Pese a encontrarse en tierra extranjera, las dudas propias de edades tan jóvenes como las suyas y el temor a que se ejecutaran las reiteradas amenazas de sus presuntos captores, lograron reunir el suficiente valor para escapar de su particular infierno y tuvieron como premio tanto la libertad como la posibilidad de seguir soñando por ese futuro mejor que la vida les sigue negando.
La otra buena noticia del caso que nos ocupa radica en que ya hay dos detenidos, pero no todo son buenas nuevas, porque estas esclavas sexuales que han denunciado cómo las forzaban a prostituirse sufrían semejante trato en un céntrico apartamento vacacional de Santa Cruz de La Palma, que pese a ser una capital insular apenas cuenta con una población de 15.690 residentes y solo por encima de San Sebastián de La Gomera y Valverde.
La historia que nos ocupa arranca a finales del pasado noviembre, cuando dos jóvenes de nacionalidad foránea y edades de 21 y 23 años fueron localizadas por agentes de la Policía Nacional atemorizadas y en alto estado de nerviosismo, las cuales afirmaban haber huido de un céntrico apartamento vacacional situado en la capital palmera, donde tanto ellas como otras mujeres estaban siendo explotadas sexualmente, informó al respecto la Comisaría Provincial del Cuerpo Nacional de Policía.
Gracias a los datos que aportaron, los servidores públicos se pusieron manos a la obra y consiguieron recabar datos suficientes como para justificar la preceptiva autorización judicial que les permitió desmantelar la aludida vivienda santacrucera en la que se ejercía la prostitución de forma coactiva y, horas más tarde, proceder al arresto de los dos sospechosos, concretamente un hombre y una mujer, de 29 y 31 años de edad respectivamente, como presuntos autores de un delito de trata de seres humanos con fines de explotación sexual y otro de prostitución coactiva con ánimo de lucro.
Los agentes actuantes consideran probado que los presuntos autores de delitos tan reprobables como los referidos captaban a sus víctimas y gestionaban su traslado hasta La Palma, llegando incluso a pagarles los billetes de avión en una acción que, lejos de ser amable, en realidad es una artimaña propia de estos casos para que, cuando ya tienen a las víctimas bajo su control físico, comenzar con las amenazas al exigir el reintegro del costo de los vuelos y justificar que les retirasen su documentación a modo de fianza hasta que liquidasen tal deuda.
Ya a su merced, lo siguiente es distribuirlas por diferentes domicilios en los que ejercían la prostitución y, de este modo, poder controlar la actividad y la vida cotidiana de las mujeres en un régimen propio de la esclavitud, de tal modo que solo las dejaban salir a la calle dos horas al día, supervisaban su horario y las obligaban a estar disponibles las 24 horas.
También, detallan desde el cuerpo de seguridad, las explotaban económicamente, pues tenían el control de las cantidades recaudadas por las víctimas, quedándose el 50% de las ganancias. Además, eran amenazadas con contar a sus familias a lo que realmente se dedicaban en España.
Los detenidos ya han sido puestos a disposición judicial competente, pero la investigación continúa abierta.






