Arima León (Santa Lucía de Tirajana, 1993) acaba de estrenar su ambiciosa ópera prima, Tal vez, en la sección Canarias Cinema del 25º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, tras un largo proceso de siete años. En ella se cuenta la relación de amor que existió entre la popular trapecista grancanaria Pinito del Oro y la escritora grancanaria Natalia Sosa Ayala, que conocemos gracias a las cartas de esta última. El interés del público se ha manifestado en que los tres pases del filme en el festival han agotado las entradas. Se estrenará el 10 de julio en salas comerciales.
-La clave de la película son las cartas que Natalia Sosa Ayala le escribió a Pinito del Oro durante 10 años.
“Las cartas de Natalia Sosa Ayala están publicadas en su obra Desde mi desván y otros artículos. Neurosis. Cartas. Sin embargo, las cartas de Pinito del Oro no han aparecido. En su momento hablé con la hija de Pinito, que las buscó, pero no las encontró. Para construir las respuestas de Pinito me basé en contestaciones que la propia Natalia hacía a las cartas de Pinito. Son cartas muy íntimas. No queríamos caer en el estereotipo de femme fatale, no quería mostrar a Pinito del Oro como una mujer fría, como mucha gente me la describía. Lo cual me chocaba con la Pinito que describía Natalia”.
-¿Por qué se escogió a Adriana Ugarte (madrileña) para encarnar a la grancanaria Pinito del Oro?
“La productora quería que parte del elenco tuviera una proyección nacional o internacional. Desde que la productora Inefable Productions tomó las riendas de la película creció mucho en cuanto a diseño de producción. Jorge Cerqueda, el director de casting, me dijo que si quería a una actriz trabajadora y que se iba a esforzar al máximo, Adriana Ugarte era la adecuada. Presentó un trabajo muy cuidado con mucho respeto a la cultura canaria. A la vista está que ha hecho una Pinito del Oro muy completa”.
-¿Y en el caso de Tania Santana para meterse en la piel de Natalia Sosa Ayala?
“Estudiamos juntas. Ha sido una compañera de vida desde que éramos unas niñas. Ella fue en la primera que pensé para el personaje de Natalia porque es una especie de potro asalvajado, lo cual Natalia reflejaba en su literatura. Pepe Dámaso, que conoció a Natalia, de hecho ilustró su primera novela Estefanía, vio una foto de Tania y dijo: ‘Es ella, tiene la misma luz que Natalia”.
-Natalia Sosa Ayala fue de gira con Pinito del Oro para escribir la biografía de la trapecista. ¿Se llegó a publicar?
“Escribieron juntas la biografía, pero nunca consiguieron que se publicara. Años después se ha publicado alguna biografía de Pinito del Oro, pero no es la que había trabajado con Natalia. Lo que escribió Natalia se transformó en unos artículos que se publicaron en una revista de tirada nacional”.
-El filme refleja Las Palmas de Gran Canaria de 1968 a 1972 y de mediados de los 90. No es precisamente una ciudad de postal.
“Creo que toda mi generación está cansada de ver representada una Canarias turística que no refleja lo que es la sociedad canaria ni nuestra identidad. La película refleja una Canarias que se acerque a la Canarias de nuestras abuelas”.
-¿Cómo ve la sociedad canaria?
“Tengo un poco de contradicción a la hora de hablar de la identidad canaria. Es un tema muy complejo. Yo vengo del sureste de Gran Canaria, un lugar donde había mucha miseria. Provengo de una familia que se ha dedicado toda la vida a la aparcería. Represento la primera generación de mi familia que no se dedica al tomate. El monocultivo del tomate, y luego el monocultivo del turismo ha abusado de los trabajadores canarios. Ha habido un déficit de acceso a la cultura. Aunque en la película se representa la Canarias de Natalia, que era la de la burguesía. En Gran Canaria se suele centrar la realidad social en la capital. No pretendo abanderar la identidad canaria a través de esta película, ya que la identidad canaria es muy diversa”.
-¿Cómo han recibido las familias de Pinito del Oro y Natalia Sosa Ayala la película?
“La familia de Pinito del Oro no ha querido formar parte del proyecto. Por parte de la familia de Natalia pude entrevistar a su hermana, que falleció en noviembre, y a su sobrina Maveve Padilla, que asistió al estreno y mostró en público su entusiasmo por el resultado de cómo Tania Santana ha encarnado a su tía”.
“Pepe Dámaso, que conoció a Natalia Sosa Ayala, vio una foto de Tania Santana y dijo: ‘Es ella, tiene la misma luz que Natalia”
-En la película es muy importante la fantasía del mundo del circo.
“Intenté trabajar la esencia del recuerdo a través del circo porque fue una etapa en la que Natalia se quedó anclada. Natalia idealizó el recuerdo del circo a lo largo de toda su vida. Ese recuerdo para ella era un refugio”.
-Incluye varias escenas de sexo entre mujeres en la película. ¿Cree que la historia del cine ha sabido reflejar las escenas de sexo entre mujeres?
“No quiero ser categórica porque yo que he escrito una tesis sobre representación sáfica no he podido visionar el total de películas que se han rodado sobre este tema. En la muestra que yo he podido visionar creo que hay poca variedad de cómo se entienden las relaciones entre mujeres en el cine. La primera película sáfica de la historia del cine es Muchachas de uniforme, de los años 30, en la que podemos ver un beso explícito entre mujeres. La representación suele ser limitada. Es un reflejo de la falta de acceso que hemos tenido las mujeres a la dirección de cine. En los últimos años el acceso a la dirección de cine está siendo un poco más equitativo. Las mujeres tenemos que adquirir un compromiso en la deconstrucción de nuestro propio imaginario”.





