El fotógrafo y cineasta tinerfeño David Olivera estrena esta semana Cincuenta, su primer largometraje documental como director, una obra profundamente personal que propone un viaje físico y emocional a lo largo de 50 días por Norteamérica. La cita es este viernes, a partir de las 20.00 horas, en Santa Cruz de Tenerife, en el Espacio Price.
A través de paisajes abiertos, silencios y encuentros significativos, Olivera construye un autorretrato en movimiento que reflexiona sobre la identidad, la memoria, la emigración y la necesidad de detenerse para mirar el camino recorrido al llegar a los 50 años.
“El cumplir 50 años se convirtió en un punto de inflexión. Sentí la necesidad de parar, mirar hacia atrás y entender lo vivido para poder seguir avanzando con más claridad”, explica Olivera, quien ha definido Cincuenta como “una reflexión honesta sobre la memoria, el aprendizaje y la posibilidad de transformarse sin buscar un destino concreto, sino una nueva forma de mirar”.
LA PRODUCCIÓN
El documental cuenta con la destacada colaboración del también cineasta tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo como productor ejecutivo, una figura clave del cine contemporáneo canario y español con proyección global. Juan Carlos Fresnadillo obtuvo en 1996 su primera nominación al Óscar con el cortometraje Esposados y en 2001 debutó en el largometraje con Intacto, película por la que recibió el Goya al mejor director novel, mientras que Leonardo Sbaraglia, uno de sus protagonistas, el de actor revelación.
Su filmografía incluye títulos de gran impacto como 28 semanas después (2007), Intruders (2011) y Damsel, que se convirtió en la película más vista a nivel mundial en 2024. La implicación de Fresnadillo refuerza el alcance y la proyección internacional de Cincuenta, un documental que también es una historia de amistad y complicidad, coprotagonizada por Tony González, compañero de viaje de Olivera durante la travesía.

“Viajar por Norteamérica ha sido también una manera de conectar con la emigración, que forma parte de mi identidad y de tantas familias canarias”, pone de relieve David Olivera. “El documental ha sido un ejercicio de mirarme de frente, encontrar silencio y reconocer el camino que quiero seguir”.
Cincuenta es un film en el que Olivera emprende dos viajes al mismo tiempo: uno físico, atravesando los paisajes vastos y remotos de Norteamérica, y otro íntimo hacia las zonas todavía desconocidas de sí mismo. A lo largo del camino, comparte momentos con personas que han sido decisivas en su vida, espejos que le devuelven quién fue, quién es y quién podría llegar a ser. La cámara registra silencios, dudas y revelaciones.





