semana santa 2026

El Jueves Santo reafirma a La Laguna como capital religiosa

Miles de fieles asistieron este jueves en los templos y en las calles de Aguere a los solemnes cultos de la Pasión cristiana
El Jueves Santo reafirma a La Laguna como capital religiosa
El Jueves Santo llenó de fieles y de solemnidad La Laguna, donde procesionaron la Santa Cena y el Señor de la Humildad y Paciencia. Sergio Méndez

San Cristóbal de La Laguna, al igual que todos los pueblos y ciudades del Archipiélago, vive estos días los actos y cultos más solemnes de la Semana Santa 2026, que concitan en Aguere a miles de fieles venidos de toda la Isla. Porque en esta semana señalada que rememora la muerte y pasión de Jesucristo, principal celebración anual de la Iglesia católica y de los cristianos, La Laguna se reafirma como la capital religiosa de Tenerife, remarcada como sede de la Catedral y del Obispado.

Precisamente, la de este año es la primera Semana Santa cuyos actos públicos preside el nuevo obispo de la Diócesis Nivariense, Eloy Santiago, quien en la misa crismal del martes pasado, celebrada en la Catedral, quiso trasladar a los fieles católicos el mensaje de que “Cristo te sigue llamando. No se ha arrepentido porque Él es fiel y su llamada es irrevocable”.

Monseñor Santiago preside también el Santo Triduo Pascual, que comenzó este Jueves Santo, a las 17.30 horas, conmemorando la Santa Cena y el mayor gesto de servicio del Señor, el lavatorio de los pies, con el que Jesús enseña que la verdadera grandeza está en servir humildemente a los demás.

Este jueves procesionaron por las calles de Aguere la Santa Cena y el Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia.

El Viernes Santo se celebra la Pasión y Muerte de Jesús con un profundo sentido teológico centrado en el misterio de la cruz como lugar de la salvación, donde Cristo no es simplemente víctima de una injusticia humana, sino que libremente se entrega por amor a la humanidad, asumiendo el pecado y el sufrimiento del mundo para redimirlos desde dentro. Por eso, el Viernes Santo no es solo duelo para los cristianos, sino también esperanza contenida en Dos.

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