Un programa pionero de telecirugía robótica desplegado por la Fundación Puigvert permite llevar a cabo operaciones quirúrgicas urológicas desde Barcelona a pacientes que están físicamente en el hospital San Roque de Las Palmas de Gran Canaria.
“La telecirugía en remoto democratiza la cirugía porque no todo el mundo vive en un lugar donde hay una sanidad con la última tecnología”, ha explicado a EFE el jefe de la Unidad de Urología Oncológica de la Fundació Puigvert de Barcelona, Alberto Breda.
A su juicio, la telecirugía “abre las puertas a que se descentralice el concepto de hospital de referencia, porque si ahora los médicos que hacen que un hospital sea de referencia pueden actuar a distancia también centros con menos oportunidades se podrán beneficiar de médicos altamente calificados”, ha señalado.
Desde hace años, la cirugía robótica se utiliza para intervenciones quirúrgicas urológicas porque aporta una gran precisión y reduce el tamaño de las incisiones, pero su aplicación en remoto no es tan habitual.
El nuevo programa vincula a dos hospitales a una distancia de más de 3.000 kilómetros mediante una infraestructura tecnológica desarrollada por Edge Medical, que conecta los robots quirúrgicos de Puigvert y San Roque mediante un cable que es específico para este servicio.
Después de un año y medio de pruebas para su puesta en marcha, este febrero se han completado diez intervenciones urológicas de distinta complejidad en pacientes de Canarias: cuatro adenomectomías por hiperplasia benigna de próstata, dos nefrectomías parciales, tres prostatectomías radicales y una resección de masa retroperitoneal.
Las operaciones las ha llevado a cabo Alberto Breda, desde Barcelona, con la asistencia in situ en Gran Canaria del doctor Pablo Juárez del Dago.
Breda ha destacado que, en esta primera experiencia, ha escogido un centro de Canarias con un doctor de confianza in situ.
“Si algo va mal, y no me refiero a que se muera el paciente sino a que pueda haber un fallo mecánico de un brazo, debe haber una máxima confianza en el cirujano in situ para que pueda asumir la intervención”, ha afirmado.
“El equipo local tiene que ser altamente calificado para asumir cualquier situación de emergencia, aunque hemos construido un proyecto con una seguridad alucinante y una precisión absoluta; aquí no hay nada improvisado”, ha afirmado Breda.
Entre otras prestaciones punteras, el sistema garantiza una latencia -lo que tarda en llegar la señal de Barcelona a Las Plamas- de entre 30 y 70 milisegundos.
Es un tiempo “imperceptible” para el cerebro (que no percibe por debajo de los 200 milisegundos), por lo que, a la hora de maniobrar el robot, “hacerlo en remoto para Canarias es como operar en un quirófano en Barcelona, ha dicho Breda, que es presidente de la Sección de Cirugía Robótica de la Sociedad Europea de Urología (ERUS) .







