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El peligro invisible en las calles de Canarias: cómo el aire contaminado e infarto se dan la mano

Investigadores de la ULL y el HUC confirman que la exposición a partículas nocivas eleva un 7% la mortalidad tras un ataque cardiaco
El peligro invisible en las calles de Canarias: cómo el aire contaminado e infarto se dan la mano
Alberto Domínguez, cardiólogo e investigador del HUC y la ULL.

La ciencia médica ha dado un paso definitivo para señalar a un culpable que, hasta ahora, muchos ciudadanos consideraban secundario. La relación entre el aire contaminado e infarto de miocardio ha pasado de ser una sospecha a convertirse en una certeza epidemiológica de primer orden. Según una reciente editorial publicada en la Revista Española de Cardiología, la exposición a una atmósfera cargada de partículas nocivas se sitúa ya al mismo nivel de peligrosidad que factores históricos como el tabaquismo, la obesidad o la hipertensión arterial.

Este trabajo, liderado por el profesor Alberto Domínguez, investigador de la Universidad de La Laguna (ULL) y del Hospital Universitario de Canarias (HUC), junto a Néstor Báez y Daniel Hernández, pone el foco en cómo la polución ambiental actúa como un detonante crítico para los eventos cardiacos graves.

El impacto real del aire contaminado e infarto en pacientes críticos

Uno de los datos más alarmantes que arroja esta investigación es la ventana temporal de riesgo. No es necesaria una exposición de décadas para sufrir las consecuencias. El estudio revela que niveles elevados de partículas PM2,5 durante apenas los tres días previos a un ingreso hospitalario aumentan en un 7% las muertes intrahospitalarias tras un infarto.

Esto significa que la calidad del aire que respiramos en las 72 horas anteriores a sufrir una crisis cardiaca es determinante para las probabilidades de supervivencia. Las partículas PM2,5, debido a su tamaño microscópico, tienen la capacidad de penetrar profundamente en el sistema respiratorio, alcanzar los alvéolos y pasar directamente al torrente sanguíneo, provocando una respuesta inflamatoria sistémica que compromete la estabilidad del corazón.

Calima, incendios y combustibles fósiles: Los enemigos de Canarias

En el archipiélago, el problema del aire contaminado e infarto presenta matices específicos. Si bien en las zonas urbanas la quema de combustibles fósiles y los procesos industriales son los principales emisores de óxidos de nitrógeno (NOx) y dióxido de azufre (SO2), Canarias se enfrenta a fenómenos naturales que agravan la situación de forma recurrente.

Las tormentas de polvo en suspensión (calima), los incendios forestales y las olas de calor extremo actúan como multiplicadores de la contaminación. Estos eventos elevan de forma drástica la presencia de partículas PM10 y ozono troposférico (O3). Para un paciente con patologías previas, estos episodios no son solo una molestia respiratoria, sino una amenaza directa contra su integridad cardiovascular.

Los contaminantes más peligrosos para tu corazón

El equipo de investigación subraya que no todos los contaminantes actúan igual, aunque todos son perjudiciales. Entre los elementos que más preocupan a los cardiólogos se encuentran:

  • Partículas PM2,5: El riesgo más alto por su capacidad de penetración celular.
  • Monóxido de Carbono (CO): Reduce la capacidad del transporte de oxígeno en sangre.
  • Óxidos de Nitrógeno: Provenientes del tráfico rodado, causan inflamación vascular.
  • Ozono Troposférico: Un gas altamente irritante que se dispara durante las olas de calor.

Un cambio de paradigma en la prevención sanitaria

Este hallazgo obliga a replantear las estrategias de prevención en Canarias. Hasta hace pocos años, las recomendaciones para evitar un infarto se centraban casi exclusivamente en el estilo de vida: dieta, ejercicio y abandono de hábitos tóxicos. Sin embargo, la evidencia sobre el aire contaminado e infarto introduce un factor ambiental que el ciudadano no siempre puede controlar de forma individual.

La editorial de la Revista Española de Cardiología sugiere que los sistemas de salud deben empezar a considerar los picos de contaminación como alertas sanitarias cardiacas. La exposición a aire contaminado ya no es solo una cuestión de ecología o medio ambiente; es una emergencia médica que requiere políticas públicas agresivas para reducir las emisiones y proteger a la población más vulnerable, especialmente en entornos urbanos densamente poblados.

Conclusión para el lector

La salud de tu corazón depende, literalmente, del aire que entra en tus pulmones. Ante episodios de calima intensa o alta polución en las ciudades, las autoridades recomiendan reducir el esfuerzo físico intenso y, en personas con antecedentes cardiacos, extremar las precauciones. El vínculo entre el aire contaminado e infarto es una realidad que la medicina canaria está ayudando a descifrar para salvar vidas en el futuro.

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