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Aray Suárez, de director de Mamelones a las filas de Mamelucos: “Si ganábamos el primer premio de Interpretación, nos rapábamos”

El director de la murga ganadora del primer premio de Interpretación por segundo año consecutivo habla emocionado de cómo ha sido su último año y mira al futuro

Por segundo año consecutivo, están de enhorabuena en La Casa del Miedo: la célebre sede de Mamelones acogió anoche, la celebración más codiciada del Concurso de Murgas Infantiles del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Todos los ojos estaban puestos en Aray Suárez, su director, que cumple la mayoría de edad y ya no formará parte de la murga en el próximo Carnaval. Para Aray, este último carnaval infantil va a ser algo que se guarda como un tesoro, porque hace balance de todo lo que ha significado pertenecer, crecer y despedirse, aunque todos los ex Mamelones coinciden en que nunca se van del todo.

“Es verdad que dejo de ser componente, pero no me voy a desvincular. Esta es mi segunda casa, la familia que se elige. Voy a estar ahí siempre, ayudando en todo lo que pueda”, confiesa con la emoción todavía a flor de piel. “Lo he vivido con muchísima ilusión y, sobre todo, muy feliz”. Su historia con la murga comenzó cuando apenas tenía cuatro años y tras toda su vida en la tarima, en 2022 fue propuesto para dirigir. El pasado viernes, al bajar del escenario, no tenía palabras “estaba muy emocionado. Era algo que no se puede describir. ¿Qué se siente cuando uno acaba la etapa infantil? Todavía no lo sé”, admite. Quizá porque, en realidad, aún no ha terminado del todo. Todavía quedan cabalgatas, cosos y actuaciones… “Me queda disfrutarlo todo lo que pueda, porque es lo que llevo haciendo toda la vida”.

El salto a la etapa adulta impone respeto. Es un cambio grande, especialmente para alguien que siente la murga infantil como parte de su identidad. Aun así, no transmite miedo, sino serenidad. “Va a ser duro porque quiero muchísimo a mi murga infantil, pero al mismo tiempo va a ser sencillo, porque me quedo en casa, en Mamelucos”.

Cuando se le pregunta por el secreto del buen momento que vive la murga infantil, no duda: “La fórmula del éxito es que todos remamos en el mismo sentido”. Habla de un grupo alegre, trabajador y con ganas, que disfruta de lo que hace, pero también pone el foco en algo fundamental: el equipo que hay detrás. “El grupo es excelente. Cada uno sabe cuál es su función y la cumple por el bien de la murga y por el bien de los niños”. En su discurso, la palabra familia aparece una y otra vez. No como tópico, sino como realidad diaria.

Agradecido, reconoce que ese ambiente ha sido clave para que el año haya sido tan especial. “No tengo palabras para describir al grupo. Me han hecho pasar un año increíble. La única pega es que se me pasó volando”. Y es que en la Casa del Miedo, el entorno acompaña. Así lo explica Aray, que conoce cada rincón y cada engranaje: “Es sencillo porque el grupo humano es maravilloso. Se trabaja por y para los niños, y cuando eso es lo primero, todo fluye”.

No es un secreto para los carnavaleros y carnavaleras que el grupo artístico de Mamelones es de primera división; con Manolo Peña como presidente repartiendo juego, todo el grupo comparte responsabilidades y ese minucioso trabajo diario, muchas veces invisible, sostiene un proyecto muy sólido. Pero si algo resalta el ya ex director de la infantil por encima de todo, son los valores.“Me llevo todo lo aprendido. Es bonito lo que te inculcan en esta casa; son valores buenísimos y muy limpios, de convivencia. Estoy muy orgulloso de eso y lo mejor es que no son solo para los ensayos, sino para siempre”. Marca de la casa de las murgas infantiles. Una de las imágenes más bonitas que describe es la convivencia entre edades. Grandes y pequeños compartiendo espacio, risas, ensayos y aprendizaje. “Aquí hablamos todos con todos. Puedes ver a un niño de cinco años hablando con uno de catorce”. Los mayores cuidan a los pequeños, pero también aprenden de ellos. “Nos hacemos felices entre todos. Eso es lo que te inculcan aquí: estar pendientes de que nadie se quede atrás”.
Entre tantas emociones, también hay espacio para la anécdota de este concurso: “Dijimos en bromas que si ganábamos el primer premio de Interpretación, nos rapábamos”. Y acabó cumpliéndose. “El sábado apareció en el local una maquinilla y… fuera. Estamos todos rapados”, cuenta entre risas. Y de la sonrisa a la emoción de vuelta, porque si hay alguien a quien quiere dedicar estos catorce años en Mamelones es a su familia, especialmente a sus padres.

“Mi padre y mi madre fueron los que me metieron en esto con solo cuatro años”. También tiene palabras para su hermana, Gara, con la que se subió a recoger el premio.“Estoy muy orgulloso de la murguera en la que se está convirtiendo”.

Y con una cantera que cada vez cuenta con menos niños ¿cómo hacemos que se animen a formar parte de una murga infantil? Su respuesta no se hace esperar ni un segundo: el carnaval es un hobby precioso, compatible con los estudios y lleno de experiencias únicas. “Aunque sea prueben una vez. Les va a encantar”, dice.

Mirando al próximo Carnaval, Aray afronta la murga adulta con ilusión y nervios. “Sigo en la misma casa, ahora en Mamelucos, con gente que conozco desde pequeño y que me tratan como a un hijo. Empieza una etapa nueva y ya me estoy imaginando cómo va a ser”, dice con una pizca de impaciencia, pero sobre todo lleno de ilusión. Sabe que más allá de los premios, le espera un futuro brillante. Va tanto en su ADN que para terminar la conversación, se le escapa sin pensar el lema de la casa Mamel’s: “Juntos, somos más”.