Con la visibilidad limitada por lluvia, niebla o bruma, la Dirección General de Tráfico (DGT) está reforzando los controles sobre un error muy común: no utilizar correctamente las luces del vehículo. Un descuido que, además de aumentar el riesgo de accidente, puede acabar en sanción económica si se incumple la normativa de circulación.
Los documentos de seguridad vial de la DGT insisten en un principio básico cuando las condiciones meteorológicas empeoran: “ver y ser visto”. No es solo una recomendación, sino una regla de seguridad que obliga a adaptar la conducción a la situación de la vía y del entorno.
El fallo más habitual: circular sin la iluminación adecuada, según la DGT
En jornadas de lluvia intensa, niebla o calima, muchos conductores continúan circulando sin encender las luces de cruce o utilizan de forma incorrecta las luces antiniebla. La DGT recuerda que:
- Las luces de cruce deben usarse cuando la visibilidad es insuficiente.
- Las antiniebla delanteras están permitidas con lluvia intensa, niebla, nevada o nubes de polvo o humo.
- Las antiniebla traseras solo deben activarse cuando la visibilidad es muy reducida, ya que pueden deslumbrar a otros conductores.
No cumplir estas normas supone una infracción de tráfico. La cuantía exacta de la multa depende del tipo de infracción y de cómo se valore el riesgo generado, ya que la normativa distingue entre faltas leves, graves o muy graves.

Con lluvia no basta con ver: hay que aumentar la distancia
La DGT no solo pone el foco en la iluminación. En calzada mojada, la distancia de seguridad se convierte en un factor clave para evitar colisiones por alcance, uno de los accidentes más frecuentes en días de mal tiempo.
En sus recomendaciones oficiales, Tráfico explica la conocida “Regla del Cuadrado” para calcular la distancia mínima entre vehículos:
- En condiciones normales, a 90 km/h, la distancia de seguridad es de 81 metros (9 × 9).
- Con asfalto mojado, esa distancia debe duplicarse.
- Es decir: unos 162 metros para poder frenar con margen suficiente.
Reducir esta separación en lluvia no solo incrementa el peligro, sino que puede ser objeto de sanción si se considera que se circula sin respetar las condiciones de seguridad.
Por qué se intensifican los controles
La combinación de menor visibilidad, menos adherencia y errores humanos multiplica el riesgo de siniestros. Por eso, en episodios de lluvia, niebla o mal tiempo, la DGT refuerza la vigilancia sobre:
- Uso correcto de las luces.
- Adaptación de la velocidad a la vía.
- Distancia de seguridad entre vehículos.
El objetivo no es únicamente sancionar, sino prevenir accidentes en un contexto en el que cualquier despiste puede tener consecuencias más graves.
Un gesto sencillo que evita riesgos… y multas
Encender correctamente las luces, aumentar la distancia con el vehículo de delante y adaptar la conducción a la meteorología son acciones básicas, pero determinantes. En días de visibilidad reducida, no hacerlo puede derivar en sanción económica según la normativa vigente y, sobre todo, en situaciones de peligro para todos los usuarios de la carretera.
No utilizar el alumbrado obligatorio cuando la visibilidad es reducida constituye una infracción grave según la DGT, sancionada con 200 euros de multa.







