icod de los vinos

De Stranger Things a la isa canaria: el método revolucionario de Lourdes Toledo para ‘salvar’ el folclore

La directora de la escuela de folclore, Lourdes Toledo, ha sido distinguida con el Premio a la Trayectoria Especial 2026 que se otorga en el marco de la gala Tradición&Folclore
Lourdes Toledo: una vida entre cuerdas, coplas y danzas en Icod de los Vinos
Lourdes Toledo: una vida entre cuerdas, coplas y danzas en Icod de los Vinos. | DA

Lourdes Toledo nació en Icod de los Vinos hace 51 años, concretamente en la zona de La Centinela. Su romance con el folclore comenzó a los diez años, marcado por el recuerdo de un furgón pasando frente a su casa anunciando clases en el centro de mayores del municipio y una guitarra colgada de la pared que siempre había despertado su curiosidad.

Al ver la oportunidad, no dudó en pedir a sus padres que la apuntaran. Así, junto a sus Meni y Dolores, comenzó a recibir clases de la mano de Agustín Aguiar, figura clave en su formación y expresidente del grupo folclórico Los Chincanayros.

La guitarra era un instrumento que tocaba su bisabuelo, “que era de los que salían a hacer los bailes de taifa en las casas antiguas. Iba arriba al barrio de Genovés y donde lo invitaran a tocar, se quedaba”, cuenta Lourdes. Su padre, sin embargo, era parrandero, siempre prefirió bailar.

Lourdes Toledo: una vida entre cuerdas, coplas y danzas en Icod de los Vinos. | DA
Lourdes Toledo: una vida entre cuerdas, coplas y danzas en Icod de los Vinos. | DA

El “gusanillo” de la música caló hondo en Lourdes. Agustín Aguiar supo ver su talento desde el principio, vaticinando que, con los años, terminarían trabajando juntos.

La profecía se cumplió. Lourdes comenzó su andadura profesional junto a Aguiar en centros culturales y más tarde, en la Escuela de Folclore de Icod. La guitarra fue solo el principio; pronto llegaron el timple, el laúd, la bandurria y los instrumentos de percusión.

En aquellos inicios, la enseñanza era pura transmisión oral. “No había técnicas ni el folclore estaba transcrito. Agustín Aguiar nos enseñaba a tocar la guitarra y aprendíamos de todo pero luego pues la vida me fue llevando”, recuerda.

Lourdes Toledo: una vida entre cuerdas, coplas y danzas en Icod de los Vinos. | DA
Lourdes Toledo: una vida entre cuerdas, coplas y danzas en Icod de los Vinos. | DA

Cuando empezó a dar clases en los centros culturales, tampoco enseñaba folclore tradicional, “más bien era parranda porque la gente quería aprender a tocar y a divertirse”. De hecho, recuerda que los viernes, al terminar, todos se iban al bar Amarca, en la playa, a comerse el bocadillo y terminaban armando parrandas improvisadas. “Cuando nosotros llegábamos, a Miguel, el dueño, la cara le cambiaba, porque nos poníamos a tocar y a cantar allí y los extranjeros gozaban”, apunta.

La enseñanza del folclore se institucionalizó años después, en la época de Manolo Cabrera, aunque no puede precisar una fecha exacta. Ella era muy joven y estaba como ayudante, ni siquiera la habían contratado, pero ha sido una pieza clave en la evolución de la Escuela de Folclore de Icod de los Vinos, de la que es directora formalmente desde el año pasado y a la que lleva vinculada como responsable desde el año 2008.

Enseña música y baile a grupos de todas las edades, desde niños pequeños hasta personas mayores, que a su vez, interactúan entre ellos cuando realizan diferentes actividades. Los más pequeños tienen entre 3 y 6 años y se acercan a la parte de baile, porque la enseñanza de la música requiere más esfuerzo y se trata de evitar que “se cansen” y abandonen rápidamente y, en este sentido, la actividad de baile no les genera tanto esfuerzo.

Lourdes Toledo: una vida entre cuerdas, coplas y danzas en Icod de los Vinos. | DA
Lourdes Toledo: una vida entre cuerdas, coplas y danzas en Icod de los Vinos. | DA

Lo hace junto a Danny Martínez, con quien comparte desde 2009 un proyecto educativo que se ha extendido a las escuelas de folclore de El Tanque y de Garachico, ambas gestionadas por sus respectivos ayuntamientos.

