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Drago Canarias, alto y claro: “Vecinos de La Alegría, en Santa Cruz de Tenerife, no tienen casas propias tras 16 años”

Montelongo denuncia que los afectados por la riada de 2002, compensados con viviendas sociales, aún carecen de escrituras y garaje “porque el Ayuntamiento los usa de almacén”
Drago Canarias, alto y claro: "Vecinos de La Alegría, en Santa Cruz de Tenerife, no tienen casas propias tras 16 años"
Aitor Montelongo en la reunión con vecinos afectados del barrio La Alegría. DA

Drago Canarias ha denunciado que vecinos del barrio de La Alegría, afectados por la riada de 2002, continúan con viviendas de reposición sin escriturar después de 16 años de la entrega. La formación, tras reunirse con los afectados, explica que aquel año, “el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife demolió las casas y prometió a los dueños unas de reposición. Tras mentiras y burocracia, a día de hoy, estos ciudadanos siguen sin tener las escrituras y sin poder hacer uso de los garajes, que funcionan como almacenes del consistorio”.

La primera de las reclamaciones de afectados en la demora en la entrega fue en 2010, ocho años después, cuando se recibieron las viviendas de reposición, “que resultaron ser pisos, a pesar de que las casas originales eran terreras”. Además, el portavoz de Drago Santa Cruz, Aitor Montelongo, asegura que comprobó la existencia de “deficiencias de obra importantes, como filtraciones en los techos y cañerías rotas”.

“Estamos hablando de viviendas que se construyeron con dinero de Europa, específicamente, para los damnificados”, detalla Montelongo. “El Ayuntamiento está mareando a los vecinos para seguir haciendo uso de unas instalaciones que no son de su propiedad”, alega.

En 2010, con las viviendas entregadas, el Consistorio explicó a los damnificados que al tratarse de casas de protección oficial no podían escriturarse hasta pasados diez años, y que, además, debían poner en regla todos los papeles de sus viviendas anteriores.

No obstante, indica, “en 2020, el Ayuntamiento exigió que todos los afectados tenían que tener en regla también los papeles de sus casas originales, produciéndose un agravio hacia aquellos que sí han cumplido con sus obligaciones. Hay vecinos que no tienen las vivienda a su nombre 24 años después de la riada y 16 años después la entrega”.