En Tiñor, uno de los rincones más pequeños de El Hierro, la Navidad se reconoce sin necesidad de luces espectaculares ni decoraciones modernas. El aviso de que llegan estas fechas lo da, un año más, un árbol muy particular: una figura navideña construida íntegramente con tuneras que se ha convertido en una imagen emblemática de la Isla.
La obra vuelve a levantarse gracias al esfuerzo de Juan, un vecino que dedica varios días a seleccionar y colocar una a una las pencas de tunera, decoradas después con tunos maduros, según informa La Razón. El resultado es inconfundible para muchos herreños y cada vez más conocido en el Archipiélago.
La tradición, cuentan en la zona, surgió hace ya algunos años cuando se buscaban formas sencillas de adornar el entorno de la Ermita de la Sagrada Familia utilizando materiales del campo.
La abundancia de tuneras y el conocimiento popular para manipularlas sin dañarse facilitaron que aquel experimento terminara asentándose como un ritual que hoy involucra a varias familias del municipio.
Un ritual que empezó como una prueba
La tradición, cuentan en la zona, surgió hace ya algunos años cuando se buscaban formas sencillas de adornar el entorno de la Ermita de la Sagrada Familia utilizando materiales del campo.
La abundancia de tuneras y el conocimiento popular para manipularlas sin dañarse facilitaron que aquel experimento terminara asentándose como un ritual que hoy involucra a varias familias del municipio.
El proceso es minucioso: primero se fija una estructura de soporte; luego se van añadiendo las pencas, colocadas en capas que recuerdan a escamas naturales, hasta completar la silueta del árbol.
La decoración final, con tunos tardíos y pequeños detalles de color, remite a la forma en la que antiguamente se ornamentaban las casas rurales antes de la llegada de las guirnaldas comerciales.
Un árbol que detiene el tráfico
El árbol se ubica frente a la ermita, en un punto visible desde la carretera HI-1. Esa localización hace que muchos conductores reduzcan la velocidad al pasar por Tiñor y se detengan para fotografiar la escena, lo que ha convertido a este singular adorno en uno de los más llamativos de Canarias.
Un caserío diminuto con gran proyección
Pese a que Tiñor apenas reúne a una veintena de habitantes dispersos en casas bajas y encaladas, rodeadas por la meseta de Nisdafe, su árbol navideño ha logrado que el caserío se abra cada año un poco más al exterior.
La imagen circula con rapidez en redes sociales, compartida por turistas, vecinos y curiosos que encuentran en este gesto una celebración profundamente unida al territorio.







