Después del lunes de Carnaval, el lunes en el que arranca el Concurso de Murgas Adultas es el más esperado por los carnavaleros y, en especial, por los murgueros. A las 20:30 horas, y entre aplausos, se subía el ‘rebaño’ de Redoblones al escenario para ejercer de telonera tras un merecido tercer premio de Interpretación en el concurso de murguitas. Los de ‘El Pirata’ podrían formar parte perfectamente de una de las murgas a concurso en la modalidad adulta.
Aunque el cartel de entradas agotadas llegó a colgarse, la noche en la que escuchamos a las seis protagonistas de la primera jornada no terminó de completar el aforo del Recinto Ferial. Serán veintiún formaciones las que pasen por las ya conocidas ‘calles de Latinoamérica’ hasta culminar, el sábado 31 de enero, en una final a ocho. Como novedad, este año regresan las cuatro fases, una fórmula que favorece que el público se mantenga hasta el final y que, además, se agradece para salir a una hora más razonable del recinto.

Chaladas (2018)
Con un Premio Criticón bajo el brazo, llegaron desde Icod por segundo año al Carnaval de Santa Cruz, tras haber vivido ya una final de murgas en su primera edición. Chaladas se ha posicionado como una de las favoritas y esa expectación se respiraba en el Recinto durante su presentación. Primero, una voz en off para desglosar el traje, un gesto típico de antaño que se ha ido perdiendo entre las murgas. Después, un canto a las costureras, con su presencia sobre el escenario.
Potentes y afinadas, da gusto escucharlas. Su primer tema, “Señales”, arrancó con un toque de humor, enumerando esas pequeñas cosas del día a día que a las murgueras les salen mal. “Está cambiando el tiempo, lo sé por mis rodillas que ya están crujiendo”, cantaron. Y así fueron advirtiendo de que estemos pendientes de las señales que “están por todas partes intentando hablar”.
Comenzaron con las señales de tráfico: las de obras para criticar que en Santa Cruz siempre aparezcan en año electoral, o la de stop para denunciar el abuso infantil y las denuncias falsas por maltrato. Continuaron con las señales en el cuerpo: “Si ves a Bermúdez, te salen sarpullidos”, “si escuchas a una murga y te erizas” o “si algo te quema por dentro…”, para alzar la voz por el caso de maltrato infantil ocurrido en una guardería de Madrid. También hubo espacio para aquellas señales que pasan delante de nosotros y no vemos, como los niños que se aíslan en las escuelas, cerrando con una crítica a los centros que no toman medidas ni cuentan con protocolos adecuados.
Se esperaba más de ellas, y eso se hacía notar en el ambiente. La actuación fue de menos a más con su segundo tema, “El poder del miedo”. Arrancaron con una retahíla de miedos que se inculcan desde pequeños: “miedo a que no me quieran”, “miedo a ser libre” o “miedo a hablar claro”. De ahí, un mensaje firme en defensa de las mujeres: “El silencio nos mata. Rompamos el silencio. Hoy somos más las mujeres sin miedo a callar”, que arrancó los aplausos del público.
También hubo tiempo para hablar del miedo a la sanidad o a la falta de oportunidades para los docentes canarios. Para vencer el miedo, propusieron un juego de chaquetas y efectos sobre el escenario que no terminó de entenderse del todo. Eso sí, el cierre fue épico: Ceci Wallace, candidata a Reina del Carnaval 2026, y Ana Benavides, candidata a Reina del Carnaval 2020, subieron al escenario para lanzar un mensaje sobre romper los miedos internos y querernos tal y como somos, “sin complejos”. Una muestra de que cualquier mujer puede representar nuestra fiesta más grande. En definitiva, muchas señales sin un destino claro.

