
Un leve bulto en la ingle, una molestia que aparece al toser o levantar peso, una sensación de presión que no desaparece del todo… Así comienzan muchas historias de quienes descubren que tienen una hernia inguinal, una de las patologías más comunes en cirugía general y motivo frecuente de consulta médica.
Según el doctor Carlos Trujillo, especialista en Cirugía General del Hospital Quirónsalud Tenerife, más de uno de cada cuatro hombres desarrollará una hernia en algún momento de su vida.
Esto se debe a que la región inguinal es anatómicamente más débil, lo que facilita que partes del intestino o tejido graso atraviesen la pared abdominal y formen una protuberancia visible o palpable. Además, factores como el sobrepeso, los esfuerzos físicos repetidos y el envejecimiento aumentan la probabilidad de que se produzca esta condición.
Factores que aumentan el riesgo de una hernia inguinal
Existen varios elementos que predisponen a la aparición de una hernia inguinal. Comprender estos factores es importante para la prevención y para reconocer cuándo acudir al médico. Entre ellos destacan:
- Genética: algunas personas nacen con la pared abdominal más débil, lo que hace que tengan mayor propensión a desarrollar hernias a lo largo de la vida.
- Esfuerzos físicos repetidos: levantar objetos pesados o realizar ejercicio intenso de manera frecuente puede aumentar la presión en la cavidad abdominal, favoreciendo la aparición de la hernia.
- Tabaco: fumar afecta la calidad del colágeno, debilitando los tejidos que sostienen la pared abdominal.
- Pérdida de tono muscular: con la edad, los músculos abdominales se debilitan, sobre todo en hombres, lo que incrementa el riesgo de hernia.
- Factores en mujeres: aunque las hernias inguinales son menos comunes en mujeres, los embarazos múltiples o cirugías previas pueden favorecer la aparición de hernias femorales.
Además, otros elementos como el estreñimiento crónico, la tos prolongada o enfermedades respiratorias que aumentan la presión intraabdominal también pueden ser desencadenantes importantes.
¿Cuándo se debe operar una hernia inguinal?
La mayoría de las hernias diagnosticadas requieren cirugía, explica Trujillo. Esto se debe a que, si no se tratan, tienden a crecer con el tiempo y pueden ocasionar complicaciones graves, como la estrangulación intestinal, una situación de urgencia médica que pone en riesgo la vida.
Solo en pacientes muy mayores o con alto riesgo quirúrgico puede considerarse la observación prudente, siempre bajo seguimiento médico. Sin embargo, la intervención suele ser recomendada porque la cirugía reduce significativamente el riesgo de complicaciones y mejora la calidad de vida del paciente, evitando dolor y molestias constantes.
Diagnóstico de una hernia inguinal
El diagnóstico generalmente se realiza de manera clínica, mediante la exploración física realizada por un cirujano. La hernia suele notarse como un bulto en la ingle que puede aumentar de tamaño al toser o al hacer esfuerzo.
No obstante, en casos más complejos, como hernias pequeñas, pacientes con sobrepeso o situaciones en las que la exploración física no es concluyente, se utilizan pruebas de imagen:
- Ecografía dinámica: especialmente útil para confirmar la presencia de la hernia en pacientes con grasa abdominal o protuberancias sutiles.
- TAC o resonancia magnética: se reservan para hernias recidivantes, complicadas o cuando se sospecha alguna anomalía anatómica que dificulte la intervención.
El uso de estas herramientas garantiza un diagnóstico más preciso y ayuda al cirujano a planificar la técnica quirúrgica más adecuada.
Cirugía abierta o laparoscópica: cuál es la más adecuada
Antes de decidir el tipo de cirugía, se valoran varios factores: la edad del paciente, el tipo de hernia (directa o indirecta), si es unilateral o bilateral, cirugías previas y el estado general de salud. No existe una técnica exclusiva para todos los pacientes; la elección debe individualizarse.
- Cirugía abierta: consiste en realizar una incisión en la ingle y colocar una malla superficial para reforzar la pared abdominal. Es ideal para hernias unilaterales y pacientes mayores, y puede realizarse con anestesia local o regional. La cirugía abierta es segura y efectiva, y ofrece resultados duraderos.
- Cirugía laparoscópica: se realiza mediante pequeñas incisiones en el abdomen, permitiendo reparar hernias bilaterales o recidivantes en la misma intervención. Su principal ventaja es el menor dolor postoperatorio y la recuperación más rápida, lo que facilita el retorno temprano a la vida laboral y deportiva.
“El mejor abordaje no depende de la técnica, sino del paciente”, afirma el doctor del Hospital Quirónsalud Tenerife.
Recuperación tras la cirugía de hernia inguinal
La recuperación suele ser rápida y controlable:
- Caminar: pocas horas después de la operación, el paciente puede moverse con normalidad.
- Vida cotidiana: aproximadamente una semana.
- Deporte: entre 2 y 3 semanas.
- Reincorporación laboral: depende del tipo de actividad; 3-5 días en trabajos de oficina y 2-4 semanas si el trabajo es físico.
- Deportistas: vuelta gradual a la actividad en torno a las 3 semanas, según la evolución y recomendaciones médicas.
El dolor postoperatorio es generalmente leve y se controla con analgésicos comunes.
El papel de las mallas quirúrgicas
Las mallas modernas son fundamentales para reforzar la pared abdominal y reducir la probabilidad de recidiva. Gracias a los avances en materiales y técnicas de fijación atraumática, los problemas de rechazo o dolor crónico, comunes en el pasado, son hoy excepcionales.
Las mallas actuales son ligeras, biocompatibles y se integran bien con los tejidos, ofreciendo seguridad y eficacia a largo plazo. Su uso ha transformado la cirugía de hernia, convirtiéndola en un procedimiento seguro y predecible, con excelentes resultados funcionales y estéticos.
Área de Cirugía General del Hospital Quirónsalud
La unidad de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Tenerife dispone de un equipo con tecnología avanzada y multidisciplinar, especializado en la reparación de hernias inguinales, que garantiza una atención personalizada y mínima estancia hospitalaria. Desde la evaluación preoperatoria hasta el seguimiento postoperatorio, la unidad vela por una recuperación rápida, segura y eficaz.
Gracias a su experiencia en abordajes abiertos y laparoscópicos, así como el uso de mallas modernas de última generación, los pacientes pueden volver en poco tiempo a su vida cotidiana, con la seguridad de estar atendido por manos expertas.







