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Mario Alonso y Javier Dorta, introductores del Soil Activator en Canarias: “Hay que cambiar la mentalidad química del campo por otra sostenible”

Mario Alonso y Javier Dorta, introductores del Soil Activator en Canarias
Mario Alonso y Javier Dorta, introductores del Soil Activator en Canarias. Sergio Méndez

Un producto que nació en Canadá, aplicado a la supresión de polvo biodegradable y de base biológica para entornos mineros, resulta que es bueno para las plantas y que ya se aplica en Canarias, por ahora tímidamente. También se introduce en Portugal y en Marruecos y ha recibido el nombre de Soil Activator. El descubrimiento es sorprendente, ya lo verán.

He hablado con dos de los responsables de la compañía Growing Earth Canary, encargada de su comercialización en las islas, Mario Alonso y Javier Dorta. Javier Dorta es ingeniero agrónomo por la Universidad de La Laguna, nacido en Tacoronte en 1974, premio Fundesimca al mejor proyecto de fin de carrera y miembro de una familia de ingenieros agrónomos, él incluido en la tercera generación. Trabaja en proyectos agropecuarios a través de su consultoría y desde 2018 es director técnico de Trrd Roads, en Rumanía, en donde construye carreteras rurales sostenibles con una nueva tecnología alemana-noruega, además de director técnico de Growing Earth Canary desde el año pasado. Y el CEO de esta compañía es Mario Alonso, chicharrero, nacido en 1967, diplomado en Empresariales por la ULL, licenciado en Economía y en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona. Es mucho más, pero si alargo la biografía no me cabe la entrevista. Suele ser así.

El cuestionario es conjunto, porque los dos saben lo mismo de este producto revolucionario que empieza a aplicarse en el campo canario. Creo que estamos ante un descubrimiento sensacional, pero el tiempo lo dirá.

-¿Es cierto que el Soil Activator se descubrió por casualidad?

“Sí, ha sido una grata casualidad, como ha ocurrido con muchos de los productos de los que disfrutamos hoy en día”.

-¿Por qué lo dicen?

“La empresa productora, que es canadiense, tiene como su principal mercado y actividad la venta del primer producto de supresión de polvo biodegradable y de base biológica del mundo para los entornos mineros”.

-¿Y qué ocurrió?

“Pues que se seleccionaron los microorganismos biosurfactantes más indicados para aglomerar las partículas de las carreteras que unen las partículas de suelo, retienen su humedad y crean una capa firme y resistente en la superficie, lo que evita que el polvo se levante, reduciendo así el impacto que suponen estas actividades mineras en las masas verdes cercanas (bosques y selvas)”.

-¿Qué fue lo que hizo la casualidad?

“Pues que con esta base de microorganismos para un fin concreto, la casualidad quiso que se percataran de un gran desarrollo de la vegetación circundante a estas vías mineras tratadas, por lo que la empresa empezó a estudiar las potentes propiedades para la vegetación, perfeccionándolo y adaptándolo a la producción agrícola, principalmente”.

-O sea, que ya está certificado internacionalmente.

“Por supuesto, el Soil Activator está certificado como producto orgánico por Ecocert, Omri y Control Unión, siendo un bio estimulante orgánico. Ya te dijimos que es de origen canadiense, compuesto solamente por microorganismos naturales (cepas de bacillus&pseudomonas y un subproducto forestal”.

-¿Cómo es que tres bacterias combinadas que se activan con la tierra y con el agua son capaces de lograr resultados que algunos califican como prodigiosos?

“Los microorganismos de este producto colonizan la rizosfera y potencian que los minerales del suelo se conviertan en nutrientes de fácil absorción, gracias a la actividad microbiana”.

-¿Y cuáles son sus acciones más importantes?

“Pues transforman el nitrógeno gaseoso en nutriente esencial para la planta, producen sideróforos, que son moléculas orgánicas cuya función principal es captar hierro del entorno, especialmente en ambientes donde este mineral es escaso o poco disponible, solubilizan silicatos y zinc para mejor absorción de las plantas, solubilizan también el fosfato existente en el suelo y lo deja biodisponible para las plantas y, por último, combate las principales enfermedades fúngicas y bacterianas del suelo, gracias a la competencia microbiana (microorganismos “buenos” desplazan o no dejan entrar a aquellos otros perjudiciales en la zona de actuación)”.