Bambones (1982)
¿Alguien se equivocó y enchufó el disco de Spotify? Los de Primi no suenan de otra manera. Afinados y como un cañón, arrancaron con una presentación a modo de homenaje a su esencia y afición. Y aunque muchos esperaban que apareciera algún guachinche, algún caldero o alguna receta, no hizo falta para emocionar al público: “El dinero le ganó al empeño. Yo no cambio por nada ni por nadie. Voy a seguir aquí, por mí y por ti”.
“Si llevas tiempo intranquilo por las noticias sobre terremotos, movimientos sísmicos o temblores, no te preocupes: todo está controlado gracias a Rosa Dávila”, comentó Primi, entre otras cosas, para presentar su primer tema. Con él, una oda a la presidenta del Cabildo, con letra fina y bien hilada, cargada de crítica y ese toque de sátira que convierte a los de El Cardonal en reyes del contenido y no del continente. Así presentaron el kit de emergencia que “te asegura tu supervivencia”. Un desglose divertido de todo lo que incluye, incluso un caldero hondo por si hay que arrugarse unas papas. Y ojo, puedes elegir agua con gas o sin gas. Pero lo más importante, cantan, “la estampita de Santa Rosa, no te olvides de ella”.
Con el kit llegó el simulacro de evacuación: primero los ‘guiris’, después los influencers, hueco para Chago Melián, algún ‘canarión’ y, “por favor, los tinerfeños se me ponen detrás”. Cerraron por todo lo alto con una crítica al Cabildo utilizando el posible reventón del Teide. Sublimes.
Y por si alguien se quedó con ganas de más, llegó al escenario “Lotería Nacional de Sanidad”. Una crítica a la sanidad pública, un monotema que demuestra que menos es más, que arrancó aplausos y vítores entre los asistentes. Una reivindicación directa de la situación de los hospitales: “La sala de Oncología a más de 40 grados y en su despacho el gerente con aire acondicionado”. Porque, al final, “la salud para el canario es cuestión de suerte”. Hubo guiños al eterno “sustituto, sustituto, sustituto…” que nunca llega, a la suspensión de cirugías, a la falta de camas o a que “no hay tallas ni de tu pijama”.
Un hilo conductor que utiliza la metáfora de la lotería para contar lo que supone que te atiendan. Sobre el escenario, el bombo y los niños del colegio Echeyde protagonizaron un juego que arrancó carcajadas. Para cerrar, un canto a los sanitarios y una defensa de su situación precaria, marcada por la inestabilidad y la saturación de pacientes por hora: “Si te niegas, acabas en el Mercadona”. Rajazo final a Fernando Clavijo: “Si la competencia la tienen aquí, yo te culpo solo a ti”. Y así, terminaron por todo lo alto.
Ocho primeros premios de Interpretación, siete segundos y diez terceros avalan una trayectoria de casi 45 años manteniendo una razón de ser que no necesita más que sus voces. Gracias por existir.

Jocicudas (2024)
Suben al escenario las de Sonia Núñez tras un año duro en el que llegaron a plantearse abandonar el concurso por no contar con un lugar de ensayo. Por eso, en su presentación dan la espalda a la corporación municipal como gesto de denuncia ante la situación vivida, defendiendo que existen locales vacíos sin uso. Las de Lolo Tavío suenan bien y muestran una mejora vocal respecto a la propuesta de la edición pasada.
En su primer tema se transforman en el “Congreso de los Ciudadanos” para desarrollar una crítica al Congreso de los Diputados, comenzando por los coches oficiales y las viviendas de los políticos, en un alegato sobre la situación de la vivienda en Canarias. Sin embargo, la falta de dicción provoca que parte de la letra se pierda y, con ella, el hilo conductor del tema. Continúan con un grito de lucha en el que plantean la eliminación del Senado: “Ya no forramos a ningún delincuente”, acompañándolo de una propuesta para destinar esos recursos a mejorar los servicios de “un pueblo empobrecido”.
Del Congreso pasan al Museo de las Jocicudas, en un segundo tema al que le falta cohesión. A través de los distintos cuadros expuestos, defienden el cuidado de la naturaleza para evitar “ver morir a inocentes”, con referencias a El Delta, critican los colapsos en las carreteras y la situación precaria de los trabajadores del transporte público. También hay espacio para hablar de los menores migrantes llegados a las costas canarias, dando color a un cuadro con un futuro que describen como negro.
Cierran su actuación con un homenaje a las artes en Canarias, representadas por estatuas que cobran vida: fin a la sexualización del baile, defensa de los músicos, presencia de las productoras con un mensaje claro: “a los grupos de Canarias se les dan las sobras” y un cierre de telón que denuncia que al teatro también se le acabó la función. Aunque terminan con un recinto a medio gas tras la estampida de público una vez finalizada la actuación de Bambones, no pierden el tipo.

