Es como si una cualidad de oráculo adornara a Manuel Medina Ortega, próximo a cumplir 90 años, tras haber vivido y estado, entre dos siglos, en los grandes escenarios de la política internacional.
El hombre de la cabeza bien amueblada, nacido en Lanzarote, que ayudó a Felipe González a que España entrara en Europa, que intervino en el proceso de reconocimiento de Israel, en los años 80, y trató personalmente a Shimon Peres. El catedrático de Relaciones Internacionales y Derecho Internacional, que fue vicepresidente del Parlamento Europeo y pasa inadvertido en Santa Cruz, donde vive junto a su esposa, Loli Palliser. El sabio canario al que muchos líderes consultan en privado y guarda secretos que no revela. Es un hombre bien conservado que recuerda su Arrecife natal, cuando todos los días había un entierro de un niño por tifus.
El jueves, conversó en ATLÁNTICO TV con mirada crítica y memoria privilegiada sobre los desafíos del mundo actual. Al abrigo de la paz en Gaza, duda sobre la dilatada guerra de Ucrania. Celebra la buena salud de la economía española, que une al hecho de tener por primera vez un presidente economista.
Amigo de Pedro Sánchez desde los primeros trabajos que ejerció en Europa, Manuel Medina sabe la biblia, y despliega un talante prudente y cortés en medio de la crispación mundana.
– El 15 de diciembre cumple 90 años. ¿Cuál es el secreto de su longevidad?
“Creo que ha sido una combinación de hábitos sencillos pero constantes. Nunca he fumado, eliminé el alcohol hace tiempo y desayuno cada día leche con gofio. Siempre practiqué deporte, aunque ahora tengo mis limitaciones. Consumo mucha fruta y apenas carne; llevo una alimentación casi vegetariana.”
– Se le ve en forma, le conozco desde hace tiempo y es una maravilla tenerle en esta conversación. ¿En la cima de su edad, cómo se ve el mundo?
“El mundo se ve como siempre, girando sin detenerse. A veces creemos que podemos salvarlo, pero no depende de nosotros. Es solo un planeta más en un universo que alberga billones de galaxias. Nuestro mundo es una almeja en el fondo del mar.”
– Usted fue vicepresidente del Parlamento Europeo. Pasó un cuarto de siglo entre Bruselas y Estrasburgo, y una legislatura en el Congreso. Treinta años en la alta política…
“Una vida entera dedicada a Europa y a España. He vivido momentos decisivos. Estuve allí cuando España entró en la Comunidad Europea, y también en uno de los episodios más simbólicos del siglo XX: la caída del Muro de Berlín.”
– Cuéntenos ese momento.
“Fui de las primeras personas que lo cruzó sin controles. Al día siguiente, la gente ya se llevaba los ladrillos como recuerdo. Ese día teníamos una reunión de la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo, presidida por un hijo de Stauffenberg, que lideró el atentado a Hitler…”
-La Operación Valkiria.
“Exacto. Como presidente, solía invitarnos a visitar la ciudad, pero yo le dije que nosotros íbamos a Berlín Oriental. Sabíamos que algo histórico estaba ocurriendo.”
– Al otro lado del muro de Berlín, ¿mantuvo contacto con la oposición?
“Claro, tenía reuniones con dirigentes de la oposición, sobre todo, socialistas. En Berlín Oriental estaban reconocidos la democracia cristiana y el Partido Liberal, pero no el Partido Socialista. Porque allí solo podía existir el Sozialistische Einheitspartei Deutschlands, el Partido Unificado Socialista, que era comunista. La verdadera oposición era socialista, pero no tenía reconocimiento oficial.”
– Compruebo que anda bien de memoria.
“Tengo una gran memoria, sí. La política, cuando se vive con intensidad, no se olvida.”
– ¿Qué representa, políticamente, Europa?
