El casco histórico de Arona volvió a ser testigo ayer de uno de sus actos más profundos y cargados de simbolismo. En un contexto marcado por la escasez de agua, el municipio celebró la tradicional Rogativa de la Lluvia al Santísimo Cristo de la Salud, una de las advocaciones más veneradas del sur de Tenerife. La jornada no solo fue una muestra de fe, sino un ejercicio de memoria colectiva que unió a distintas generaciones en torno a sus raíces agrícolas.
Un recorrido de fe y esperanza
La imagen del Cristo de la Salud partió de la parroquia de San Antonio Abad, iniciando un itinerario que recorrió los puntos más emblemáticos del casco. El momento de mayor recogimiento se vivió en la calle del Cementerio, donde tuvieron lugar el responso y las ofrendas.
Esta tradición, que supera el siglo de historia, nació de la necesidad de los antiguos agricultores de Arona, quienes acudían a su protector en épocas de extrema aridez para implorar agua para los cultivos. Hoy, esa práctica se consolida como un baluarte del patrimonio inmaterial de las Islas.
Cultura y música para el “Padre de Arona”
El acto religioso estuvo arropado por una destacada programación cultural. La Escuela Municipal de Música y Danza y la Escuela de Folclore de Arona pusieron la banda sonora a una procesión que combinó el silencio del rezo con la potencia de nuestra música:
- Folclore vivo: El Grupo de Folclore de Arona y formaciones de timple, guitarra y voz acompañaron las estaciones.
- Música de cámara: Un trío de metales y el grupo Pulso y Púa elevaron el tono solemne del recorrido.
- Poesía: Los recitales líricos en las paradas previstas añadieron una capa de sensibilidad artística a la devoción popular.
Identidad en el sur de Tenerife
El Santísimo Cristo de la Salud es mucho más que una imagen religiosa; es el eje vertebrador de la identidad local. Tras la celebración de la santa misa en la capilla junto al Camino Llano del Rey, la imagen regresó a su templo arropada por cientos de vecinos.
La rogativa de este año deja claro que, a pesar de los cambios sociales, el pueblo de Arona sigue mirando al cielo con la misma esperanza que sus antepasados, manteniendo vivo un legado que define al sur de Tenerife.





