Mientras media ciudad corría despavorida buscando techo, el gallo de La Laguna más famoso decidió dar una lección magistral de estrategia: banco público, perfil bajo y ni una pluma fuera del refugio.
Dicen que tiene poderosas espuelas y carácter indomable, pero, sin lugar a duda, su verdadera arma secreta es el sentido común. Mientras el resto improvisa, él ya había reservado su suite premium bajo un banco con vistas, por supuesto. No se esconde: simplemente supervisa.
El gallo más fotografiado de la villa sigue ejerciendo como auténtico jefe de la plaza del Adelantado, como demuestra la instantánea de Pilar, admiradora confesa del plumífero y fiel lectora de DIARIO DE AVISOS.