“Europa es un proyecto de paz, de entendimiento y de progreso. He visto cómo se ampliaba y superaba sus propias heridas. Y sigo creyendo que es el mejor espacio político que hemos construido en siglos.”
– De Lanzarote a Europa. El viaje de su vida…
“En efecto, soy de Lanzarote, con antepasados en Gran Canaria, La Palma y también en Tenerife.”
– ¿Cómo recuerda Lanzarote en su infancia?
“En casa teníamos un gallinero y siempre había una cabra. Cada mañana venía Juan Déniz a ordeñarla. Y nos tomábamos la leche recién ordeñada.”
– ¿No aprendió nunca a ordeñar?
“No, es un arte muy complicado.”
– Yo le cogí el tranquillo de pequeño en Taganana…
“Eso es porque tú eres muy inteligente.”
– No, qué va… Estoy ante un catedrático políglota. ¿Cuántos idiomas habla?
“Castellano, inglés, francés, italiano, portugués y alemán. Me defiendo en neerlandés y tengo nociones de ruso…, muy pocas, pero algo.”
-¿Aprender tantos idiomas no le resultó difícil?
-Ordeñar una cabra es más difícil.
– Le he oído decir que en aquella época en Lanzarote moría un niño cada día.
“Había todo tipo de enfermedades estomacales. Un abuelo mío estuvo en la Guerra de Cuba, y allí no te mataban los tiros: era la disentería lo que te mataba. Y los mosquitos, claro. Y en su barracón eran 130 soldados. El único que sobrevivió fue mi abuelo. Murieron uno tras otro. Él se salvó porque venía inmunizado por el agua de Lanzarote. Los niños se morían. Era raro el día que no había un entierro de un niño en Arrecife. No había tratamiento para eso. Y, si lo superabas, quedabas inmunizado para toda la vida.”
– ¿Cómo ha encajado las imágenes de niños palestinos muriendo de hambre o bajo las bombas?
“No hay cosa más horrorosa que matar a un niño. No se puede hacer nada peor que matar a niños. Y esto, hay que reconocerlo, lo ha hecho el Estado de Israel. Se ha deslegitimado internacionalmente. Un Estado que mata a niños comete un genocidio.”
-¿Lo dice como experto en Derecho Internacional?
“Es genocidio clarísimo. Llevan años con una política genocida, pero lo último ha sido tremendo. Raphael Lemkin, un judío polaco, lo definió así después de la Segunda Guerra Mundial. Y su definición coincide exactamente con lo que ha hecho Israel, que se ha convertido en un Estado genocida.”
– ¿Habrá un Núremberg para Netanyahu?
“Para que haya un Núremberg, Israel tendría que ser derrotado militarmente. En Núremberg, los juicios los hicieron los vencedores. También hubo crímenes de guerra en el lado occidental. Por ejemplo, en la Unión Soviética.”
– La Corte Penal Internacional ya investiga y persigue a Netanyahu por crímenes de guerra, y la Corte Internacional de Justicia deberá resolver sobre la denuncia de Sudáfrica respecto al genocidio. ¿Eso no conduce a un procesamiento?
“El problema es que la Corte Penal Internacional solo tiene competencia sobre los Estados que aceptan su jurisdicción. Israel no la acepta.”
-Salvo que Netanyahu viajara a un país que sí haya ratificado la Convención.
“En ese caso, podría ser detenido y procesado.”
– España ha sido vanguardia, durante esta guerra, en el reconocimiento de Palestina.
“Son ya más de 150 los países que lo han hecho. Participé en el reconocimiento del Estado de Israel durante el Gobierno de Felipe González, con Fernando Morán como ministro de Exteriores. Yo presidía la Comisión de Exteriores del Congreso. Franco era antijudío. Apoyaba a Jordania, nunca reconoció a Israel.”
– Y al darse luz verde a Israel, usted intervino.
