arona

Arona comunica a la propiedad la reocupación del edificio Chasna 8

El inmueble ubicado en Costa del Silencio fue desalojado en marzo de 2024 a causa de su debilidad estructural y volvió a estar habitado en junio de ese año tras retirarse la vigilancia
El edificio Chasna 8, en Costa del Silencio, en el municipio de Arona, fue desalojado hace casi dos años. | Fran Pallero
El edificio Chasna 8, en Costa del Silencio, en el municipio de Arona, fue desalojado hace casi dos años. | Fran Pallero

El Ayuntamiento de Arona confirmó ayer que tiene constancia de una nueva ocupación del edificio Chasna 8, en Costa del Silencio, y que ya ha puesto los hechos en conocimiento de la propiedad privada tras recibir avisos vecinales sobre la situación.

Según ha podido saber este periódico, la reocupación se produjo apenas tres meses después del desalojo judicial. Han transcurrido cerca de dos años desde que el inmueble volvió a quedar habitado.

El edificio Chasna 8 había sido desalojado el 12 de marzo de 2024 por orden del Juzgado de Primera Instancia Nº 3 de Arona, al presentar debilidad estructural por aluminosis y riesgo de desplome. La resolución judicial afectó a 44 viviendas de los bloques 8 y 10 y supuso el desalojo de unas 210 personas, más de 90 familias.

Tras el lanzamiento, el edificio permaneció entonces bajo un dispositivo de vigilancia.

Sin vallar tras retirar dispositivo

En junio de 2024, tras la retirada del dispositivo de seguridad, comenzaron a producirse nuevas entradas en el inmueble, una situación que se ha mantenido hasta hoy.

Antiguos residentes sostienen que el edificio “no fue debidamente precintado ni apuntalado” una vez finalizada la vigilancia, lo que “habría facilitado el acceso y propiciado su reocupación”.

Eloy Outeiral, portavoz vecinal de los desalojados y uno de los afectados por el lanzamiento de 2024, confirmó que la ocupación se reanudó poco después de levantarse el operativo. “A los tres meses del desalojo, de un día para otro, se eliminó la seguridad y, al no estar precintado, entraron nuevos inquilinos. Algunos ya habían vivido allí, pero muchos eran nuevos. Ha habido un relevo de gente. Muchos reformaron su casa y ahora la disfruta otra persona”, señaló.

En cuanto al riesgo estructural esgrimido por el Juzgado para acordar el lanzamiento, Outeiral cuestionó la gestión posterior del inmueble. “Si era verdad que se estaba cayendo, qué menos que apuntalar la zona o establecer un cordón perimetral permanente”, planteó. A su juicio, si el fundamento del desalojo era el riesgo de derrumbe, este “sigue aún vigente”, dado que el edificio ha continuado habitado después de la actuación judicial.

TE PUEDE INTERESAR