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El triste final de la Cofradía de Pescadores de Santa Cruz: lo que queda del templo del pescado fresco

El fin de una era en San Andrés. Descubre las razones del cierre de la Cofradía de Pescadores de Santa Cruz y el estado actual de sus instalaciones
El triste final de la Cofradía de Santa Cruz: lo que queda del templo del pescado fresco
La Cofradía de Pescadores de Santa Cruz se encuentra actualmente en estado de abandono

Hubo una época en la que acudir al restaurante de la Cofradía de Pescadores de Santa Cruz era todo un acontecimiento. En la Cofradía de Pescadores de Nuestra Señora de la Consolación -como se denominaba oficialmente-, en el barrio de San Andrés, se degustaba un producto inmejorable pero, además, al tener Las Teresitas al lado el plan era perfecto: baño y pescado en un domingo soleado.

Hoy, el edificio de la cofradía se encuentra abandonado y en un limbo del que solo quedan recuerdos fantásticos de varias generaciones.

El cierre de la Cofradía de Santa Cruz

El cierre de la cofradía no fue un evento repentino, sino el resultado de una asfixia financiera y una compleja batalla administrativa. Durante años, la entidad arrastró deudas con la Seguridad Social y la Agencia Tributaria, lo que derivó en el cese de la actividad de su lonja y, posteriormente, de su popular restaurante. Este último era, para muchos, el principal motor económico que sostenía la estructura de los trabajadores del mar en la zona.

La clave de la parálisis reside en la titularidad y el uso del suelo. La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife ha mantenido durante años un pulso legal y administrativo sobre la concesión del inmueble. El edificio, situado en una zona estratégica del litoral santacrucero, requiere una inversión millonaria para su rehabilitación debido a los graves problemas estructurales causados por la cercanía al mar y la falta de mantenimiento.

Para los pescadores artesanales de la capital, el fin de la cofradía supuso un giro radical en su forma de vida. Sin una infraestructura centralizada para el desembarco y la venta directa, la competitividad del sector ha caído en picado. “Ya no tenemos un lugar propio”, lamentaronn antiguos socios que han visto cómo la pesca tradicional desaparece frente al empuje de las grandes superficies y la burocracia.

¿Un futuro centro de ocio o demolición?

A día de hoy, el Ayuntamiento de Santa Cruz y el Cabildo han barajado diversas opciones, pero ninguna ha cristalizado. Los vecinos de San Andrés exigen que el espacio no se convierta en otro proyecto fallido. Las propuestas van desde un moderno centro de interpretación del mar hasta la recuperación de la lonja con un modelo de gestión público-privada que garantice la viabilidad.

Sin embargo, el tiempo corre en contra. El deterioro del edificio es visible a simple vista: grietas, humedades y ocupación ilegal de ciertas áreas han convertido a la antigua cofradía en un punto negro del litoral. La falta de un plan director para la Dársena Pesquera y el entorno de Las Teresitas mantiene este activo inmobiliario en un limbo legal que perjudica la imagen turística y el desarrollo económico del barrio marinero.

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