(Tengo que entrar en asuntos muy científicos, no me queda otro remedio y ustedes disculpen: el producto Soil Activator. El producto se compone de dos cepas de bacillus y de una pseudomona, combinados con un subproducto forestal. El bacillus subtilis es una bacteria grampositiva, de las más estudiadas del mundo por sus múltiples aplicaciones en agricultura, alimentación, medicina y biotecnología. El bacillus amyloliquefaciens es una rizobacteria promotora del crecimiento vegetal. Y las pseudomonas monteilii son un género de bacterias muy relevantes en agricultura, especialmente en el contexto de la agricultura sostenible y ecológica, por su capacidad de actuar como biofertilizantes, biocontroladores y promotores del crecimiento vegetal. Y aquí está la respuesta de los técnicos:)

“El Soil Activator ha mezclado de manera muy eficiente estos tres microorganismos, siendo el único en el mundo con esta combinación y que está indicado para cualquier tipo de planta con raíz, incluso muy efectivo en cultivos hidropónicos”.

-Estamos en Canarias, amigos. Y el agricultor querrá saber si sus plátanos y sus aguacates se beneficiarán de este producto.

“Mira, como ventaja más importante para plátanos y aguacates hay que reseñar la eficiencia en el uso del agua, gracias a un mayor desarrollo radicular (mayor micro-capilaridad), que potencia la capacidad de absorción de la humedad del suelo (las raíces absorben el agua del suelo por ósmosis, gracias a la diferencia de concentración de solutos entre el interior de las raíces y el propio suelo, creando una presión radicular que empuja el agua hacia arriba). Esto ahorra, por ejemplo, en la platanera, hasta el 22% de la dosis de riego recomendada y ya lo hemos comprobado en la zona de la Isla Baja de Tenerife, lo que unido a la fertilización asociada al producto significa en nuestro test unos 1.250 euros por hectárea y año”.

-¿Y es capaz de aumentar la producción?

“Sí. Aparte de la economización del agua, lo cual es cada vez más importante en nuestras islas, destacamos en nuestros estudios un aumento considerable de los cultivos hortícolas, obteniendo actualmente en diferentes producciones, por ejemplo en la lechuga, hasta un 40% más de peso y una duración post cosecha de más de 20 días, manteniéndose turgente y en perfecto estado para su consumo (lechuga en frigorífico), lo que redunda en una mejor comercialización y en menores pérdidas económicas por producto”.

-El agricultor canario es reacio a los cambios, ¿no?

“Sí, el agricultor es reacio a cambiar lo que cree que le funciona bien”.

-Y cualquier entrada de un producto nuevo lo rechaza.

“Es reacio a aceptar lo que le funciona, vaya bien o sea mejorable. Pero es que, además, está siendo bombardeado con nuevos y “milagrosos” productos cada año y a no ser que lo pruebe y lo compruebe es difícil conseguir que acepte ese producto nuevo”.

-¿Esto los desanima a ustedes?

“¡Qué va! Poco a poco, según vaya nuestro producto entrando en el mercado y se vean sus bondades, el boca a boca y la comprobación en plantaciones vecinas harán que el agricultor se decida a adquirirlo y más cuando vea que económicamente le conviene”.

-¿Los resultados del Soil Activator, hasta la fecha, son, acaso, un seguro contra el viento? Me han dicho ustedes que fortalece las raíces de las plantas.

“En esta vida no hay nada seguro. Pero, por ejemplo, en las pruebas que hemos realizado para las plataneras, hemos constatado que los plantones han soportado mejor las rachas fuertes de viento con respecto a las plantas no tratadas, aunque se debe atar el cultivo siempre. Pero en nuestro caso se evitaron pérdidas de plantas y piñas, ya que no cayó ninguna con respecto a plantaciones vecinas. Y esto es un hecho”.

-¿Es hora de experimentar en la agricultura canaria, tan anclada en el pasado?

“Durante décadas, la agricultura canaria se ha basado en el uso intensivo de insumos químicos (fertilizantes sintéticos, pesticidas y herbicidas), con el objetivo de maximizar el rendimiento de los cultivos y de evitar principalmente las plagas y enfermedades derivadas de nuestro clima. Sin embargo, este modelo ha generado impactos negativos sobre los suelos, el agua, la biodiversidad y la salud humana”.

-O sea, que es hora de cambiar la mentalidad.

“Es hora de cambiar esta “mentalidad química”, muy arraigada, por otra más sostenible, pero para esto es necesario introducir nuevos productos a precios competitivos, porque al final lo que cuenta es la rentabilidad de las explotaciones”.

-Insisto en preguntarles si mejorará, sobre todo, el cultivo del plátano.

“Se trata de un potente bioestimulante que mejora el estado vegetativo de todas las plantas en general. Siendo el plátano nuestro cultivo más importante, insistimos en el ahorro del agua. Y con respecto al aumento de la producción, como lo demuestran los test realizados en diversos países, el producto está muy recomendado para los cultivos hortícolas en general”.

-A lo mejor resulta que estamos escribiendo una nueva página en la agricultura canaria.

“Eso es difícil de predecir, pero las bondades del producto están ya demostradas. Y todo fue por una casualidad”.

-Pues enhorabuena.

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