La decisión que tomó Isidro no fue fácil. Según relató en COPE Tenerife, tras décadas trabajando en un hotel del sur de Tenerife, acabó renunciando antes de tiempo a su vida laboral. Lo hizo cinco meses antes de lo previsto, sacrificando parte de sus derechos, pero convencido de que no podía seguir soportando una situación que, según relata, estaba destruyendo su salud física y mental.
El caso de Isidro refleja una problemática que cada vez se detecta con más frecuencia en Canarias: el impacto psicológico que puede tener la presión laboral, especialmente en sectores como el turístico, donde los ritmos de trabajo y la organización interna pueden llegar a convertirse en una carga difícil de sostener.
Un año de baja por estrés y ansiedad en un hotel de Tenerife
Durante sus últimos años en activo, Isidro vivió un deterioro progresivo. Llegó a pasar casi un año de baja por estrés y ansiedad, una situación que marcó un antes y un después en su vida. Posteriormente, las ausencias laborales se repitieron de forma intermitente hasta que decidió dar el paso definitivo y solicitar la prejubilación.
El propio trabajador recuerda el momento en el que comprendió que su situación no tenía salida dentro del entorno laboral en el que se encontraba. “Me di cuenta de que el origen de todos mis males estaba en el hotel”, asegura.
Un desgaste que fue más allá de lo psicológico
El impacto no se quedó solo en el plano emocional. Según su testimonio, la presión constante acabó afectando también a su salud física. Relata que comenzó a sufrir una bajada de defensas que derivó en otros problemas médicos, entre ellos una parálisis diafragmática y dolencias cervicales.
La ansiedad, explica a Cope Tenerife, también se manifestaba en su día a día con síntomas muy concretos. “Iba a trabajar días que se me empezaban a dormir las manos y los pies”, recuerda. Uno de los episodios más duros llegó cuando, tras aparcar para entrar a su jornada, se vio incapaz de salir del coche. “Llamé a mi mujer para que viniera a buscarme, no podía salir del coche”, relata.
“En la hostelería se trabaja con unas cargas muy altas”
Isidro atribuye su situación a las condiciones laborales que vivió durante años dentro del sector hotelero. “En la hostelería se trabaja con unas cargas muy altas, y eso provoca que haya muchas bajas por ansiedad y depresión”, sostiene.
En su relato, señala también problemas organizativos que, según explica, complicaban su día a día. Habla de incertidumbre en los turnos, horarios partidos, dificultades para conciliar la vida personal y ritmos de trabajo que considera excesivos debido a la falta de personal.
Pero su testimonio va más allá de la sobrecarga laboral. Denuncia un ambiente que describe como profundamente hostil. “La directora tenía a varias personas que me perseguían continuamente y me vigilaban a todas horas. El solo pensarlo ahora mismo a mí me molesta”, afirma.
Según explica, esa dinámica generó un clima interno que terminó afectando a más trabajadores. “Algunas de esas personas que manipularon y que utilizaron están de baja también o se han ido ya del hotel, por la misma causa. Es decir, se utilizan y se tiran”, sostiene.
Denuncias sin respuesta y secuelas que permanecen
El trabajador asegura que se presentaron expedientes de acoso contra la dirección del establecimiento, aunque afirma que no hubo consecuencias ni medidas posteriores. Esa falta de respuesta institucional forma parte de la frustración que todavía arrastra.
Aunque su situación ha mejorado tras abandonar el empleo y recibir tratamiento profesional, reconoce que el impacto psicológico sigue presente. “Paso por el hotel y me pongo malo, solo de pensarlo. Es como una lesión postraumática que te queda”, admite.
Actualmente, explica que solo necesita medicación puntual para crisis de ansiedad, cada vez menos frecuentes, aunque el recuerdo de lo vivido continúa afectándole.
La experiencia ha dejado en Isidro una visión muy crítica del sector. Su recomendación a quienes se plantean trabajar en hostelería es tajante. “Yo no le aconsejaría a ningún joven actualmente en Canarias que se meta en la hostelería”, afirma.







