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Así cayó Ante Gotovina en Tenerife: fue uno de los criminales de guerra más buscados en el mundo

Sabían que estaba en Canarias, pero no su ubicación exacta; este domingo se cumplen 20 años del histórico arresto en un hotel de la Isla
Portada de DIARIO DE AVISOS del 9 de diciembre de 2005. Efe

La mañana del viernes, 9 de diciembre de 2005, amaneció con una noticia que estremeció al Archipiélago y dio la vuelta al mundo: Diario de Avisos abría su portada anunciando la detención en Tenerife del general croata Ante Gotovina, uno de los criminales de guerra más buscados por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia. Aquella captura, fruto de una operación silenciosa y meticulosa, situó a Canarias en el epicentro de la crónica negra internacional.

Gotovina, que hablaba español con soltura y llevaba meses moviéndose entre distintos hoteles del Sur de Tenerife, trataba de pasar desapercibido en una isla acostumbrada a la mezcla de acentos. Nadie sospechaba que aquel hombre de traje sobrio que cenaba en restaurantes de Costa Adeje había sido acusado de la matanza de más de 150 serbios durante la guerra de los Balcanes.

La Policía española llevaba veinte días siguiéndole la pista. Sabían que estaba en Canarias, pero no su ubicación exacta. La clave llegó cuando los investigadores detectaron que usaba una identidad falsa ya registrada en otras operaciones internacionales. A partir de ese momento, se activó un dispositivo hermético. El objetivo: capturarlo sin poner en riesgo a otros turistas ni alertar al propio fugitivo.

Ante Gotovina, a su llegada a Torrejón de Ardoz. Efe
Ante Gotovina, a su llegada a Torrejón de Ardoz. Efe

La noche decisiva en el hotel Bitácora

La detención se produjo mientras Gotovina cenaba tranquilamente en el hotel Bitácora, en Playa de las Américas. No ofreció resistencia. Los agentes lo identificaron, lo esposaron y lo trasladaron discretamente por el interior del establecimiento sin que apenas ningún cliente notara lo que estaba ocurriendo.

La fotografía que apareció al día siguiente en Diario de Avisos —Gotovina bajando del avión militar que lo llevó a Torrejón de Ardoz— se convirtió en una imagen icónica de la cooperación policial española.

El general Ante Gotovina saluda l primer presidente de Croacia, Franjo Tudjman, durante un acto público celebrado en 1988 en Zagreb./ EF
El general Ante Gotovina saluda al primer presidente de Croacia, Franjo Tudjman, durante un acto público celebrado en 1988 en Zagreb./ Efe

Una captura que hizo temblar a Zagreb y Bruselas

La repercusión internacional fue inmediata. En Croacia, miles de personas se concentraron en plazas públicas, divididas entre quienes lo consideraban un héroe patriótico y quienes reclamaban justicia para las víctimas.

España fue felicitada oficialmente por la operación. La Unión Europea destacó su importancia para desbloquear la adhesión de Croacia, que entonces dependía de su cooperación plena con la justicia internacional.

Un pasado de mercenario, legionario y general

La vida de Gotovina parecía sacada de una novela de guerra: Legión Extranjera Francesa, entrenamiento militar en Argentina, vínculos con figuras políticas de ultraderecha y un ascenso meteórico en el ejército croata durante los años 90. Para algunos, un estratega decisivo en la independencia croata; para otros, un comandante responsable de operaciones donde murieron civiles.

Lo cierto es que su captura en Tenerife cerró uno de los episodios más largos de la persecución internacional abierta tras el conflicto de los Balcanes.

La huida que terminó en Canarias

Según reconstruyó la prensa internacional en aquellos días, Gotovina habría pasado por varios países africanos antes de volar a Canarias para “recuperarse” de heridas sufridas en Chad. En Tenerife, llevaba una vida discreta, cambiando de hotel cada pocas semanas y moviéndose con prudencia para no levantar sospechas.

En 2011, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia condenó a Gotovina a 24 años de prisión por crímenes contra la humanidad cometidos durante la operación militar de 1995 en Krajina. Sin embargo, en 2012 la sala de apelación anuló el fallo y lo absolvió al considerar que no existían pruebas concluyentes para sostener la condena.

La absolución fue recibida con alivio en Croacia, pero provocó fuertes críticas en Serbia, cuyo gobierno acusó al Tribunal de La Haya de actuar con criterios políticos. Incluso dentro de la propia sala de apelación hubo voces discrepantes, como la del magistrado Fausto Pocar, que calificó la decisión de injusta y señaló errores en el razonamiento de la mayoría

Esta semana se cumplen 20 años de la caída de uno de los criminales de guerra más buscados del planeta.

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