A las quejas de los dirigentes empresariales manifestadas la semana pasada en DIARIO DE AVISOS, se suman nuevas voces de distintos sectores del Sur que alertan sobre las consecuencias de los atascos de tráfico en la autopista TF-1 y en los accesos a los principales núcleos turísticos.
Jordi Esplugas, presidente de la Asociación de Empresarios y Profesionales de Adeje, recuerda que la zona meridional cuenta con alrededor de 300.000 personas empadronadas a lo que hay que sumar 150.000 de forma permanente como población flotante. En su opinión, las colas son la consecuencia de una “mala planificación a medio y largo plazo”, algo que no se explica porque “el Sur no ha dejado de crecer en los últimos 30 años y no debió haber cogido de sorpresa a nadie”.
Esplugas subraya que las caravanas son frecuentes a diario, entre la 1 y las 6 de la tarde desde Cho (Arona) hasta Adeje y lamenta que la licitación de los proyectos del tercer carril San Isidro-Las Chafiras-Los Cristianos llegue con “tanto retraso”, por lo que reclama “prioridad absoluta” para estas obras. Pero también avisa de la “preocupante ralentización” del falso túnel en la TF-1 entre el Siam Mall y Torviscas -clave para resolver uno de los cuellos de botella más importantes de la TF-1- que, como en la avenida Tres de Mayo de Santa Cruz, desviará el tráfico urbano por la parte alta y el interurbano por la zona baja.
Tras insistir en el “daño muy grande” que se le causa a Tenerife como destino turístico, Esplugas concluye que el problema de la movilidad “se arregla con inversión y planificación, no con parches como hemos estado sufriendo en los últimos años”.
Para el empresario hostelero Juan Francisco Reverón es el momento de exigir actuaciones “inmediatas, eficaces y humanas”. Más allá de las consecuencias en la productividad laboral, recuerda que “cada minuto perdido en nuestras deficientes y saturadas carreteras no solo es tiempo detenido: es vida que no vuelve”.
Sostiene que el Gobierno de Canarias, el Cabildo y los ayuntamientos “tienen la obligación de liderar un cambio” que pasa, a su juicio, por un transporte “público, gratuito y eficiente” para escolares y trabajadores que se desplacen a zonas turísticas, industriales o de servicios, y la “reorganización” de horarios, fuera de las horas punta, del transporte de mercancías y materiales pesados.
Antonio Luis González, presidente de la Asociación de Empresarios Comerciantes y Profesionales de Arona, apunta como factores agravantes del “caos” circulatorio en el Sur los retrasos en las licitaciones, la demora del cierre del anillo insular y la planificación urbanística de los años 60 y 70, “que no incluyó algo tan necesario y evidente como los aparcamientos para los usuarios de las infraestructuras hoteleras”.
El directivo empresarial también advierte de que la “sobresaturación” de vehículos en los entornos de las zonas comerciales no solo se soluciona con modificaciones en las vías, cambios de hábitos y más inversión. También es necesario, agrega, una mayor concienciación de los conductores respecto al uso del transporte público, “que debe ser eficiente”. “El usuario ha de ser consciente de que no es posible aparcar los coches en la puerta del establecimiento al que quiere acudir”, remarca, y destaca la “desventaja” de los ejes comerciales sin apenas aparcamientos respecto a los que sí disponen de ellos.
QUEJAS CIUDADANAS
La saturación de la TF-1 y de los accesos a los núcleos turísticos, un calvario que soportan cada día desde hace años miles de automovilistas –como también ocurre con la TF-5– agrava el malestar entre residentes, turistas, empresas e instituciones sureñas. Prueba de ello son las opiniones expresadas por algunos de los afectados en las redes sociales de este periódico. Carlos Villarino asegura que “así no se puede aguantar mucho: la gente se estresa, pierde los nervios, se dan situaciones violentas y se llega agotado a casa sin ganas de nada”.
Ramón DG subraya que “la Isla está masificada y las carreteras colapsadas” y se queja de que “últimamente ya no hay forma de ir a ningún sitio sin tragarte dos horas de cola”.
David IG defiende un “decrecimiento” turístico. “Nadie habla de vivir sin turismo en Canarias, sino con menos cantidad de visitantes”, recalca y se muestra convencido de que es “la única solución real y efectiva” para el Archipiélago “llegados a la situación límite actual”. Alejandro Morales apuesta por una reorganización de turnos por parte de la patronal hotelera y establecer una franja horaria para las conexiones portuarias en Los Cristianos, así como regular los horarios del tráfico rodado pesado, mientras que Jaime Coello aboga por una moratoria turística y una ley de residencia y no por más kilómetros de carreteras. Además, recomienda al Gobierno de Canarias que “estudie Física y acepte sus leyes: las Islas son finitas, no cabemos”.






