El primer Foro de Innovación en Salud Laboral (Insal), celebrado ayer en el Auditorio de Adeje situó los factores sociales, organizativos y relacionales como ejes del malestar psicológico en el ámbito laboral, reclamando un giro en la forma de abordar la salud mental: de lo sanitario a lo preventivo, y del diagnóstico al acompañamiento dentro de las empresas.
Organizado por el Ayuntamiento de Adeje, la Universidad de La Laguna, el Cabildo de Tenerife, Gehocan y Quirónprevención, el foro reunió en varias mesas de debate a especialistas para analizar el impacto del entorno de trabajo en el bienestar psicológico y proponer estrategias reales de intervención.
Uno de los ponentes fue Luis Alberto García, catedrático de Psicología Educativa en la Universidad de La Laguna, quien propuso desplazar el abordaje de la salud mental desde el modelo clínico hacia una intervención más cercana en la propia organización. Aseguró que el 50% del malestar psicológico está vinculado a variables sociales, y que no se puede seguir tratando todo con bajas y fármacos sin analizar qué ocurre dentro del entorno laboral.
“EXHIBICIONISMO EMOCIONAL”
Advirtió sobre fenómenos como el “exhibicionismo emocional” en redes sociales, recordando que la salud mental “es importante, pero no se debe pregonar; lo importante es saber comunicar nuestras emociones”.
Luis Muiño, psicoterapeuta y divulgador, ofreció un análisis del impacto de la digitalización, la inestabilidad y la sobrecarga en la salud emocional de los trabajadores. “Un 60 % ha sufrido ansiedad o depresión, y muchos más continúan trabajando, funcionales pero emocionalmente agotados”, explicó. Muiño planteó cinco estrategias para afrontar este contexto: diferenciar la culpa de la responsabilidad, manejar el estrés, reforzar la motivación interna, prevenir el agotamiento emocional y fomentar la resiliencia.
Por su parte, la experta en mediación Montse Mir centró su intervención en el Foro en los conflictos sostenidos en el entorno laboral, proponiendo la mediación como herramienta preventiva necesaria.
“Necesitamos protocolos de gestión de conflictos y espacios seguros donde las personas se sientan escuchadas”, señaló.