“Recibí a Shimon Peres, el primer ministro, fuera del Congreso, porque su país no estaba aún reconocido. Hablé con palestinos e israelíes para la apertura del proceso. España reconocía a la OLP como movimiento de liberación, no como Estado. Y teníamos relaciones con la Liga Islámica.”
– ¿Qué le dijo Shimon Peres?
“Desayunamos en el hotel donde se alojaba. En diplomacia, el buen diplomático es el que no dice nada. Hablamos, pero sin declaraciones formales.”
-¿Era un requisito de Europa para la integración?
“En efecto, la Comunidad Europea nos exigía reconocer a Israel como condición para entrar.”
-¿Con la invasión rusa de Ucrania, ha temido que estallara una guerra mundial?
“Claro. Es perfectamente posible. Putin ha amenazado desde el principio con el uso de armas nucleares. Si llegara a utilizarlas, Estados Unidos tendría que responder. Eso podría desencadenar una conflagración mundial, con China y otros países nucleares implicados.”
– ¿Puede ocurrir?
“Sí, puede ocurrir.”
– Una guerra convencional ya parece improbable.
“Como sabes, en la conferencia de Budapest se acordó neutralizar a Ucrania, que tenía casi todo el arsenal nuclear soviético, porque estaba estratégicamente situada para atacar a Occidente. Y se decidió que no era conveniente que Ucrania mantuviera ese armamento. Javier Solana, secretario general de la OTAN, y el Gobierno de Gorbachov firmaron un acuerdo para retirar todas las armas nucleares de Ucrania. Solana supervisó la destrucción del arsenal.”
– Mencionar a Gorbachov es echar de menos al gran estadista que estuvo en Lanzarote…
“Hombre, claro. Hizo una gran labor. Pensaba que el régimen soviético era más estable. Estaba basado en la fuerza. Pero, al final, se desintegró.”
– ¿No se fía de que Putin desista de atacar a Europa?
“Es difícil saberlo, no parece dispuesto a desistir.”
-¿Cómo ve la guerra de Ucrania?
“Putin ha dicho que, para él, es parte de Rusia y que no puede renunciar a eso. Asegura que este año han conquistado tantos kilómetros como la superficie terrestre de Canarias. Pero lo cierto es que no salen de las regiones que ya ocupaban: Donetsk, Lugansk, Crimea y parte de Zaporiyia. Ucrania, pese a todo, resiste.”
– ¿Y qué puede frenar a Putin?
“Trump. Aunque parezca irónico, es el único que podría frenarlo. Durante su primera presidencia mostró una actitud favorable hacia Rusia, y Putin lo interpretó como una carta blanca. Ahora Trump dice que no es tan amigo de Putin. Rusia ha perdido el control del mar Báltico, del mar Negro y hasta del mar de Azov. Los barcos rusos ya solo operan desde puertos como Novorosíisk, porque en Ucrania están sometidos a los drones de Zelenski. La flota rusa ha sido duramente golpeada.”
– ¿Acabará esta guerra algún día, como la de Gaza?
“Recuerda mucho a Vietnam, o a la de España en Marruecos: larga, colonial, con una potencia ocupando un territorio cuya población resiste. Si no se convierte en una guerra nuclear… Ucrania es ahora el país más armado de Europa. Hoy existen dos Rusias: la de Moscú y la de Kiev. Porque Ucrania, que antes compartía idioma y cultura con Rusia, ahora rechaza todo lo ruso. Putin ha creado una conciencia nacional ucraniana que no existía.”
– ¿La OTAN cometió algún error que le sirviera de excusa?
“Putin sostiene que la OTAN prometió no expandirse hacia el este tras la caída del Muro de Berlín. Pero no hay constancia de un acuerdo formal. Lo que sí hubo fue una actitud benevolente en 2014, cuando se anexionó Crimea alegando que la mayoría de la población era rusa. Fue una violación del Derecho Internacional.”
– ¿Y Estados Unidos, con Trump, hacia dónde va?
