Carlos Casas (Barcelona, 1974) acaba de exhibir Krakatoa en la sección Canarias Cinema del 25º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. Krakatoa pretende transmitir al espectador la experiencia de una erupción volcánica a través de una amalgama de sonidos, creados por el oscarizado Nicolas Becker, y de imágenes fotosensibles. A finales de este año se podrá ver en TEA Tenerife Espacio de las Artes.
-¿’Krakatoa’ es una experiencia sensorial?
“La idea de la película es reflejar el terremoto que se produjo en Indonesia, en 1883, que está considerado el sonido más fuerte jamás registrado. Quiero transmitir al espectador la experiencia de una erupción volcánica, al unísono de sacudir conciencias ante esta no aceptación de la actual crisis ecológica. Krakatoa es un grito para que el espectador vuelva a las salas de cine”.
“Hay que explorar nuevas formas de exhibición y superar los límites de las salas cinematográficas”
-Se advierte de que puede afectar a personas fotosensibles.
“No está recomendada para espectadores fotosensibles. La película explora la terapia de la luz. Se está empleando el parpadeo de luz para resintonizarse consigo mismo. La película propone un viaje interior”.
-La película no tiene diálogos, con lo cual el sonido funciona como hilo conductor.
“Me interesa que el verdadero diálogo lo generen los sonidos. Hay una voluntad de emplear el sonido como transmisión de conocimientos”.
-El sonido es de Nicolas Becker, oscarizado por ‘The Sound of Metal’.
“Nicolas Becker suele colaborar con otros creadores. Tuve la suerte de trabajar con él en la Bienal de Shanghái. Al margen de los proyectos de Hollywood, suele trabajar en proyectos pequeños como el mío [el documental cuenta con un presupuesto de 400.000 euros], en los que se deja llevar. Hemos explorado todas las posibilidades que nos permitía el sonido”.
-¿Las imágenes de erupciones volcánicas son reales?
“Las imágenes de la lava se rodaron en Islandia durante las últimas erupciones que se han producido en los últimos dos años”.
-Esta película pasó por el Mecas del Festival de Cine de Las Palmas.
“Aquí establecimos el foco de producción y conseguimos financiación de los fondos del cine experimental del ICAA y del Cabildo de Tenerife”.
-¿A qué público cree que está dirigida la película?
“Acaba de ganar el premio del público en el festival Punto de Vista, de Pamplona, lo cual me ha dado mucha alegría. Hay un tipo de público curioso que quiere tener nuevas experiencias en salas de cine. Al margen de los festivales de cine, queremos organizar pases especiales en el norte de Europa, donde hay un circuito que valora este tipo de cine. A finales de año, está previsto que se exhiba en salas españolas, entre las que se encuentra TEA Tenerife Espacio de las Artes”.
-Al margen de la película existe una instalación.
“Sí, en el estreno mundial en el festival de cine de Róterdam la exhibimos en la sección de cine expandido, en la que existía un sistema de vibración en la que conseguimos expandir la sensorialidad de la película. En unos días presentaremos en el festival PlayDoc de Galicia una proyección en la que Nicolas Becker intervendrá con un foley [recreación de sonidos]. Hay que explorar nuevas formas de exhibición y superar los límites de las salas cinematográficas”.





