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El secreto de Don Pancho: a sus 95 años sigue siendo el guardián de las manzanas de El Sauzal

Se ha convertido en todo un referente del cultivo tradicional de manzana reineta en el norte de Tenerife
Don Pancho. Sergio Méndez/DA

A sus 95 años, Don Pancho continúa al pie del cañón en la finca Valdeflores, en los altos del barrio de Ravelo, en El Sauzal, todo un referente del cultivo tradicional de manzana reineta en el norte de Tenerife. Cada temporada recoge y vende miles de kilos de esta variedad, con precios que oscilan entre 1 y 2 euros el kilo, en función del tamaño.

La finca, situada en la calle Camino El Pozo, es para muchos el auténtico paraíso de la reineta. El aroma que se desprende del almacén donde se apilan las manzanas es inconfundible y atrae a vecinos y visitantes que acuden directamente al productor para llevarse fruta recién cosechada.

Don Pancho, cuyo nombre real es Francisco Fernández Ramos, lleva 57 años al frente de Valdeflores. Aunque es medianero, siente la finca como suya y la cuida con un esmero que se refleja en cada árbol. Las manzanas, perfectamente colocadas, llaman la atención por su orden y aspecto. “Las tenemos así de bonitas para que vengan ustedes y las fotografíen”, bromea, antes de añadir con humor que ese trabajo le cuesta “sus perras”, porque ya no puede hacerlo solo.

Recuerda con nostalgia cuando antiguamente había mujeres expertas que calculaban la producción “a ojo”, midiendo alturas y cantidades con una precisión que compara con la elaboración de las alfombras de La Orotava. “Ahora hay más fruta y menos tiempo para esas cosas”, comenta.

Nacido en La Laguna el 4 de octubre de 1930, Don Pancho pasó gran parte de su vida en Punta del Hidalgo. En 1962 llegó a El Sauzal de la mano de la empresa Sabanda, donde trabajaba, una firma histórica ligada al origen del nombre del grupo Los Sabandeños. Desde joven recorrió a pie el norte de la Isla, aprendiendo sobre la tierra y los cultivos, hasta convertirse en un profundo conocedor del terreno, desde Tacoronte hasta La Orotava.

A pesar de su edad, sigue activo. Caminar de un lado a otro de la finca recogiendo manzanas forma parte de su rutina diaria y, según él, también de su receta para mantenerse sano. “Por los cuatro días que me quedan no voy a enfermarme allá abajo. Estar caminando y entretenido en un árbol es salud”, asegura.

Experto en el cultivo de la reineta, no duda en compartir su secreto: tratar bien a los árboles. “Son como las personas: si usted las cuida, le devuelven cariño. Yo los trato bien y ellos me responden con muchas manzanas”, afirma.

Además, defiende el carácter social de su trabajo. Para evitar que la fruta se pierda o se quede en el suelo, mantiene precios asequibles. “Las pongo a un euro el kilo para que todo el mundo las pueda comprar y comer”, concluye Don Pancho, uno de los últimos guardianes de la agricultura tradicional en Ravelo.

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