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La cafetería de Tenerife en la que, muy cerca, se reunían agentes del KGB y tiene una popular terraza

Es raro encontrar a un santacrucero o santacrucera que no se haya sentado en su terraza alguna vez
La cafetería de Tenerife en la que, muy cerca, se reunían agentes del KGB y tiene una popular terraza

Es una cafetería-restaurante de las de toda la vida, una de esas cafeterías clásicas de Santa Cruz de Tenerife con la curiosidad de que muy cerca del lugar en el que se ubica, dicen, se reunían agentes del KGB en los años de la convulsa Guerra Fría.

La cafetería Los Delfines, en la calle de Carlos J.R. Hamilton, cuenta con una de ls terrazas más icónicas de la ciudad, en una plaza en la que, además, pueden jugar los niños y niñas, otra de las estampas habituales de la zona.

Ofrecen comida de todo tipo, desde pescado fresco a carnes pasando por pizzas y debe su nombre a un espectacular mural que hay en sus paredes.

“Debido a nuestro sentido del compromiso y a la garantía con la que trabajamos quienes acuden a nosotros nos han respondido con su fidelidad. Los profesionales de nuestro negocio apostamos por cuidar cada servicio. Nuestra forma de conseguir la excelencia es poniendo al servicio de nuestra clientela nuestra larga trayectoria en el sector”, reconocen.

Una cafetería que estuvo en una zona de espías

Los marineros que recalaban en el puerto de Santa Cruz de Tenerife eran atendidos por la empresa Sovhispan, instalada en el Residencial Anaga. Eran los tiempos de la Guerra Fría y aquella era una sociedad soviético-española, por lo que los rumores de que muchos de sus empleados eran espían corrieron como la pólvora por la ciudad.

La sede social se fijó en Tenerife, muy cerca de la Cafetería Los Delfines, logrando, además, relanzar el comercio en el lugar, pues muchos productos soviéticos, difíciles de conseguir en la Isla, lo fueron gracias a Sovhispan.

La sociedad logró sobrevivir a escándalos sobre posibles espionajes -algunos de sus delegados fueron expulsados de España-, pero el cambio político internacional marcó su final. La entrada de España en la CEE en 1986 y la Perestroika de Gorbachov aceleraron la privatización y la fragmentación de la flota soviética. En 1991 Sovhispan cerraba definitivamente.

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