Desatadas (2019)
Las de Tatiana García llegaron al escenario de los Ritmos Latinos con una cuidada presentación en homenaje a la figura de la mujer. Así, “cambian su historia por el espectáculo” para dar paso al pasacalle. Este año estrenan dirección musical con Rubén García y hay una cosa clara: cada año mejoran.
En su primer tema, “Exigimos derechos”, se vuelven algo locas a la hora de elegir qué cantar. Entre decisión y decisión, un batiburrillo de reivindicaciones: el derecho a vivir, a un trabajo digno, a una vivienda, a un sueldo justo, a la educación o a la sanidad. Es tanto que termina siendo nada y la atención se diluye. Cierran el tema con una crítica a la situación de los okupas.
De ahí pasan a un cambio radical en un segundo tema que parecía de humor, pero que volvió a apoyarse en la crítica. La peluquería de las chicas de El Sobradillo, “Desatándome la peluca”, sirvió de escenario para recibir a varias personalidades conocidas de Canarias, todas ellas pasando por un buen trasquilón. Por el salón pasó Ruymán, con un guiño al conflicto entre el influencer y Trapaseros y Mamelucos tras la denuncia por haberlos llamado, presuntamente, racistas. También hubo un cara a cara entre Bermúdez y Patricia Hernández: “Te regalo mi coche a cambio de la alcaldía”, cantaba ella y apariciones de Humberto Gonar y Bolorino, con su dosis de humor. El cierre fue lo mejor del tema: un homenaje a las mujeres con cáncer, con la presencia sobre el escenario de una afectada, que logró arrancar un largo aplauso del público.

Malcriadas (2025)
Se presentan por primera vez en el escenario del Carnaval de Santa Cruz de la mano de Cris Moralongo, murguera de corazón y del Norte, que apuesta por su proyecto llevando a Malcriadas también al concurso de la Comarca. Su pasacalle, un canto a su personalidad —“consentidas” y “caprichosas”— engancha desde el inicio. Suenan bien.
Su primer tema a concurso, “La trastienda del paraíso”, es una defensa de Canarias con una letra crítica que aborda cuestiones como la situación de la vivienda, la falta de recursos, la pobreza o la necesidad de comedores sociales: “Hay familias que no tienen para llenar su mesa”. Un batiburrillo al que le faltó originalidad en la forma de contarlo.
Y, para sorpresa del público, Malcriadas apostó por un segundo tema de humor: “Los santos”. Transformaron el escenario de los Ritmos Latinos en una iglesia, esperaron a que el cura saliera de misa y entonaron una retahíla de guiños humorísticos nombrando a diferentes santos. “Santa Lucía también se apareció para vender una póliza y no lo consiguió” o “Milagritos a Lourdes, como bien dice el dicho, pero yo lo que aquí escucho son caprichos”. Para cerrar, palo santo para limpiar las energías. Lo intentaron y arriesgaron, pero si hay algo más difícil que la crítica y la ironía es el humor. Aun así, bienvenidas al Carnaval.

Triqui-Traques (1968)
A las 00:15 horas aproximadamente llegaban Triqui-Traques al escenario, cumpliendo 20 años desde La Posesa, aquella canción que marcó un antes y un después en su trayectoria. En su primer tema a concurso, “Las marionetas”, desarrollaron una crítica directa a un sistema que informa, pero no educa emocionalmente. Cordilleras, ríos… mucha información y poca ayuda para aprender a gestionar lo que sentimos.
El tema avanzó poniendo el foco en los niños que son diferentes, convertidos, cantaban, en “marionetas de esta sociedad”. Del acoso escolar, “mejor no hablar”, denunciaron, porque “un protocolo, coño, que es una mentira”. Y el golpe llegó directo con una referencia clara: “Que le pregunten a los padres de Lucía, otro suicidio y no queremos ni uno más”. También hubo espacio para criticar la situación de La Palma y para una retahíla sobre la sanidad que levantó al público de sus asientos, coreando un mensaje claro: “De marionetas, basta ya”. Un tema con altibajos y tanta retahíla que era imposible que el público que quedaba en el Recinto no se levantara a aplaudir.
En el segundo tema, “Los incomprendidos”, apostaron por la unión: “¿Por qué las murgas no vamos todas a una?”. A partir de ahí, una larga retahíla de situaciones cotidianas donde sentirse incomprendido, entre las que destacan las colas eternas de la TF-5, las colas del baño en la Final de Murgas, las colas en el fútbol o las colas en el McDonald’s, en definitiva: “colas por todos lados”.
El momento más potente llegó con la referencia a la situación de los okupas en El Toscal: “Todos somos la familia de la casa de El Toscal”, un mensaje que puso al Recinto en pie apoyando la reivindicación. Cerraron con un tono más serio, hablando de la incomprensión que se siente cuando, en pleno Carnaval, un joven fallece, para lanzar un mensaje final de identidad y compromiso: “No perdamos nuestra esencia”, en un canto a la defensa frente a la violencia. ¿Volveremos a ver a los Triquis de hace dos décadas?






