Una turista británica ha fallecido en Tenerife tras sufrir un grave accidente en el mar cuando se bañaba en la zona de Costa Adeje. El suceso, recogido por el medio británico ‘The Sun’, apunta a que una fuerte ola la arrastró contra las rocas, provocándole heridas de extrema gravedad.
La víctima, identificada como Rose Buck, de 56 años, se encontraba de vacaciones junto a su familia. Según relató su hija, Chantelle Buck-Forrest, la mujer decidió acudir a la playa la mañana del 25 de febrero después de comprobar que la piscina del alojamiento estaba cerrada. Pese a ser “una buena nadadora”, fue sorprendida por una ola de gran tamaño que la golpeó contra las rocas.
Una ola inesperada tras un seísmo en la Isla
De acuerdo con el testimonio de la familia, ese mismo día se registró un terremoto de magnitud 4,1 en Tenerife, un fenómeno que, según su hija, podría haber provocado la aparición de una “ola gigante” en una zona donde el mar suele estar en calma.
El impacto dejó a la víctima inconsciente en el agua. Según las informaciones difundidas, permaneció sumergida durante unos cinco minutos antes de que otras personas en la playa alertaran a los servicios de emergencia.
Intentos de reanimación y traslado hospitalario
Varios bañistas intentaron reanimarla en la orilla hasta la llegada de los equipos de rescate. Posteriormente, fue trasladada de urgencia a un centro hospitalario, donde los médicos trabajaron durante días para estabilizar su estado.
Sin embargo, la situación clínica se complicó debido a la gran cantidad de agua en los pulmones y el estómago, así como a un cuadro de hipotermia severa.
Daño cerebral irreversible
A pesar de los esfuerzos médicos, la evolución fue desfavorable. Según explicó su hija, tras varios días lograron estabilizar sus órganos, pero la falta de oxígeno provocó un grave daño cerebral.
Los especialistas detectaron posteriormente una hemorragia en el tronco cerebral, lo que terminó de confirmar la irreversibilidad de su estado.
Finalmente, el 6 de marzo los médicos decidieron retirarle el soporte vital, y la mujer fallecía el 8 de marzo en el hospital.
El testimonio de la familia
La hija de la víctima, residente en Bradford (Reino Unido), ha relatado el impacto emocional de lo ocurrido. “Estoy absolutamente destrozada”, aseguró, describiendo los días posteriores al accidente como una experiencia “horrible”.
La familia ha destacado que la mujer, que trabajaba como cartera en su país, era muy querida en su entorno y se encontraba disfrutando de unas vacaciones cuando ocurrió la tragedia.





