Según la última Encuesta Nacional de Salud de 2023, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Ministerio de Sanidad, Canarias se sitúa entre las comunidades autónomas más afectadas por la depresión grave, con unas 63.600 personas en las Islas que padecen este trastorno, lo que equivale al 2,84% de su población, cuando la media nacional es del 1,67%.
El sondeo revela que unas 174.600 personas mayores de 16 años en las Islas, es decir, el 7,8% de los residentes, presentaban un cuadro de depresión mayor y a esto se sumaba otro 8,11% que padecía otros tipos de trastornos depresivos. Las mujeres son las más afectadas por este trastorno: el 4,10% de las canarias lo sufre, frente al 1,51% de los hombres, según los datos de la encuesta.
Estos datos entroncan con el hecho de que unos 212.000 canarios -casi el 10% de la población- consumen antidepresivos, lo que sitúa a Canarias como la tercera comunidad con mayor uso de estos fármacos, solo superada por Asturias (11%) y Galicia (10,5%).
Por su parte, el Instituto Canario de Estadística (ISTAC), eleva a al menos 600.000 personas mayores de 16 años las que cursarían depresión o ansiedad, entre el 25% y el 30% de la población. Del total, el 4,5% confiesa estar muy deprimido o ansioso, el 1,26% sufre con intensidad estos trastornos y el 9,3% lo padece de forma moderada.
Impacto de la depresión grave
La Organización Mundial de la Salud considera la depresión como una de las “principales causas de discapacidad” a escala mundial, impactando en personas de todas las edades y condiciones sociales. En concreto, afecta a unos 300 millones de personas en el mundo.
Los principales síntomas suelen incluir tristeza persistente, pérdida de interés o placer en actividades, cambios en el apetito, insomnio y alteraciones del sueño, fatiga constante, subidas de tensión, cefaleas, cambios de humor (irritabilidad o sensibilidad), dificultades de concentración, molestias ante distintos ruidos, dificultad de estar en lugares concurridos, sentimientos de inutilidad o culpa y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio. Las personas mayores enfrentan desafíos adicionales como la soledad, las enfermedades crónicas y la pérdida de seres queridos que las hacen más vulnerables.
También contribuye a la prevalencia de la depresión el ritmo de vida actual y acelerado, la sobrecarga laboral, la desconexión social, el uso excesivo de la tecnología, el estrés crónico relacionado con el trabajo, la presión por cumplir expectativas o la falta de tiempo para actividades lúdicas y recreativas.
La depresión “no es simplemente tristeza o desánimo ocasional, es un trastorno complejo que interfiere en la capacidad para realizar actividades diarias, mantener relaciones personales y disfrutar de la vida”. Por tanto, debe abordarse desde una perspectiva integral por “tener causas como desequilibrios químicos en el cerebro, la predisposición genética, el estrés crónico, las experiencias traumáticas y los problemas de salud física”.
Riesgo cardiovascular
Precisamente, la Fundación Juana Reyes advierte de que padecer depresión aumenta el riesgo cardiovascular y diabético, es decir, hay una compleja relación bidireccional entre la salud mental y dos de los grandes desafíos de salud canaria.
Según la OMS, las personas con diabetes tienen entre dos y tres veces más probabilidades de padecimiento de depresión. Y ésta aumenta el riesgo de desarrollar diabetes debido a los cambios metabólicos y a la dificultad para mantener hábitos de vida saludables. Otros estudios manifiestan que la depresión agrava las enfermedades asociadas a trastornos cardiovasculares, además de afectar su calidad de vida y su pronóstico.
La Fundación recalca que “sin salud mental no hay salud ni control de la cronicidad”, y “la fragmentación de cuidados supone un riesgo en la atención a la salud integral”, abogando por el trabajo “coordinado” entre sanidad y las entidades.







