Las denuncias presentadas por algunos trabajadores del centro de menores CAME Volcán de Santa Cruz de Tenerife, que acoge a niñas y adolescentes no acompañadas de entre 9 y 14 años que han arribado en patera al Archipiélago, han propiciado una investigación por parte del Cabildo de Tenerife para esclarecer las presuntas agresiones y vejaciones racistas desveladas en exclusiva por DIARIO DE AVISOS.
Sin embargo, parece que estos supuestos episodios de malos tratos por parte de la dirección trascienden más allá de las puertas del centro. Una médica de urgencias de un centro de salud capitalino, que prefiere preservar su identidad, ha reconocido a este periódico que a comienzos del año pasado remitió tanto al juzgado de guardia como a Gerencia de Atención Primaria un parte de lesiones e incidencias por una “sospecha de problemática en cuidados de una menor vulnerable en acogida” en el CAME Volcán.
Los hechos ocurrieron durante la noche del 14 de febrero de 2024, cuando la sala operativa del 112 requirió la presencia policial y un equipo médico en el centro por “alteración de la conducta” de una joven de 14 años. La menor, en particular, presentaba un trastorno psiquiátrico por estrés postraumático que la llevaba a autolesionarse, ya que “había llegado sola en patera y había sufrido abusos por parte de adultos, tanto en su país de origen como en el propio trayecto hacia Canarias”.
La doctora, que ya había valorado en otras ocasiones a la menor en este tipo de incidentes, concluyó que esta no presentaba psicopatía ni conducta suicida, sino que se trataba de “una adolescente enfadada que había roto un plato durante la cena”. Aun así, recibió presiones por parte de empleados del centro para que trasladara al hospital a la “puta mora”, tal y como reconoce que escuchó en ese momento.
A los 20 minutos de retornar al centro sanitario, la profesional de urgencias volvió a ser alertada. A su llegada al CAME Volcán, la denunciante encontró a la menor esposada llorando en un coche patrulla, rogando que no la llevaran a la cárcel porque “ninguna familia la iba a querer”. Al parecer, la menor había escupido a uno de los agentes después de que esta recibiera empujones en la escalera del centro. Según recoge el informe elaborado por la médica, al que ha tenido acceso este medio, “la niña hace crítica del hecho y admite que, en su país, su padre les tiraba agua hirviendo a ella y a su madre”, por lo que “aprendió a pegar para defenderse”.
Finalmente, la doctora trasladó a la adolescente al Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria para su valoración. El parecer de esta testigo, en calidad de profesional de urgencias y ante los sucesos acaecidos, fue la existencia de un problema de convivencia en el propio centro de menores, por lo que sus responsables, presuntamente, “habían incurrido en la dinámica de alertar a las autoridades para sedar a la niña o trasladarla al hospital”.
Ante tal afirmación, puntualiza que, semanas antes de este episodio, otro equipo médico desplazado al CAME Volcán había suministrado a la joven sedantes y anestésicos -midazolam y propofol-, empleados normalmente para llevar a cabo pruebas médicas como colonoscopias. “Bajo mi criterio, el uso de la medicación era excesivo”, agrega. Hasta el momento, esta doctora del Servicio Canario de la Salud no ha recibido respuesta alguna por parte de las instituciones a las que remitió los documentos.
Denuncias anónimas
El CAME Volcán, que fue inaugurado en 2022 por el Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria, dependiente del Cabildo de Tenerife, está gestionado por la organización social y sin ánimo de lucro Asociación Solidaria Mundo Nuevo, cuyos trabajadores habían alertado desde el año 2023, de forma anónima y a través de un canal ético por miedo a represalias, supuestos episodios de malos tratos a las jóvenes por parte de la dirección.







