La termita subterránea (Reticulitermes flavipes) ha vuelto a poner en vilo a Tacoronte y en concreto, al barrio de La Caridad donde ayer se detectó un nuevo foco, cuyas dimensiones y características por el momento se desconocen.
Fue un particular quien al ver un canal de barro ubicado en el muro de una parcela, le envió la foto a la empresa Tragsatec, responsable del plan de erradicación de esta especie exótica invasora, Inmediatamente, sus técnicos junto a los del Cabildo de Tenerife y del Ayuntamiento se desplazaron hasta el lugar y activaron el protocolo de actuación en la zona para controlar y actuar sobre dicho foco.
El jefe de grupo de Tragsatec, Juan Francisco Pestano Gabino, confirmó a este periódico que se encuentra en un lugar muy alejado de los originales y por eso resulta necesario actuar de manera urgente.
Ya se trabaja sobre el terreno para poder evaluar su tamaño y desde la zona del hallazgo se hará una prospección para ver las viviendas afectadas. Asimismo, con la finalidad de tomar medidas preventivas, en breve se convocará a una reunión informativa con los vecinos de la zona y mañana está prevista otra entre los responsables del Ayuntamiento y del Cabildo de Tenerife.
Fue en junio de 2017 cuando se conoció de manera oficial el poder destructivo de la Reticulitermes flavipes, aunque en el municipio ya se había detectado en 2009 al ocasionar importantes daños en la urbanización Parque Atlántico. Desde allí se expadió a otras zonas próximas como el barrio de San Juan, Los Naranjeros, Garimba, y hacia las localidades de La Laguna, Arona, Santiago del Teide y Adeje.
“La plaga no se mueve por sí sola sino que lo hacen a través de las personas, con restos, plantas, y enseres, se llama dispersión antrópica”, explica Pestano. Al mismo tiempo, aclara que una vez está en el terreno significa que “lleva años así”.
Por eso desde las diferentes administraciones siempre se ha hecho hincapié en la importancia no dejar en la vía pública restos de poda, muebles o maderas sino avisar para que se recojan a través de un servicio puesto en marcha específicamente para ello para evitar una mayor propagación de la plaga.
Desde hace ocho años en Tenerife se ha puesto en marcha un tratamiento con cebos de biocida para eliminar las colonias completas que ha permitido controlar la plaga y evitar que se siga expandiendo. Una vez que la termita entra en contacto con el cebo queda fulminada pero tarda entre 3 y nueve meses en desaparecer.
De forma paralela, gracias a un sistema de georreferenciación se colocan estacas de madera con pequeños surcos en la parte superior que van enterradas hasta una cierta profundidad para detectar en qué zonas se encuentra el insecto ya que al tener los nidos en el suelo resultan difícil de ver hasta que se producen daños muy graves en las viviendas, terrenos o cultivos. También permite conocer las fechas en que debe ser revisado cada uno sin necesidad de manipularlos de forma continua.






