Una mujer que estafó casi 300.000 libras (unos 345.000 euros) a una anciana británica antes de huir a Tenerife ha sido condenada a seis años de prisión, según informa el Daily Mail.
Pamela Gwinnett, de 62 años, se hizo pasar por amiga y cuidadora de la viuda Joan Green, de 89, a quien trató como una “vaca lechera para ordeñar hasta dejarla seca”, incluso después de su fallecimiento en noviembre de 2022.
Durante años, Gwinnett aisló a la anciana de su familia, la humilló y la hizo creer que sus seres queridos la odiaban, mientras gastaba su dinero en lujos, comidas caras y tratamientos de belleza y bótox.
Se fuga a Tenerife
Según informa el Daily Mail, la mujer no acudió al juicio y voló a Tenerife apenas cinco horas después de intentar modificar sus condiciones de libertad bajo fianza. Fue declarada culpable de fraude y robo por un jurado del tribunal de Preston (Reino Unido), pero sigue prófuga en la Isla.
El juez Michael Maher la acusó de haber tratado el proceso judicial “con el mismo desprecio con el que trató a la señora Green”, y exigió su inmediata detención y deportación.
Según el tribunal, Gwinnett llegó a denunciar falsamente a la familia de la anciana ante los servicios sociales, consiguiendo que se les investigara por presunto maltrato, tras contactar incluso con un parlamentario británico.
A la vez, bloqueó los teléfonos de los familiares, despidió al jardinero de Joan, cambió su número fijo y acabó internándola en una residencia, donde el personal describió el trato recibido como “inhumano” y “propio de un animal enjaulado”.
Gwinnett aprovechó su posición como apoderada para abrir una cuenta conjunta, desde la cual desvió miles de libras. Parte del dinero lo destinó a pagar la hipoteca y comprarse un coche nuevo.
La familia de Joan Green, según recoge el Daily Mail, aún no ha podido dar sepultura digna ni a Joan ni a su difunto marido, Stanley, debido a los retrasos en el proceso de herencia. “Pamela ha sido la causa de todo esto”, declaró su hijastra Katherine Farrimond, “nos robó el dinero y el duelo”.
El juez definió los últimos años de vida de la anciana como un tiempo “marcado por la confusión y la soledad”.
Su nietastro, David Bolton, celebró la sentencia y pidió que las autoridades la arresten antes de Navidad, asegurando que “su fuga a Tenerife demuestra su desprecio total por la ley”.







