El arte surrealista volvió a ser protagonista en Londres, donde la prestigiosa casa de subastas Sotheby’s adjudicó dos obras maestras del pintor tinerfeño Óscar Domínguez por una cantidad superior a los 3,3 millones de euros. Las piezas formaban parte de la célebre colección de Pauline Karpidas, una de las más notables del siglo XX, centrada en el surrealismo y las vanguardias europeas.
La pintura El piano (1933) se vendió por 2.304.000 euros, mientras que el objeto surrealista Exacte sensibilité (1935), por 1.024.000 euros, confirmando el creciente interés internacional por la obra del tinerfeño, uno de los grandes renovadores del surrealismo junto a Dalí, Magritte, Max Ernst o Leonora Carrington.
En El piano, Domínguez plasma su universo onírico con una compleja composición simbólica: una figura femenina que toca el piano de espaldas al observador, en una escena que se funde con formas inquietantes. La pintura, realizada en París, revela tanto la huella de Salvador Dalí como la búsqueda de un lenguaje personal donde sueño y materia se confunden.

Exacte sensibilité es un ejemplo magistral del objeto surrealista, una de las aportaciones más audaces del movimiento. Domínguez combina pintura al óleo con yeso, hierro, espátulas y plásticos para crear una composición tridimensional en la que una mano empuja una jeringuilla hacia una esfera blanca. La obra, ejecutada en París en 1935, expresa la tensión entre el cuerpo y la mente, la ciencia y la emoción, temas recurrentes en su producción.
Ambas piezas fueron creadas en su etapa parisina, cuando el artista -nacido en 1906 en La Laguna- se integraba en el círculo surrealista de André Breton. Su talento para el collage, el objeto poético y las técnicas experimentales, como la decalcomanía, lo situaron entre los nombres esenciales de la vanguardia europea.

Las obras de Domínguez compartieron protagonismo en la subasta con piezas de algunos de los grandes nombres del arte del siglo XX. La colección de Pauline Karpidas incluía trabajos de Giorgio de Chirico, Dalí, René Magritte, Leonora Carrington, Francis Picabia, Yves Tanguy, Dorothea Tanning, Giacometti, Max Ernst, Picasso, Andy Warhol, Lucio Fontana, Jeff Koons, Claude Lalanne, Jacques Lipchitz, Mattia Bonetti y André Masson, entre otros.
El conjunto fue descrito por Sotheby’s como “una celebración del espíritu visionario del surrealismo”, en el que se fusionan el sueño, el erotismo y la imaginación creadora. Las ventas superaron las expectativas, confirmando el excelente momento del mercado internacional para los artistas vinculados al movimiento surrealista.
REDESCUBRIR
El éxito de Domínguez en esta subasta refuerza la revalorización crítica y comercial de su obra, impulsada en los últimos años por exposiciones y estudios que reivindican su papel pionero. Pese a su trágico final en 1957, su legado continúa expandiéndose, con especial atención a su relación entre arte y materia, su visión poética de lo canario y su exploración de los sueños como territorio plástico.
Actualmente, su figura se halla en primer plano gracias a la exposición Óscar Domínguez, que justo este lunes, 13 de octubre, se clausura en el Museo Picasso de Málaga. Se trata de una amplia retrospectiva, desde sus primeros trabajos de influencia daliniana hasta sus obras cósmicas y los objetos surrealistas más radicales. Está comisariada por Isidro Hernández, conservador jefe de la colección del artista en TEA Tenerife Espacio de las Artes.
La venta en Sotheby’s confirma lo que la crítica ya venía señalando: la obra de Óscar Domínguez no solo ocupa un lugar de honor en la historia del surrealismo, sino que también representa una de las voces más singulares del arte moderno español. Su imaginación sigue viva -como sus cuadros-, atravesando el tiempo con una exacta sensibilidad que continúa asombrando al mundo.







