El antiguo edificio del silo portuario, ubicado en la autovía de San Andrés, tiene aún una posibilidad de seguir en pie si el Colegio de Arquitectos de Tenerife, La Gomera y El Hierro (COA) encuentra, en un plazo de seis meses, un concesionario que esté dispuesto a reconvertir esta infraestructura en nuevos usos que eviten su derribo.
El presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Suárez, indicó ayer que “se ha decidido dar un tiempo prudencial para que desde el Colegio de Arquitectos se busque alguna alternativa que pudiera permitir concesionar el silo. Si no se consiguiera, se llevaría hasta el final el procedimiento de adjudicación para su demolición”, una licitación valorada en 1,5 millones de euros.
Suárez realizó estas declaraciones al término de la reunión mantenida con la decana del COA, María Nieves Febles, entidad que defiende la conservación de esta gran infraestructura, hoy única en el mundo, que fue construida en 1965 para almacenar cereales con los que hacer frente a la escasez alimentaria en Europa tras la Primera Guerra Mundial.
El presidente portuario expuso al Colegio de Arquitectos los trámites que se han realizado para recuperar el uso del silo, no solo ante empresas del sector alimenticio, a las que se plantearon en fechas recientes consultas sin que ninguna mostrara interés por recuperar su operatividad, sino también para otros usos que no fuera exclusivamente el almacenamiento de grano.
En este sentido, añadió que “no ha sido la primera vez en que se ha realizado dicha tentativa, pues hace ya una década la Autoridad Portuaria intentó materializar dicho trámite sin éxito tampoco en dicha ocasión. A ello se suman las condiciones en las que se encuentra la estructura del edificio, extremadamente deteriorada tras más de 30 años sin utilizarse, lo que ha llevado a licitar su derribo”.
Por otra parte, y a instancias del Colegio de Arquitectos -que aboga por el valor arquitectónico de esta construcción para abrirlo a posibles usos – Suárez recordó que, por ley, “las autoridades portuarias tienen la obligación de hacer rentable el dominio público portuario, dando uso a las instalaciones en él ubicadas a través de la gestión de autorizaciones, concesiones y tasas por ocupación y uso”.
Mientras, la decana del COA, María Nieves Febles, apuntó que “se abre, al menos, una posibilidad para poder lograr salvar el antiguo silo, aunque ahora tendremos que crear una comisión específica que se encargue de buscar inversores interesados en convertir el interior del edificio en nuevos usos, como gimnasios, lonjas, restaurantes u oficinas. Concesión que inicialmente sería a coste cero en función de la rentabilidad futura”.






