar ha quedado aparcada estos días por las fiestas hasta en alguna foto por salir en la foto en la entrada.
Desde las cuatro de la mañana se anunció, con el pasodoble de la Virgen compuesto por Miguel Castillo y letra de Pedro Guerra, exalcalde del municipio desde 1970, la pronta salida de la Virgen hacia su ermita, que ocurrió a las siete, entre un clamor de gentío en la plaza, cuando finalizó la misa de peregrinos presidida por Daniel José Padilla Piñero, párroco de San Bartolomé Apóstol de Tejina y pontificio de la Orden de Belén.
Como siempre, el recorrido de la virgen, con un manto rojo espectacular creado en 2016 por Jaime Estévez, se detuvo en El Calvario para ser recibida allí con una lluvia de voladores hasta retomar el camino a los pies de la montaña grande y entrar entre una marea humana oliendo a albahaca en la ermita que lleva su nombre desde 1497, cuando fue ordenada a construir por el adelantado Alonso Fernández de Lugo, un año después de la Conquista de Tenerife.
La Virgen denominada Chaxiraxi por los guanches, pasó entonces a llamarse, por los primeros guanches cristianizados, Socorro, por ser la primera palabra que exclamó el mencey Acaymo al pedir ayuda, debido al peso de la talla, para trasladarla hasta la cueva de Chinguaro, en donde permaneció unos 40 años hasta que después Antón Guanche, uno de los primeros aborígenes cristianizados, decidió que el mejor lugar para la Virgen era la cueva de Achbinico (lugar tranquilo), hoy de San Blas, en Candelaria, para evitar que estuviera junto a los rebaños de cabras. Allí permaneció hasta 1803, cuidada por los frailes dominicos quienes la trasladaron al convento y luego a lo que hoy es la Basílica.
La aparición de la Virgen se recrea desde 1872 en la llamada ceremonia guanche, que tuvo lugar por la tarde, casi con el ocaso, de nuevo seguida por miles de personas en el denominado llano de la Virgen. Cabe recordar que este año los guanches, tanto de Güímar como de Candelaria, han recibido la medalla de Oro de Canarias y del Cabildo de Tenerife, medallas que lucían hoy en el manto de la Virgen.
Luego llegó la siempre emocionante procesión de las Candelas y luego tiempo para la música moderna y el jolgorio, de miles de visitantes y otros que construyeron estos días un pueblo anexo de autocaravanas, este año en número tan superior que apenas han dejado libres zonas de aparcamientos para turismos, una de las quejas que nos hicieron llegar los vecinos que tienen muy cerca de esos llanos habilitados sus viviendas. Vecinos que no dejaron de abrir sus casas para recibir a los romeros, siempre con una sonrisa, un vaso de vino y un trozo de carne de cochino, conejo o cabra, durante una jornada donde el temido calor no fue tanto. Es más, hay quien anuncia lluvias para la Subida de mañana. Algunos lo agradecerán
Este lunes, festivo en el municipio, se celebra la primera misa a las nueve de la mañana, oficiada por el párroco de Arafo, el palmero Simón Herrera, mientras que a las once tendrá lugar la misa de la Natividad de Nuestra Señora -es una fecha que se celebra en Teror, Hermigua, Arico, Guía de Isora, Los Silos…- presidida por Víctor Manuel Oliva, ecónomo del Obispado y párroco de San Benito, San Lázaro y El Carmen de La Laguna, y posterior procesión por el caserío. En torno a las cinco de la tarde se inicia la Subida, con menos gente, pero más devota y recogida. Y así hasta el próximo año en que los güimareros y tinerfeños volverán a esperar al 7 de septiembre para vivir la romería más antigua de Canarias.
Como en Candelaria, el Socorro pasó del invierno al verano
En realidad, si tuviéramos que escoger una fecha para celebrar los actos de la aparición de la Virgen a los guanches, tendría que ser una fecha de invierno, señala el cronista oficial de Güímar y Candelaria, Octavio Rodríguez Delgado. ¿Motivos? que en invierno es cuando los pastores aborígenes abandonaban sus cuevas en las medianías -como Chinguaro- y pasaban el verano en la costa.
Por eso las primeras bajadas de la Virgen comenzaron a celebrare el 18 de diciembre desde el año 1643, al crearse la Cofradía de Nuestra Señora del Socorro, como patrona de “las sementeras”, por un colectivo de agricultores del Valle., hasta que bien entrado el siglo XVIII se pasó al 26 de ese mismo mes, hasta que debido a las torrenciales lluvias en esas fechas, Agustín Díaz Núñez solicitó y consiguió en 1837 que la Diócesis cambiara la Bajada para el 7 de septiembre, y así hasta hoy.
En Candelaria, la muerte por helada de cinco mujeres de Los Realejos que hacían el camino de la Virgen en 1724, motivó también que se cambiara la peregrinación del 2 de febrero al 15 de agosto.
Tampoco hay una fecha exacta, según Octavo Rodríguez, cronista oficial de Güímar, sobre la aparición de la Virgen. El encuentro con unos pastores guanches ocurrió en el año 1390, según data Fray Alonso de Espinosa, pero para el cronista debió ocurrir unos años después, en torno a 1450, por ser fecha cuando gobernaba la comarca el mencey Acaymo, protector junto a su hijo Añaterve de la talla encontrada en las playas llamadas de Chimisay.