“Trump ha pedido a los generales que se entrenen para la guerra atacando a los estados que votaron demócrata. Está desmantelando la Constitución de Estados Unidos, que era un sistema de equilibrios entre el Gobierno federal y los Estados. Él tiene una concepción germánica centralista y autoritaria.”
– ¿Como Hitler?
“Sí, muy parecida. Está infringiendo el derecho internacional y destrozando, de paso, la economía.”
– Lo de reprimir a Chicago es una ‘guerra interna’.
“Sí. Envió la Guardia Nacional, quiere encarcelar al gobernador de Illinois, Pritzker, y al alcalde de Chicago, Brandon Johnson. Uno es judío, el otro es negro. Y eso, como comprenderás, es un delito.”
– ¿Declarará la guerra a Venezuela?
“Ya la está declarando. Ha bombardeado embarcaciones en el Caribe, incluso frente a Trinidad y Tobago, sin pruebas claras de narcotráfico. Se convierte en juez y verdugo. Si dice que hay narcotráfico, manda un avión y dispara. No se te ocurra ir de vacaciones al Caribe. Te pueden disparar y decir que eras un narcotraficante.”
– Usted conoce bien el Derecho Internacional. ¿Trump está jugando con fuego?
“Tiene causas abiertas. Ya ha sido condenado por falsificación de registros comerciales, aunque no irá a prisión. Pero si sigue ignorando órdenes judiciales, Estados Unidos podría entrar en una crisis constitucional. Karin Immergut, jueza federal del distrito de Oregón, se ha negado a autorizar el despliegue de la Guardia Nacional. Es neoyorquina y fue designada por Trump. Ya ha dictado varias órdenes de restricción, dejando claro que el presidente no puede movilizar la Guardia Nacional de Oregón sin el consentimiento del gobernador.”
– Ya veo que no olvida nombres ni detalles.
“La memoria me funciona bien. Cuando el gobernador George Wallace, en Alabama, movilizó la Guardia Nacional para impedir la integración escolar, Kennedy tuvo que intervenir con agentes judiciales, pero, claro, los alguaciles no podían hacer frente a tanques y aviones.”
-A Kennedy lo mataron. Trump se salvó de chiripa.
“Sí, la bala le rozó la oreja. Fue un atentado en Pensilvania. El tirador era un joven de extrema derecha, bien armado, con formación y motivaciones confusas. Tenía problemas mentales y un afán de notoriedad como el pastor griego que quemó el templo de Diana en Éfeso. Lo curioso es que los atentados contra Trump los han cometido sus propios simpatizantes, como en el caso de Charlie Kirk, asesinado por otro ultraconservador.”
– Usted fue asesor jurídico de las Fuerzas Aéreas norteamericanas, ¿verdad?
“Sí, mi trabajo estaba vinculado al suministro aéreo de los bombarderos, como en el famoso incidente de Palomares, cuando un B-52 colisionó con un avión cisterna y cayeron bombas nucleares sobre Almería, durante una maniobra de reabastecimiento. Era parte de la operación Chrome Dome, que mantenía aviones con bombas atómicas en vuelo constante, listos para atacar a la URSS. El accidente ocurrió en 1966, y fue uno de los episodios más delicados de la Guerra Fría en territorio español.”
– Eran bombas termonucleares.
“Sí, cuatro bombas termonucleares B28. Solo una sufrió una fisura, pero no detonó. Aun así, liberó material radiactivo, principalmente plutonio.”
– Eriza pensar que eran 70 veces más potentes que las de Hiroshima y Nagasaki.
“Exactamente. España fue el único país bombardeado accidentalmente después de Japón. No explotaron, porque hay sistemas de seguridad muy complejos. En realidad, esas bombas tienen una primera carga que activa la segunda. Y ese mecanismo solo puede ser autorizado por el presidente de Estados Unidos.”