Cuando habla de proyecto se refiere a la forma que tienen ambos de impartir las clases y las metodologías que utilizan. Seducir a los más pequeños con este tipo de música no es fácil porque saben que compiten contra el estímulo inmediato de TikTok, Instagram y YouTube.

El solo hecho que se acerquen a la escuela es un gran reto y por eso, para no “perderlos” utilizan una técnica infalible: “llevarlos a su terreno”. Antes de pasar a las isas, los niños aprenden técnica musical con melodías de la película Coco o series como Stranger Things para que aprendan la técnica y adquieran los conocimientos musicales. Una vez conseguido este objetivo, la transición a lo tradicional es más sencilla.

Lourdes cree que el gran problema de las escuelas de folclore en la actualidad es no adaptarse a las nuevas tecnologías para evitar quedarse atrás. “Algunas están desactualizadas y a los chicos los tienes que conquistar y reírte con ellos un poco para que se interesen”, sostiene.

En el caso del baile es más fácil porque empiezan jugando para aprender bien la lateralidad, es decir, dónde está la derecha, la izquierda, y los pasos básicos, también con melodías que a ellos les gusta. Y así, poco a poco, de manera lúdica, consiguen el ritmo de una isa.
Para ella, la familia es un pilar fundamental en este tipo de enseñanza ya que si los padres, madres y abuelos no ven entusiasmo o avance, el niño abandona. Por ello, integra a los familiares en las actividades, tratando de calmar esa “ansiedad” ya que muchas veces quieren “imponer” el folclore a sus hijos y nietos consiguiendo el efecto contrario.

Lourdes Toledo: una vida entre cuerdas, coplas y danzas en Icod de los Vinos. | DA
Lourdes Toledo: una vida entre cuerdas, coplas y danzas en Icod de los Vinos. | DA

Aunque disfruta enseñando a niños, las personas mayores le aportan una gratitud especial porque “tienen esa bondad y ese aprendizaje que te transmiten a través de sus historias y sus vivencias. Hay quienes han estado trabajando toda la vida y no han podido acercarse al folclore pese a que lo escucharon toda la vida y de repente, cuando tienen la posibilidad, no han dudado en hacerlo”, recalca.

Fue el caso de un señor de 81 años que recientemente se inscribió en la escuela de Garachico. Al sacar su guitarra, Lourdes vio que estaba toda pintada con rotuladores y tenía firmas y frases. Al principio se sorprendió porque le gusta cuidar los instrumentos y pensó que era una señal de dejadez, pero al acercarse comprobó que eran mensajes de apoyo de sus hijos y nietos para animarlo a hacer algo que siempre había deseado.

“Me emocioné muchísimo y me llevé una sorpresa muy bonita al empezar a leer todas aquellas frases. El señor me contó que toda la vida le había gustado aprender a tocar la guitarra pero siempre se había dedicado a cantar”, relata la directora.

La Escuela de Idod de los Vinos tiene actualmente 140 alumnos y la enseñanza está diferenciada en grupos de niños y de adultos y también por el nivel de conocimiento y por instrumentos.

En el caso de El Tanque rondan las 30 personas pero solo de música, y en Garachico, la Escuela de Etnografía y Folclore alcanzan las 40 personas entre música y baile.

Actualmente, Lourdes coordina a más de 200 alumnos entre los tres municipios, integrando a personas de todas las edades y nacionalidades porque el folclore también atrae a muchas personas extranjeras, tanto de Europa como de África y de América, ya que la música de este último continente, sobre todo de Cuba, Venezuela y Argentina, ha influenciado mucho en Canarias.

Toda una vida dedicada al folclore que ha sido homenajeada con el premio a la Trayectoria Especial 2026 en la Gala Tradición&Folklore, un proyecto que recoge el reconocimiento público y la puesta en valor de personas y colectivos que preservan y promueven la esencia cultural canaria.

Cuando se lo comunicaron, Lourdes Toledo fue consciente que la mayor parte de su vida había transcurrido entre cuerdas, coplas y danzas con una misión muy clara: que aprender folclore y mantener las tradiciones siga valiendo la pena.

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