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Nito, agricultor, sobre las papas con grelos: “No las tires sin saber esto”

Hoy se percibe como una señal de alarma que termina con el producto en el cubo de la basura

En los últimos años, el miedo a la toxicidad alimentaria ha puesto en el punto de mira a un elemento cotidiano en las despensas de Canarias: las papas con grelos. Lo que antaño era una situación normal en cualquier “cuarto papas”, hoy se percibe como una señal de alarma que termina con el producto en el cubo de la basura.

Sin embargo, Nito, el joven agricultor, ha decidido alzar la voz contra lo que considera una “moda” innecesaria y un desperdicio de comida sin fundamento.

La verdad sobre las papas con grelos

“Toda la vida se han comido papas con grelos“, sentencia Nito con la seguridad de quien ha trabajado la tierra desde que tiene uso de razón. Para el agricultor, la obsesión actual por la estética del producto y la seguridad extrema choca frontalmente con la realidad histórica de las islas. Antes de la llegada masiva de las cámaras frigoríficas y los sistemas de conservación industrial, las papas se almacenaban en lugares oscuros y frescos, pero el paso del tiempo era inevitable.

Según relata Nito, en aquellos cuartos de aperos y despensas, a las papas les salían “grelos de medio metro”. Lejos de ser un motivo de pánico, era simplemente un proceso natural. “Ahora parece que está de moda tirar las papas con grelos, que si son tóxicas, que si no sé qué… ¡Muchacho! Eso coges la papa, le quitas el grelito y te la comes”, explica con naturalidad.

¿Qué dice la ciencia sobre los brotes en los tubérculos?

Para entender el debate, es necesario desgranar qué es exactamente un grelo. El brote o germen de la papa indica que el tubérculo está intentando generar una nueva planta. Durante este proceso, aumenta la concentración de solanina, un glicoalcaloide que la planta utiliza como defensa natural. Si bien es cierto que en altas concentraciones puede ser perjudicial, el sentido común y la técnica correcta minimizan cualquier riesgo.

Nito es claro al respecto: el grelo no se come, pero la papa sigue siendo perfectamente válida. La clave reside en la limpieza profunda. Al retirar el brote y una pequeña parte de la base donde estaba insertado, se elimina la mayor parte de la solanina acumulada. Además, la cocción (especialmente al hervir o freír a altas temperaturas) ayuda a reducir estos compuestos químicos, haciendo que las papas con grelos sean aptas para el consumo diario.

El desperdicio alimentario

El testimonio de Nito no es solo un consejo de cocina, es una crítica social. En un contexto donde la inflación afecta al precio de los alimentos básicos en Canarias, tirar kilos de producto por la presencia de pequeños brotes parece un lujo que muchos no deberían permitirse. El agricultor invita a la reflexión: “¿Tú eres team grelo o team no grelo?”.

Su recomendación para aquellos que aún tengan dudas es sencilla. Si la papa está excesivamente blanda, arrugada o presenta un color verdoso intenso bajo la piel (signo de alta solanina), entonces sí debe descartarse. Pero si la pieza mantiene su firmeza, basta con eliminar el brote con la mano o con un cuchillo.

Cómo aprovechar las papas greladas que no quieras cocinar

Para aquellos que, a pesar de los consejos de Nito, prefieran no consumir las papas con grelos, el agricultor propone una alternativa sostenible y productiva: “Las papas greladas van para la tierra, si tienes una maceta se la pones”.

En definitiva, la voz de Nito nos recuerda que la desconexión entre el consumidor moderno y el origen de los alimentos genera miedos infundados. Las papas con grelos han alimentado a generaciones enteras en el archipiélago sin consecuencias negativas, siempre y cuando se aplique la técnica de limpieza adecuada que la tradición nos ha legado.

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