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Por qué comemos roscón de Reyes: origen y simbolismo de un dulce que era solo para ‘ricos’

En sus primeros años, el roscón de Reyes era un lujo reservado a la aristocracia y la burguesía, deseosas de imitar las costumbres francesas
Por qué comemos roscón de Reyes: origen, simbolismo y curiosidades

El roscón de Reyes sigue siendo uno de los dulces más emblemáticos de la Navidad en España, a pesar de la evolución de las tradiciones y de la influencia de celebraciones importadas como Halloween o Santa Claus. Cada 6 de enero, miles de familias mantienen viva la costumbre de compartir este postre tras la llegada de los Reyes Magos, con la emoción añadida de encontrar la haba o la sorpresa escondida en su interior.

Son pocas las casas en las que falta el roscón de Reyes, elaborado durante días clave por los mejores obradores y pastelerías. Su receta básica parte de ingredientes sencillos —harina, huevos, mantequilla y azúcar—, a los que se añaden aromas como el anís o el agua de azahar, además de la característica decoración con fruta escarchada. Su forma circular, similar a una corona, refuerza su simbolismo ligado a la realeza, aunque hoy en día las antiguas monedas han sido sustituidas por pequeñas figuras.

El origen del roscón de Reyes

Sobre su origen e historia, la periodista e investigadora gastronómica Ana Vega Pérez de Arlucea, Premio Nacional de Gastronomía 2018, defiende que este dulce lleva aproximadamente 150 años presente en el Día de Reyes en España. Según su investigación, el roscón habría llegado desde Francia durante el reinado de Felipe V, aunque pasaron décadas hasta que se popularizó en todos los estratos sociales.

En sus primeros años, el roscón de Reyes era un lujo reservado a la aristocracia y la burguesía, deseosas de imitar las costumbres francesas. No fue hasta 1895 cuando el gastrónomo Ángel Muro publicó la primera receta conocida en España, muy distinta a la actual: sin agujero central y horneada en molde, como un pastel. A partir de ese momento, su presencia en las pastelerías españolas fue creciendo de forma imparable.

Con el paso del tiempo, la receta ha evolucionado y hoy sigue generando debate en muchos hogares: ¿roscón relleno o sin rellenar? Nata, crema, chocolate, trufa o incluso combinaciones más innovadoras conviven con la versión clásica, adaptándose a todos los gustos.

Las pastelerías artesanas confirman que el roscón sigue marcando el cierre de la Navidad. En La Laguna, por ejemplo, el público se decanta mayoritariamente por los rellenos de nata y yema tostada, mientras que en otras zonas de Canarias triunfan también las versiones con crema pastelera.

La creatividad ha llegado incluso a este dulce histórico. El chef David Muñoz ha revolucionado el concepto con una propuesta firmada por su marca GoXo, demostrando que el roscón de Reyes sigue siendo un símbolo vivo, capaz de reinventarse sin perder su esencia.

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