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Nito, agricultor, sobre cómo guardar los tomates: “Estás tirando el dinero, van en el frutero”

Nito, el conocido agricultor tinerfeño, se vuelve viral al explicar por qué meter este producto en la nevera es el mayor error que puedes cometer en tu cocina
Nito, agricultor canario, sobre cómo guardar los tomates: "Estás tirando el dinero, van en el frutero"

En el sector primario de las islas Canarias, el producto local se cuida con celo y orgullo. Sin embargo, ese esfuerzo que nace en los surcos de las fincas tinerfeñas muchas veces se echa a perder al cruzar el umbral de nuestras cocinas. Nito, el viral agricultor tinerfeño, ha alzado la voz para denunciar una práctica que, según sus palabras, está provocando que miles de consumidores desperdicien su inversión: el hábito de guardar los tomates en la nevera.

Estás tirando el dinero“, sentencia Nito con la contundencia de quien conoce el ciclo de la tierra. Para este trabajador del campo, ver un tomate de calidad sometido a las bajas temperaturas de un electrodoméstico es casi una ofensa personal. Su mensaje es claro: si sigues enfriando esta hortaliza (que botánicamente es una fruta), estás matando su esencia.

Por qué guardar los tomates fuera de la nevera mejora su sabor

El argumento de Nito no es solo una cuestión de tradición, sino de “fundamento”. Según explica el agricultor, el tomate es un organismo vivo que reacciona de forma drástica al frío intenso. “Los tomates se guardan en el frutero, que para eso son una fruta”, recalca. Al introducirlos en la nevera, el proceso de maduración se detiene de golpe, pero no solo eso: la estructura celular del fruto se daña.

El frío degrada las sustancias volátiles que son las responsables del aroma. Si alguna vez te has preguntado por qué los tomates del supermercado no huelen a nada, la respuesta podría estar en la cadena de frío. Al guardar los tomates a temperaturas inferiores a los 12°C, las enzimas que generan esos compuestos aromáticos dejan de funcionar. El resultado es un producto insípido, de textura harinosa y que ha perdido toda la potencia que el agricultor se esforzó en cultivar.

El sacrificio de la finca: “Para que veas cómo sufre uno”

La advertencia de Nito va más allá de un simple consejo culinario; es una reivindicación del trabajo en el campo canario. “Como te vuelva a ver guardando los tomates en la nevera, voy a donde estás y te llevo a la finca“, bromea (o no tanto) el agricultor. Su objetivo es que el consumidor entienda el sacrificio que supone sacar adelante una cosecha “con fundamento”.

El sol de Tenerife, la calidad del agua y el cuidado del suelo se traducen en un sabor único que desaparece en cuestión de horas dentro de un cajón refrigerado. Nito insiste en que, al guardar los tomates de forma incorrecta, el cliente no solo pierde calidad gastronómica, sino que está devaluando el dinero que pagó por un producto premium.

El truco definitivo para conservar el tomate en Canarias

¿Cómo debemos actuar entonces al llegar de la compra o del mercadillo? El agricultor tinerfeño es tajante: el frutero es el lugar sagrado. Para conservar el máximo sabor y olor, los expertos recomiendan seguir estos pasos:

  • Temperatura ambiente: Mantén los tomates en un lugar fresco y seco, lejos de la luz directa del sol, pero nunca en frío extremo.
  • Posición estratégica: Colócalos con el tallo (la corona) hacia abajo si están muy maduros, para evitar que el peso dañe la base.
  • Separación: No los amontones excesivamente; el tomate necesita “respirar” para completar su ciclo de maduración de forma natural.

¿Cuándo es aceptable usar la nevera?

Aunque Nito es radical en su postura para proteger el sabor del tomate, existe una excepción lógica: cuando el tomate ya está excesivamente maduro y no se va a consumir de inmediato. En ese caso extremo, la nevera puede evitar que se pudra, pero el daño al sabor ya será irreversible. “Si lo metes al frío, ya sabes que vas a comer algo que no sabe a nada”, advierte el agricultor.

En definitiva, la próxima vez que llegues a casa con una bolsa de tomates canarios, recuerda las palabras de este hombre de campo. Guardar los tomates correctamente es el último eslabón de una cadena de esfuerzo que empieza en la semilla. No permitas que el frío apague el sabor de nuestra tierra y, sobre todo, no tires tu dinero por un descuido en la conservación.

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