Nunca pensé en entrevistar a un perro, porque los perros no hablan, aunque Cásper (Santa Cruz, agosto de 2023) lo parezca. Pero estoy con su guía, un policía vocacional, un agente especializado de la Unidad Canina de la Policía Local de Santa Cruz, Oliver Herrera Mesa (Santa Cruz, 1980). Un hombre que –como yo– ama a los animales. Ingresó en la Policía Local muy joven. Un agente de la autoridad agradable, muy reconocido entre sus compañeros y guía y adiestrador de Cásper, el pastor belga, que, durante un servicio rutinario, siguió en el centro de Santa Cruz a un traficante que llevaba en su mochila más de dos kilos de hachís. Su guía lo detuvo, tras registrarlo. Contaremos aquí esta historia, pero antes les diré que la compenetración entre el agente Oliver Herrera y los dos perros policía a su cargo es absoluta (tanto Cásper como su madre, Naya, de seis años, que es aún mejor que el pequeño, de casi tres). La exhibición que me hicieron los tres, el guía y los dos canes, durante la entrevista, puso los ojos chiribitas a mí y a los empleados y clientes de Los Limoneros que la presenciaron. Bravo por la Unidad Canina de la Policía Local de Santa Cruz. Cásper no habla, ya lo he dicho, aunque lo parezca, pero les aseguro que con ellos y con sus guías estamos en buenas manos. Lean atentamente.
-Oliver, ¿cuántos perros trabajan en la Unidad Canina?
“Entre trece y catorce, con sus guías, que son seis policías”.
-¿Razas?
“Casi todos son pastores belgas, pero tenemos también otras razas como un rottweiler”.
-Uf, peligro, ¿no?
“El nuestro de bueno parece tonto, pero trabaja muy bien”.
-Cuéntame la historia de Cásper, pastor belga e hijo del Cuerpo.
“Bueno, Cásper es, vamos a llamarlo como tú lo has hecho, hijo del Cuerpo. Nació aquí, en nuestras instalaciones. Es un pastor belga con muy buenas condiciones como perro policía”.
-¿Fue difícil entrenarlo?
“No demasiado, porque como lo tenemos desde cachorrito, en unos 18 a 24 meses estaba listo. Suelen estar operativos hasta los 10 años y desde los 8 se les baja el nivel de exigencia”.
-¿Quién lo bautizó?
“Los niños de un colegio a los que Cásper ha protegido”.
-Bonita historia. Él cree que tú eres una especie de padre.
“Emocionalmente, está muy apegado a mí. En realidad, a estos animales se les quiere como si fueran de la familia. Yo siempre he tenido perros. Y la relación de Cásper con mis perros y con mi mujer, Tamara, y mi hija, Alma, de seis años, es entrañable. Porque yo me los llevo a mi casa frecuentemente, a él y a su madre, Naya. Tienen que socializar”.
-¿Colaboran ustedes, desde la Policía Local, con otros cuerpos de seguridad?
“Sí, por supuesto, tanto con la Policía Nacional como con la Guardia Civil. Más con la Nacional, porque compartimos demarcación”.
-¿Cómo es su entrenamiento?
Variado. Entrenamos todos los días, muy frecuentemente en la vía pública y también en las instalaciones. Hacemos mucha vigilancia en colegios”.
(Y ahora es cuando voy a contar la hazaña de Cásper, el mes pasado. Patrullaba por la zona de El Chicharro el perro con su guía, Oliver, cuando el pastor belga se pone a seguir a un joven con mochila. El agente Oliver Herrera aplica el protocolo y el perro insiste, hasta que en un momento dado “da el alto” al presunto traficante, señalando la mochila. El agente le pide al hombre que se detenga. El sujeto se muestra colaborador y hace caso a las indicaciones del policía, posiblemente intimidado por el perro. Oliver le pregunta si lleva droga, el joven le dice que sí y lo conduce hasta una zona donde sabía que se encontraba una pareja de la Policía Nacional para que los compañeros lo ayuden a vigilar al presunto delincuente, mientras él registra la mochila. Los agentes de la Nacional custodian al sujeto y Oliver registra la mochila, tras premiar a Cásper con la pelota de goma, que éste agarra fuertemente con los dientes. Durante el registro, sorpresa: 2,237 kilos de hachís en el interior de la mochila. Llamada a un coche-patrulla de la Policía Local, traficante detenido, atestado realizado y al juzgado. Le pueden caer unos cuantos años de cárcel, pero ese ya es otro cantar).
-El historial de Cásper no acaba aquí, ¿no?
“No, ha realizado muy buenos servicios. A petición de la UDICO, de la Policía Nacional, Cásper, que también está adiestrado para encontrar dinero, marcó 5.000 euros en billetes durante un registro domiciliario”.
