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55.000 insectos y un cadáver en la oscuridad: el secreto de las momias canarias no es el que siempre nos contaron

Un experimento sin precedentes en una cueva volcánica de las Islas pone en duda lo que sabíamos sobre los rituales aborígenes y su conexión con Egipto.
55.000 insectos y un cadáver en la oscuridad: el secreto de las momias canarias no es el que siempre nos contaron
55.000 insectos y un cadáver en la oscuridad: el secreto de las momias canarias no es el que siempre nos contaron

Durante décadas, se ha mantenido una idea casi romántica sobre el pasado de las Islas: que los antiguos aborígenes desecaban a sus muertos de forma intencional para preservarlos eternamente. Sin embargo, un estudio científico revolucionario liderado por la ULPGC y la Universidad de Alcalá (UAH) acaba de desmontar este mito. La momia canaria, tal y como la conocíamos, esconde un secreto mucho más terrenal y fascinante.

El equipo de investigadores, bajo el programa de experimentación “TafoMummy”, ha llevado a cabo un estudio sin precedentes para entender cómo se produce el proceso de descomposición en las cavidades del archipiélago.

Para ello, recrearon las condiciones exactas de un enterramiento indígena utilizando un cadáver de cochino envuelto en un fardo vegetal tradicional, depositándolo durante 12 meses en una cueva volcánica en total oscuridad.

El hallazgo de los 55.000 insectos

El resultado ha dejado boquiabierta a la comunidad científica. Tras un año de seguimiento, los expertos recuperaron más de 55.000 restos de insectos necrófagos.

El hallazgo más impactante gira en torno a la mosca de la carne (Chrysomya albiceps), una especie que la ciencia creía incapaz de completar su ciclo vital sin luz.

Este experimento ha demostrado que estos insectos no solo colonizaron el cuerpo en la oscuridad absoluta de la cueva, sino que cumplieron todas sus fases biológicas.

Este dato es la clave para entender la momificación en Canarias: el cuerpo no se secaba por la mano del hombre antes de enterrarse, sino que la propia naturaleza de la cueva dictaba el destino del difunto.

¿Por qué no son como las momias egipcias?

“No podemos equiparar la momificación en Canarias con las egipcias”, explica Aitor Brito, investigador de la ULPGC. Mientras que en Egipto el proceso era una técnica artificial y compleja, en las Islas se entiende como un proceso natural. La estabilidad térmica de las cuevas volcánicas, la ausencia de corrientes de aire y la química de la roca permitían que el cuerpo se conservara de forma espontánea.

Esto no resta valor al ritual. Los indígenas probablemente daban un significado especial a esa conservación natural, pero el estudio confirma que no existía una intención técnica de “fabricar” una momia. La realidad es que las condiciones ambientales de las cuevas canarias son tan perfectas que “detenían” la descomposición en el momento justo.

Un hito para la ciencia forense mundial

Este trabajo, publicado en la revista Forensic Science International: Synergy, no solo cambia los libros de historia de las Islas. Sus conclusiones son una herramienta de valor incalculable para la criminalística actual, ya que ofrece el primer marco comparativo sobre cómo se descompone un cuerpo en espacios cerrados y oscuros.

La investigación ha contado con la colaboración de instituciones de prestigio como la Universidad de Burdeos y el Museo del Hombre en París. Los datos recogidos por Pedro Henríquez Valido y Aitor Brito permiten ahora interpretar con una resolución nunca vista los contextos funerarios prehistóricos, desde el Mediterráneo hasta los Andes, situando a la ciencia canaria en el epicentro de la arqueología mundial.