En un margen de apenas cuatro años, la fisonomía y la seguridad de Santa Cruz de Tenerife cambiaron para siempre. La popular avenida Tres de Mayo, hoy arteria comercial y administrativa de la capital, fue el escenario de dos de las pesadillas más recordadas por los tinerfeños. Dos camiones, el mismo fallo mecánico —la pérdida de frenos en la TF-5— y un saldo desgarrador: cuatro fallecidos y 26 heridos.
1994: El lunes que la leche se tiñó de luto
Eran las 12:00 horas del lunes 21 de febrero de 1994. Un camión contenedor cargado de recipientes de leche bajaba sin control por la Autopista del Norte. A la altura de la Piscina Municipal Acidalio Lorenzo, el vehículo se convirtió en un proyectil de toneladas.
“Oí un fuerte golpe y vi al contenedor arrasando todos los coches a su paso”, relataba Domingo, empleado de la estación de servicio cercana, a DIARIO DE AVISOS. El escenario era dantesco: amasijos de hierro mezclados con miles de litros de leche derramada. Entre los restos, la tragedia más amarga: un padre y su bebé de siete meses perdían la vida en el primer coche embestido. Aquel día, el fotoperiodista Juan Correa salvó la vida de milagro tras quedar atrapado en su vehículo.
1998: La historia se repite cuatro años después
Cuando la ciudad aún intentaba borrar aquellas imágenes, el destino volvió a golpear en el mismo punto. El 17 de febrero de 1998, apenas cuatro años después del primer siniestro, otro camión perdía los frenos tres kilómetros antes de impactar contra la ciudad. Esta vez, la carga era material de construcción y el camión terminó pasto de las llamas.
Sergio Méndez, hoy veterano fotoperiodista de este periódico, cubría aquel día una de sus primeras grandes tragedias. “Sacaban cuerpos de los vehículos. Lo que más recuerdo es a una mujer preguntando desesperada por su amiga”, rememora.
En esa ocasión, otras dos personas perdieron la vida y 16 vehículos quedaron reducidos a chatarra. Francisco Armas, uno de los supervivientes, lo describió con crudeza: “Aceleré para escapar y el camión me pasó a un metro. Volví a nacer”.

Las consecuencias: Un cambio radical en la seguridad
La repetición de estas tragedias puso sobre la mesa un debate inaplazable: el tráfico pesado no podía seguir atravesando el corazón de la capital. La inseguridad era palmaria y la presión social forzó soluciones técnicas que hoy damos por sentadas.
- Prohibición de gran tonelaje: Se vetó la entrada de vehículos de gran tonelaje a la ciudad por la avenida Tres de Mayo, obligándoles a rodear el núcleo urbano.
- Vía de frenado en la TF-5: Se instaló la rampa de frenado de emergencia que hoy se observa junto al antiguo recinto ferial, una herramienta vital para que cualquier camión con fallos mecánicos pueda detenerse antes de entrar en la zona residencial.
- Reordenación urbana: La posterior construcción del túnel y la peatonalización parcial de zonas aledañas terminaron por transformar una vía de peligro en una avenida moderna.
Hoy, la avenida Tres de Mayo es símbolo de progreso, pero en sus cimientos late el recuerdo de aquellas cuatro víctimas cuya pérdida obligó a Santa Cruz a blindar su seguridad vial.






