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Hallan un insólito “tesoro” vegetal de 312.000 años en un volcán de Tenerife que solo tiene un precedente en el mundo

El hallazgo de un cardón fosilizado en Güímar desvela un misterio científico: los investigadores logran confirmar hasta la estación del año en la que brotó.
Hallan un insólito "tesoro" vegetal de 312.000 años en un volcán de Tenerife que solo tiene un precedente en el mundo
Hallan un insólito "tesoro" vegetal de 312.000 años en un volcán de Tenerife que solo tiene un precedente en el mundo

Un equipo de investigadoras de la Universidad de La Laguna (ULL), en colaboración con la Universidad de Madeira y la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, ha protagonizado un hito científico internacional. El estudio, publicado en la revista Review of Paleobotany and Palynology, detalla el hallazgo de fósiles de cardón (Euphorbia canariensis L.) en posición de vida en el municipio de Güímar, en el sureste de Tenerife.

Estos restos vegetales fueron sepultados hace aproximadamente 312.000 años por los materiales expulsados por el antiguo Edificio Cañadas. Este volcán, que ocupaba el centro de la Isla, registró erupciones explosivas que cubrieron de ceniza la vegetación de la zona, preservando los tallos de estas plantas suculentas de forma excepcional.

Una rareza paleontológica mundial

La relevancia de este descubrimiento reside en su dificultad técnica. Al tratarse de plantas suculentas que carecen de tejidos leñosos, su capacidad para fosilizar es extremadamente baja. De hecho, según los investigadores, el único caso similar documentado en el planeta es una cactácea localizada en Texas (EE.UU.), conservada en sedimentos del periodo Cretácico.

La conservación en Güímar se califica de “excelente” debido a la interacción de la ceniza volcánica con el agua, un proceso que permitió sellar estructuras epidérmicas y ciatios (inflorescencias).

El hallazgo de estas flores fósiles ha permitido a los autores del estudio determinar un dato inédito: la erupción del Edificio Cañadas que sepultó la zona ocurrió durante la primavera.

Cambio en el ecosistema de Tenerife

El análisis de los restos, liderado por la doctoranda María del Cristo Velasco Flores, revela cómo ha evolucionado el paisaje tinerfeño. En el momento de la erupción, el área albergaba un cardonal con elementos de bosque termófilo, situado a unos 300 metros de altitud sobre un sustrato basáltico.

Tras la actividad volcánica, el terreno se transformó en un sustrato sálico, lo que propició el actual tabaibal dulce. Este cambio evidencia cómo las perturbaciones geológicas obligan a las especies a desplazarse o adaptarse, una información crítica para entender la respuesta de la biodiversidad ante la actual crisis climática.

Actualmente, el cardonal se encuentra desplazado a unos 500 metros de altitud en esta vertiente de la Isla.

El yacimiento, en peligro por un parque eólico

A pesar de su valor científico y cultural, el afloramiento donde se ubican los tallos fosilizados carece actualmente de figuras de protección. Los investigadores advierten de que la zona está amenazada por la construcción de un futuro parque eólico, lo que podría suponer la desaparición inminente de este patrimonio natural.

Ante esta situación, el equipo de la ULL propone diversas medidas urgentes:

  • La creación de un paleoparque, siguiendo el modelo de la isla de Santa María en Azores.
  • La designación del área como Monumento Natural.
  • La implementación de estrategias de custodia del territorio.

El trabajo cuenta con la firma de las investigadoras Cristina González Montelongo, Ana Santos, Penélope Cruzado, María Candelaria Martín Luis y Carolina Castillo, quienes subrayan la necesidad de poner en valor este yacimiento antes de que los proyectos industriales comprometan su integridad.

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