Por una vez en la vida, el destino quiso que el resultado y el propio fútbol quedaran relegados a un segundo plano en el sagrado césped del Heliodoro. En sus entrañas, donde laten los sueños y las batallas invisibles, los blanquiazules recibieron la noticia más esperada y deseada: el triunfo del Osasuna Promesas. Un veredicto inapelable, casi divino, que sellaba su regreso a Segunda División.
Pero el equipo no estaba dispuesto a que la gloria llegara en silencio. No en su casa. No ante su gente. Para honrar la gesta y elevarla a la eternidad, el CD Tenerife escribió su propio capítulo heroico con una victoria imponente frente al Barakaldo. Fue entonces cuando emergieron los nombres destinados a quedar grabados en la memoria colectiva. Enric Gallego y Maikel Mesa desataron la euforia en la segunda mitad con los goles que coronaron una jornada ya legendaria. Así, este 1 de mayo dejó de ser una fecha más en el calendario para convertirse en un símbolo imborrable, una epopeya blanquiazul que resonará para siempre en las gradas y en el corazón de su afición.
Con el ascenso ya en el bolsillo gracias al favor del Osasuna Promesas, los de Álvaro Cervera saltaron al terreno de juego mucho más sueltos y relajados. Sin la presión mostrada en las últimas jornadas, los blanquiazules empezaron a aproximarse a la portería de Gaizka. Primero Noel y luego Fabricio fabricaron las primeras llegadas locales.
Sin embargo la intensidad inicial no tuvo continuidad. Mientras que la fiesta se mantenía por todo lo alto en las gradas, los dos equipos mantenían una presión alta para evitar que el contrario se impusiera. Por lo tanto, los centros del campo se imponían en el desarrollo del juego.
El CD Tenerife domina
Lo más interesante de los primeros 30 minutos de partido fue la tarjeta amarilla que recibió Landázuri y que le impedirá jugar frente al Unionistas de Salamanca el próximo fin de semana.
Dani Fernández trató de animar a los suyos con el lanzamiento de una falta que no logró rematar nadie. Posteriormente, en el minuto 29, el canterano remató y Gaizka rechazó la ocasión más clara del partido hasta ese momento.
Respondió Pedernales para el Barakaldo con otra ocasión clara. Jugada maradoniana por banda izquierda y su disparo se marcha rozando el palo en el 31.
En una de los ataques del cuadro vasco, Dani Martín se lesionó, por lo que tuvo que calentar Gabri De Vuyst por si el meta titular acabara pidiendo el cambio.
El duelo era gris. Mientras los locales no terminaban de ir a por el triunfo y estaba más pendientes de no perder el sitio el campo, el Barakado iba creciendo con el paso de los minutos.
En la recta final de la primera parte, el CD Tenerife perdió el balón, mientras que el Barakaldo manejó la bola con más o menos comodidad. No obstante la última ocasión de los primeros 45 minutos fue para el Tenerife, concretamente para Fabricio, quien llegó a la frontal con espacio para tirar. Su remate final, abajo y cruzado, no terminó de encontrar la meta vasca.
La segunda parte arrancó con muchas cosas que contar que sucedieron en muy pocos minutos. Se quedó en la caseta Dani Martín y lo relevó Gabri De Vuyst en la portería blanquiazul.
Al poco de reanudarse el duelo, el CD Tenerife logró adelantarse en el marcador. Robó en su campo León, pase medido a Noel, que aguantó la llegada de Enric, al que dejó solo ante el meta. El pichichi se acomodó el balón para su pierna buena, la zurda, para superar con comidad al meta contrario, Gaizka. La afición estalló con el 1-0 y, como en las grande ocasiones, el Heliodoro tembló al son de los botes de los más de 20.000 aficionados que poblaron las gradas del recinto tinerfeño.
La fiesta se apoderó del todo de las gradas birrias con el tanto de Enric y aumentó de intensidad con los cambios del propio Gallego y de Landázuri. Entraron Yaakobishvili y De Miguel en medio de la fiesta total del Heliodoro.
Con viento a favor y algunos blanquiazules en modo ‘superstar’, como Noel López y Fabricio, que estuvieron sobresalientes, el Tenerife acaparó todo el protagonismo.
El CD Tenerife empezó a superar en todas als facetas al Barakaldo. Por consiguiente, las ocasiones empezaron a llegar. No llegó De Miguel a un buen balón servido por Dani. Acto seguido Chapela también disfrutó dos casi consecutivas para casi rematar la faena.
En el 68, Noel y Chapela se retiraron del campo para que se sumaran a la fiesta Balde y Maikel Mesa.
Precisamente fue el tinerfeño en completar la fiesta con un golazo descomunal. No controló bien Balde ante Gaizka, pero el balón le llegó a un Maikel que tiró de calidad para poner el 2-0 en el marcador y declarar el estado de felicidad absoluta en el tinerfeñismo.






