Como cada Martes Santo, las calles de El Toscal se llenaron ayer de fieles y visitantes para acompañar a una imagen considerada por muchos como protectora de la ciudad. El Señor de las Tribulaciones o Señor de Santa Cruz rememora un episodio histórico que se remonta a 1893, cuando, según la tradición, la salida de la imagen coincidió con el cese de una epidemia de cólera que afectaba a la población.
Por este motivo, anoche el Señor de las Tribulaciones volvió a procesionar por las principales calles de la capital bajo una inmensa lluvia de pétalos, de fe y de emotividad, bajo el aplauso de cientos de feligreses que acompañaron y vitorearon a una de las imágenes religiosas más veneradas.
La comitiva partió pasadas las 20.15 horas desde la parroquia de San Francisco de Asís, para continuar por las calles de El Toscal, aunque con un cambio de recorrido debido a las obras que se ejecutan en la calle La Rosa. El paso subió desde Villalba Hervás para seguir por Valentín Sanz, por delante de la plaza de El Príncipe, continuar por Suárez Guerra, Puerto Escondido, calle San Clemente, Santiago, San Francisco Javier, San Miguel, Señor de Tribulaciones, La Rosa, donde, a la altura del Hogar Escuela, una coral cantó a la imagen, y regresar por La Rosa hasta el templo.
Con motivo de este encuentro del Señor de Santa Cruz con sus fieles, el distrito Centro-Ifara repartió durante la mañana de ayer entre los comercios de la zona un millar de rosas, con el objetivo de que los vecinas usaran sus pétalos para conformar la lluvia floral que caía desde los balcones al paso de la imagen.
El Toscal se sumergió ayer en uno de los días más especiales de la Semana Santa de la capital, no solo por su solemne y colorida procesión sino por la confección de las alfombras que adornaron la calle que lleva su nombre y sobre las que desfiló.