-¿Cuántos años llevas en la Policía Local, Oliver?
“Yo entré en 2003, era muy joven”.
-¿Qué tal las instalaciones de la Unidad Canina?
“Son un referente, a nivel nacional. Excelentes”.
-¿Qué es lo más difícil en el adiestramiento canino?
“Hombre, hay que tener en cuenta la inteligencia de los perros. Tienen que saber socializar entre ellos y también con las personas a las que protegen. Y al mismo tiempo, señalar dónde están la droga, las personas o el dinero que estemos buscando”.
(Le echo a Cásper un trozo de chuleta y casi me arranca el dedo. Hay que dársela colocándola sobre la mano plana. Se hace amigo mío y se echa a mis pies. “No sabe nada”, sonríe su guía, que lo conoce al dedillo. Y ahora viene la exhibición. El policía coloca dos tubitos pequeños, de un par de centímetros, que contienen un algodón impregnado en unas 17 sustancias prohibidas, en un solar junto al restaurante. Cásper tarda dos minutos en encontrarlos. Pero su madre, Naya, que sale como una flecha del coche patrulla, equipado con dos jaulas, en segundos localiza los tubitos de entrenamiento. Algo realmente impresionante”.
-¿Quién es mejor de los dos?
“En este momento, Naya. Cásper es todavía un cachorro de menos de tres años y Naya tiene ya seis años”.
-¿Sienten miedo los perros, Oliver?
“Hay un trabajo casi invisible en su entrenamiento. Los perros no deben tener miedo. Trabajamos sus inseguridades y realizamos con ellos una tarea vocacional. Si no te dedicas a ellos plenamente, el trabajo no sale. Incluso los nuestros son capaces, en casos de catástrofes, de detectar personas bajo los escombros. Ya hemos participado en búsquedas de personas desaparecidas, que luego han sido encontradas”.
-¿Es verdad que los perros sienten locura por los niños?
“Es cierto, los niños son sus amigos”.
-Háblame de un récord de aprendizaje, en cuanto a tiempo, de un perro policía.
“Naya estuvo operativa para realizar su trabajo en seis meses. Tiene unas dotes fuera de lo común”.
-¿Son obedientes?
“No, exactamente. Poseen lo que llamamos “inteligencia desobediente”. Antes de obedecer tu orden, te marcan dónde está la cocaína, por ejemplo. Luego ya te obedecen”.
-¿Es verdad que los perros detectan el miedo de las personas hacia ellos?
“Ellos leen la expresión corporal. Y saben perfectamente que tienen que realizar su tarea, porque recibirán un premio, que es la pelota, que muerden con fuerza porque saben que cuando se la das es que lo han hecho bien. La pelota es su expectativa de premio”.
-¿Qué edad es la ideal para empezar a entrenarlos?
“Depende, de las aptitudes del perro, de su raza, etcétera. Desde que tienen un año podemos empezar a prepararlos para su futuro trabajo”.
-¿Dónde te has formado tú como policía?
“En la Academia Canaria y en la Academia de la Policía Local, que es muy buena”.
-Supongo que seguirán integrados en la Unipol, ahora que vuelve el cuerpo especial de la Policía Local de Santa Cruz”.
“Bueno, eso he leído, que vuelve la Unipol. Nosotros estamos ubicados en sus instalaciones, que ya digo que son un referente”.
-El mes pasado se celebró el Carnaval. ¿Cuántas intervenciones anti-droga realizaron los perros?
“Pues los nuestros unas 196, que son bastantes. También cubrió una cifra alta de intervenciones la Policía Nacional”.
(Oliver Herrera le ordena a Cásper que lo mire a los ojos, lo manda a sentar, le pide que se haga el muerto y el perro se estira en el suelo, obediente. Lo manda a dar vueltas sobre sí mismo. Luego Cásper se le abraza, en un gesto de cariño. La verdad que es enternecedora la relación entre el perro y su guía).
-¿Y qué ocurre cuando se jubilan?
“Pues que nos los quedamos nosotros, por lo general. Yo tengo dos pastores en casa. Y llevo frecuentemente a que socialicen con ellos a Cásper y a Naya. Son de la familia, literalmente. Y claro que los queremos con locura”.
-¿Se siente la Unidad arropada por la Concejalía de Seguridad?
“El Ayuntamiento de Santa Cruz y su concejala nos dan lo que pedimos. Son un ejemplo para toda Canarias. Tenemos lo suficiente para realizar nuestro trabajo y lo que necesitamos, lo solicitamos y nos lo ponen a nuestra disposición. La verdad es ésta”.
-Pues que siga así. Vale la pena.







