Pedro Quevedo atraviesa su momento más dulce con el lanzamiento de su tercer álbum, ‘El Baifo‘, un trabajo que es, ante todo, una carta de amor a sus raíces. Sin embargo, el artista grancanario no olvida quiénes picaron piedra antes que él. En una reciente y sincera entrevista para @grimey_grmy, el intérprete de ‘Hijo de Volcán’ ha dejado una declaración que ya es viral: su éxito actual tiene una deuda directa con Maikel Delacalle.
“Si Maikel no hubiera aparecido, no existiría“, ha afirmado con rotundidad. Quevedo recordó el impacto que le supuso ver al artista tinerfeño en sus inicios: “El día que fui a una fiesta en Santa Catalina y vi a Maikel, que era un pibe… yo veía sus vídeos en los barrios de Tenerife y decía: ‘bro, es posible’”.
‘El Baifo’
Este reconocimiento llega en plena promoción de ‘El Baifo’, un disco donde Quevedo juega con el término guanche para autodefinirse como la “cría” del G.O.A.T (Greatest Of All Time). El álbum, compuesto por 14 cortes, es un viaje sonoro que cruza desde Las Palmas hasta Gáldar, integrando el timple de Hirahi Afonso y las voces de Los Gofiones con ritmos de afrobeat y salsa.
A pesar de las inevitables comparaciones con el último trabajo de Bad Bunny, ‘Debí tirar más fotos’, Quevedo se mantiene imperturbable. “Todo lo que hace él me inspira, no me raya ni un pelo”, respondía la semana pasada.
De hecho, el artista defiende que la inspiración mutua es la base de la industria: “Parece que ahora todo el mundo quiere que los artistas sean súper genios, cuando los artistas se han inspirado de otros toda la vida”.
Un éxito que “no es folclore, es barrio”
Quevedo ha sido claro al definir su nueva obra: “El álbum no es folclore, no es un álbum de folía. Pero representa bien a los pibes jóvenes de nuestra edad, nuestra mentalidad, cómo crecemos y cómo vivimos”. Para él, la explosión actual de la música urbana en las Islas es algo “hereditario”, fruto del trabajo de nombres como Cruz Cafuné, Ptazeta o el propio Maikel Delacalle.
Instalado de nuevo en Gran Canaria tras meses de grabaciones en Puerto Rico o Ibiza, Quevedo asegura que en la isla la música pasa a un plano secundario: “Aquí estoy más relajado y me contagio menos de la industria. Hay cosas más importantes y desde aquí lo veo mucho más claro”.







