El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha vuelto a poner el foco en el subsuelo de la isla tras detectar, durante la madrugada de este sábado, un total de 50 terremotos en Tenerife, localizados al oeste de las Cañadas del Teide. Este repunte sísmico rompe con la tendencia de la última semana, en la que apenas se habían registrado movimientos de relevancia en la zona.
Los detalles del enjambre sísmico
De la cincuentena de eventos detectados, los analistas han podido localizar con precisión 21 de ellos. Según los datos facilitados por el IGN a la Agencia EFE, estos seísmos se han producido a una profundidad considerable, oscilando entre los 10 y los 16 kilómetros.
La magnitud máxima registrada ha sido de 1,8 mbLg, lo que explica por qué ninguno de los terremotos ha sido sentido por la población. A pesar de la cantidad de eventos, la baja energía liberada hace que este tipo de episodios entren dentro de la normalidad de una isla volcánicamente activa como Tenerife.
Señales de baja frecuencia y vigilancia volcánica
Un aspecto que ha llamado la atención de los técnicos es que los terremotos han estado acompañados de señales de baja frecuencia. Estos eventos son fundamentales para la monitorización, ya que aportan información sobre el movimiento de fluidos en el sistema sismovolcánico de la isla.
A pesar de la espectacularidad de la cifra (50 seísmos en pocas horas), el mensaje de las autoridades y expertos es de tranquilidad absoluta. Esta actividad se enmarca en la serie de episodios intercalados que Tenerife viene registrando en los últimos años. Lo más importante: no existe constancia de que haya aumentado el peligro de erupción ni a corto ni a medio plazo.
Monitorización constante
El equipo del IGN y de Involcan mantiene una vigilancia 24 horas sobre la red sísmica de las Islas Canarias. Este tipo de enjambres, aunque llamativos para el gran público, son monitorizados de cerca para detectar cualquier cambio en la deformación del terreno o en la emisión de gases, parámetros que, por ahora, se mantienen en niveles de normalidad.







