El 16 de octubre de 1964, la imagen de la Virgen de Candelaria salió de su basílica por primera vez en la historia para recorrer a pie todos los pueblos de Tenerife. Aquella campaña tenía el objetivo de recaudar fondos para el nuevo Seminario Diocesano de La Laguna. Lo que se desencadenó superó cualquier previsión. Fueron tres meses y medio de viaje, más de siete millones de pesetas recaudadas y escenas de fervor multitudinario en cada municipio. El Sur vivió la visita entre el 16 de octubre y el 4 de noviembre. Fue un largo camino de más de 200 kilómetros, doce ayuntamientos, trece días, una veintena de parroquias y un acontecimiento que sigue siendo irrepetible.
La peregrinación, su paso por cada municipio y los preparativos que la precedieron fueron documentados por Octavio Rodríguez Delgado, cronista oficial de Granadilla de Abona y autor de una extensa obra hemerográfica sobre la historia de la comarca sureña.
En Güímar se construyó la carroza que trasladaría a la Patrona, en los talleres de mecánica y chapa de Tejera y en la carpintería de Pánfilo y Tino, siguiendo un diseño de Manuel García Campos.
La imagen se montó sobre una camioneta Commer de seis ruedas cedida por Hernández Hermanos, S.L. El vehículo medía cinco metros de largo por dos y medio de ancho, con la imagen elevada a más de dos metros sobre la plataforma.
El dispositivo eclesiástico fue meticuloso. El vicario general envió a cada arciprestazgo las instrucciones: se requería para la ocasión la constitución de equipos de sacerdotes para atender confesiones in situ durante toda la noche, facultad para absolver pecados reservados a la diócesis, redacción manuscrita de las actas de entrega en cada término municipal…
El capellán que acompañaría a la imagen en casi todo el recorrido sureño fue el dominico malagueño fray Juan Fernández Baca, el célebre Padre Juan de Candelaria. El colector de las limosnas fue el párroco de Arafo, Vicente Jorge Dorta.
Como el que parte y reparte se lleva la mejor parte, Arafo fue el primer municipio en recibir a la Patrona, la misma noche del 16 de octubre. En el lugar, conocido como El Pino, la esperaban el obispo, las dos bandas de la localidad, Nivaria y La Candelaria, y una multitud que había llegado también desde distintos puntos de la Isla. Cerró el acto de bienvenida una intervención del obispo Franco Cascón, que alabó “la valentía del vecindario por aguardar tres horas a pie firme”. Durante las veinticuatro horas siguientes, el templo de San Juan Degollado no se vació en ningún momento, incluso se celebró ante la imagen la boda de Zacarías García Rodríguez y Alejandrina González Carballo.
El olvido del obispo
La parroquia recaudó 40.442 pesetas, la segunda cifra más alta de todo el arciprestazgo.
El 17 por la tarde, en la zona de El Fielato, los alcaldes de Arafo y Güímar, Jerónimo Monje Marrero y Pedro Guerra Cabrera, firmaron el acta de entrega ante los respectivos párrocos. La imagen visitó sucesivamente Ntra. Sra. de Fátima, San Pedro Apóstol, Santo Domingo de Guzmán y San José de El Escobonal, en una jornada de gran actividad y fervor.
La recaudación de las tres parroquias del casco alcanzó las 90.230 pesetas, la cifra máxima de todo el arciprestazgo. El Escobonal, sin embargo, aportó solo 7.550, la más baja del mismo. Días después, el obispo escribió al arcipreste Prudencio Redondo Camarero una carta de agradecimiento en la que olvidó mencionar a la parroquia escobonalera.
La Virgen llegó a Fasnia el 20 de octubre. La describe así la revista Radar Isleño: “Nadie en esta tarde trabajó en Fasnia. Todo el pueblo quiere estar presente”. Para entonces, no se había concebido aún la coartada del teletrabajo.
La imagen permaneció en la parroquia de San Joaquín hasta la tarde siguiente, cuando partió hacia Arico el Nuevo. La recaudación fasniera fue de 23.337 pesetas.
Arico fue el único municipio sureño donde la imagen pernoctó en tres parroquias distintas. El 22 pasó a San Juan Bautista de la Villa, escoltada por la Hermandad del Santísimo y niños vestidos de guanches. Allí el Ayuntamiento entregó al obispo un pergamino y 23.277 pesetas recaudadas, 5.000 de ellas provenían de los fondos municipales.
El 23 llegó a San Bartolomé de Río de Arico. Las tres parroquias ariqueras sumaron 80.381 pesetas.

Al día siguiente, la comitiva entró en Granadilla de Abona pasando por Chimiche, donde la centenaria danza de arcos se incorporó al cortejo. Tras breves paradas en Los Blanquitos y El Desierto, la carroza atravesó la villa sin detenerse y subió a Vilaflor de Chasna.
La única parroquia del municipio, San Pedro Apóstol, recaudó 22.688 pesetas, la cifra más baja del arciprestazgo de Granadilla; el párroco Jesús Rodríguez Lorenzo explicó la modestia “por tratarse del municipio menos poblado de la comarca”.
En su bajada, la Virgen entró por fin en Granadilla casco el 25 de octubre. Sus calles, según las crónicas de la época, “lucían colgaduras sacadas de viejos roperos”. La parroquia recaudó 120.989 pesetas.
El 26 la imagen pasó por Charco del Pino y de allí partió a San Miguel de Abona. El municipio aportó 80.000 pesetas.
Arona, del 28 al 30 de octubre, fue la siguiente etapa. La imagen pernoctó en Valle de San Lorenzo, Arona casco y Los Cristianos. La comitiva entró escoltada por una columna de motoristas que acabó formando, según la prensa del momento, “la caravana de coches más larga registrada hasta entonces”.
Las tres parroquias aronenses sumaron 180.209 pesetas: 41.931 en Valle de San Lorenzo, 71.698 en el casco y 66.579 en Los Cristianos.
Adeje la recibió el 31 de octubre. El municipio contaba entonces con una sola parroquia, Santa Úrsula, pero tenía una particularidad en su interior: una copia fidedigna de la imagen de la Virgen de Candelaria perdida en el aluvión de 1826. El encuentro de ambas efigies, la Morenita y su réplica local, fue uno de los momentos más señalados de todo el recorrido. La recaudación adejera alcanzó las 135.000 pesetas, la segunda más alta del Sur.
El tramo por Guía de Isora fue el más largo y el más fructífero en términos económicos. Entre el 1 y el 3 de noviembre, la Virgen recorrió Playa de San Juan, Guía casco, Chío y Alcalá. En Playa de San Juan, que aún no tenía iglesia, la plaza hizo de templo. Allí, pasada la medianoche, se produjo una escena inédita: la imagen peregrina se encontró con la Virgen de la Luz, patrona local, que había salido a recibirla.
La erupción del Chinyero
El director del colegio evocó durante el acto una fecha marcada en el calendario isorano: El noviembre de 1909, cuando la erupción del Chinyero amenazó al pueblo y los vecinos llevaron en procesión a su patrona hasta el frente de lava.
Las parroquias isoranas recaudaron 241.434 pesetas —170.758 en Guía y 70.675 en Chío—, la cifra máxima de los doce municipios.
Santiago del Teide cerró el periplo sureño. La imagen llegó al casco el 3 de noviembre a las diez de la noche, tras pasar por Arguayo, y fue recibida frente al antiguo Calvario de la Media Luna.
Al día siguiente se trasladó brevemente a Tamaimo y por la tarde partió hacia El Tanque, dejando atrás el Sur. Las dos parroquias santiagueras recaudaron 36.555 pesetas.






