Al futbolista tinerfeño del FC Barcelona Pedri González le “enorgullece encarnar el estilo de vida de Canarias”. Y lo cierto es que el teguestero encarna a la perfección esa forma de entender el mundo. “En las islas siempre verás gente que ama la vida y sonríe. Todo es diferente al resto de España que conocemos”, declaró para Tinta amarilla. Este vínculo inquebrantable con Pedri es, precisamente, la gasolina que alimenta su fútbol pausado y su madurez insultante en el Spotify Camp Nou.
Un entorno privilegiado entre Anaga y la Laurisilva
Ubicado en la Comarca Nordeste de la Isla de Tenerife, el municipio de Pedri es un enclave geográfico estratégico. Sus límites, marcados al Este por las estribaciones del Macizo de Anaga y al Sureste por la Montaña Bandera y la Mesa Mota, configuran un paisaje de protección natural. Al suroeste, una cadena montañosa lo separa de la Vega de La Laguna, con cimas imponentes como el Picacho del Roque (848 metros) y la Montaña de La Atalaya.
Es en este entorno, donde los barrios se envuelven con el aroma que baja de los montes de laurisilva, donde Pedri creció. La población se concentra principalmente en dos amplios valles: el de El Socorro y el de Tegueste. Aquí, la agricultura no es solo un oficio, sino un arte que engrandece la calidad de productos locales y de sus afamados vinos, base de la rica gastronomía que el jugador siempre echa de menos en la distancia.
La Tasca Fernando y el alma campesina
Para entender la sencillez del jugador, hay que visitar su Conjunto Histórico Artístico. Tegueste es un pueblo de carácter eminentemente campesino que guarda con celo edificios de interés patrimonial y tradiciones rurales que parecen detenidas en el tiempo. Entre esas calles se encuentra la Tasca Fernando, el epicentro de la familia de Pedri por el que pasaron miles de personas hasta que cerró sus puertas.
Fundada hace casi sesenta años por sus abuelos, Fernando y Candelaria, esta tasca fue el lugar donde Pedri aprendió los valores del trabajo. “La familia es lo más importante. Me han dado la vida y siempre han estado a mi lado”, afirma el jugador. En ese ambiente de comidas caseras y tertulias vecinales, el bar ocupó un papel especial: allí nació su pasión por el fútbol, rodeado de una comunidad acogedora dispuesta a compartir su herencia generación tras generación.
Un barcelonismo con aroma a tradición
Lo de Pedri y el Barça no fue una coincidencia; estaba escrito en su genealogía. En Pedri, el sentimiento culé es una tradición tan arraigada como la “Danza de las Flores” y su tajaraste. Su abuelo fue el fundador de la Peña Barcelonista de Tegueste.
“Cuando nací me pusieron la camiseta del Barça. Mi abuelo y mi padre eran culers a muerte”, recuerda. En su casa, desde los platos hasta las sartenes respiran barcelonismo, una pasión que convivía con las celebraciones locales como la Romería de San Marcos, La Librea o las fiestas patronales de los barrios.
El orgullo de un pueblo que respeta su pasado
A pesar de la fama mundial, Pedri sigue siendo un fiel reflejo de su gente: acogedora, orgullosa de su acervo cultural y consciente de la importancia de sus raíces.
Tegueste no es solo el lugar donde nació el crack; es el sitio donde aprendió que la sonrisa y la calma son las mejores herramientas para enfrentar la vida.







