Durantes muchos años, incluso décadas, cuando acudíamos a comer, sobre todo los fines de semana, a guachinches y restaurantes de Canarias, veíamos un cartel en la puerta de muchos de ellos con un mensaje claro: “Hay San Marcos”.
Entre los más pequeños, dado a la manera de anunciarlo y, sobre todo, al nombre, crecía la curiosidad sobre qué sería aquello de San Marcos que tenía que tener tanta importancia que fuera puesto en un cartel por fuera del establecimiento, muchas veces, escrito a mano.
Detrás de aquel “Hay San Marcos” se esconde la tarta San Marcos, un postre con muchos siglos de historia que, ni mucho menos, era solo popular en Canarias.
La tarta San Marcos: origen, significado y receta del postre más clásico de la repostería española
La tarta San Marcos es uno de los dulces más reconocibles de la repostería tradicional en España. Presente en celebraciones familiares, vitrinas de pastelerías y cartas de restaurantes desde hace décadas, este postre destaca por su inconfundible combinación de bizcocho genovés, nata, trufa y yema tostada. Su sabor, su estética y su historia la han convertido en un símbolo de la pastelería clásica.
Un postre con historia en la gastronomía española
El nombre de la tarta San Marcos está vinculado al Monasterio de San Marcos de León, hoy convertido en Parador Nacional. Aunque no existe una receta oficial documentada, su popularización se sitúa en la segunda mitad del siglo XX, cuando la alta pastelería hotelera empezó a reinterpretar los postres tradicionales con técnicas más refinadas.
Desde entonces, la San Marcos se consolidó como una de las tartas más demandadas en celebraciones como cumpleaños, comuniones y bodas, gracias a su equilibrio entre dulzor, cremosidad y ligereza.
¿Por qué era tan publicitada?
Más allá de ser algo exclusivo, la tarta San Marcos formaba parte de la cultura popular gastronómica desde los años 70 en Canarias. Debido a esa popularidad, a la cantidad de público objetivo que tenía, comenzó a anunciarse en todos aquellos establecimientos dedicados a la hotalería.
Pese a ser un postre relativamente sencillo de hacer, y aunque ha perdido terreno respecto a otros en los últimos tiempos, el San Marcos era, junto a la mousse de chocolate y los primeros helados industriales más sofisticados, uno de los productos estrella.
¿Qué lleva una auténtica tarta San Marcos?
La receta clásica se basa en una estructura sencilla pero muy precisa:
- Bizcocho genovés como base.
- Relleno de nata montada y trufa (nata con cacao).
- Cobertura de yema pastelera tostada, que aporta el toque caramelizado característico.
- Decoración con almendra crocanti, virutas de chocolate o rosetones de nata.
El resultado es una tarta de textura esponjosa, sabor suave y contraste entre la cremosidad interior y el acabado tostado de la yema.
Una receta que sigue vigente
Pese al auge de nuevas tendencias en repostería, la tarta San Marcos continúa siendo uno de los postres más buscados en Internet y uno de los más vendidos en pastelerías tradicionales. Su éxito se debe a su versatilidad: admite versiones más ligeras, formatos individuales y pequeñas variaciones sin perder su esencia.
Receta casera de la tarta San Marcos
A continuación, una receta tradicional para preparar este clásico en casa.
Ingredientes (6–8 personas)
Para el bizcocho genovés
- 4 huevos
- 120 g de azúcar
- 120 g de harina
- 1 pizca de sal
Para el relleno
- 500 ml de nata para montar (mínimo 35 % MG)
- 60 g de azúcar glas
- 2 cucharadas de cacao puro en polvo
Para la yema
- 4 yemas de huevo
- 120 g de azúcar
- 100 ml de agua
- 1 cucharadita de maicena
Para el almíbar (opcional)
- 100 ml de agua
- 50 g de azúcar
- Un chorrito de ron o esencia de vainilla
Elaboración paso a paso
1. Preparar el bizcocho
Batir los huevos con el azúcar hasta que la mezcla triplique su volumen. Añadir la harina tamizada y la sal con movimientos envolventes. Verter en un molde forrado y hornear a 180 °C durante 25–30 minutos. Dejar enfriar y cortar en tres discos.
2. Montar la nata y hacer la trufa
Montar la nata bien fría con el azúcar glas. Separar la mitad y añadir el cacao a una de las partes para obtener la trufa.
3. Elaborar la yema pastelera
Mezclar yemas, azúcar, agua y maicena. Llevar a fuego medio sin dejar de remover hasta que espese. Reservar.
4. Montaje de la tarta
- Humedecer la primera capa de bizcocho con almíbar.
- Extender una capa de nata.
- Colocar el segundo disco y cubrir con trufa.
- Tapar con el último bizcocho.
- Cubrir la superficie con la yema pastelera.
5. Tostar la yema
Espolvorear ligeramente azúcar por encima y quemar con un soplete o bajo el grill del horno hasta que caramelice.
6. Decorar y reposar
Decorar al gusto con almendra, nata o chocolate. Refrigerar al menos 3 horas antes de servir.