– ¿Qué le ocurrió en Colombia como mediador de una entrega de armas?
“Fui nombrado por la Internacional Socialista para mediar en la entrega de armas del Ejército Popular de Liberación. Tuve que ir a la selva, al campamento guerrillero, recoger las armas, cargarlas en un helicóptero y llevarlas a Medellín. No podíamos ir por carretera: la FARC controlaba todo. Al llegar, el ejército colombiano revisaba arma por arma. Se les pasó una bala que estaba en el tubo, no en la recámara, y, al fundirla, salió disparada y mató a un trabajador justo al lado mío. Fue una misión peligrosa. Viajé con dos obispos en un monoplano por los Andes. En el pueblo, el cura me ayudó a recoger las armas. Había niños mirando los fusiles como si fueran caramelos. El temor era que, si llegaban los de la FARC, nos matarían a todos. No soy valiente, pero no sentí miedo. Mi preocupación era que los niños se llevaran las pistolas. Estaban allí, mirando los fusiles como si fueran bombones.”
– La bala le pasó rozando como a Trump.
“Sí, pudo haberme alcanzado.”
– ¿Es creyente?
“Creo en el conocimiento. Lo que podemos conocer, lo conocemos. Lo que no, lo imaginamos.”
– Sé que es amigo del presidente, ¿Cómo lo conoció?
“Su primer empleo fue como secretario del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo. Había sido becario en la Bolsa de Nueva York. Luego, Carlos Westendorp se lo llevó con él a Bosnia-Herzegovina, en una misión internacional.”
– ¿Cuál es la principal virtud de Sánchez?
“Es el primer jefe de Gobierno que sabe de economía. Y eso se nota: la economía española va muy bien. España es ahora el país que más crece en la Unión Europea, con baja inflación y récord de empleo. Tenemos 10 millones de inmigrantes trabajando legalmente, y necesitamos más. Eso solo es posible porque la economía funciona, y funciona porque Pedro Sánchez sabe cómo manejarla.”
– ¿Se siguen viendo?
“Nos vemos de vez en cuando. Si hay algo, me llama. Y cuando hablamos, no es necesariamente de política. Es una relación normal, de respeto.”
– Sánchez frecuenta Lanzarote.
“Sí. Empezó con Zapatero y ha seguido con él.”
– ¿Cómo lo está haciendo Ursula von der Leyen?
“Bastante bien. La gente a veces cree que el presidente de la Comisión Europea tiene el poder de un jefe de Estado, pero es el presidente de una confederación de Estados, y su función es convencer, no imponer.”
– Gracias, y hagamos votos para alejar el fantasma de la guerra, que tanto nos preocupa.

“Siempre hay algo que te recuerda que la felicidad es relativa”
A punto de cumplir 90 años, el histórico eurodiputado canario , hijo de Rafael Medina Armas, exalcalde de Arrecife en 1936, tras el triunfo del Frente Popular -“un hombre de gran cultura, íntimo amigo de Agustín Espinosa”, puntualiza- muestra una memoria prodigiosa.
Subraya que el cerebro humano está diseñado para detectar amenazas. “No está hecho para la felicidad plena”, enfatiza, y aboga por la entereza: “La vida te da golpes, y hay que estar dispuestos a resistirlos”.
Y a la pregunta de si es feliz, el político lanzaroteño no duda en responder frente a las cámaras de ATLÁNTICO TELEVISIÓN: “A mi manera. A veces sí, a veces no. Siempre hay algo que te recuerda que la felicidad es relativa”.
Sobre el secreto de su buen estado de salud y su lucidez mental, Medina lo atribuye a sus hábitos diarios: “Me levanto a las siete y media, y duermo unas siete u ocho horas. Trabajo y me mantengo activo, como si tuviera veinte años menos. Me peso todos los días. Hoy mismo estoy en sesenta y nueve kilos, que es lo que me corresponde por mi estatura”.





